En el especial de San Valentín de Para Ti, la caja misteriosa volvió a abrirse y dejó al descubierto una historia que mezcla amor, familia y decisiones que cambian la vida. La tercera pareja en animarse fue la de Stephanie Demner y Guido Pella, una dupla que aprendió a reinventarse sin perder la esencia.
Stephanie es influencer, creadora de contenido y emprendedora, con una comunidad digital que la acompaña desde hace años. Comparte moda, maternidad y momentos cotidianos con una impronta cercana y luminosa. Guido, en tanto, fue uno de los tenistas argentinos más destacados de su generación: alcanzó el puesto 20 del ranking ATP en 2019 y tuvo una carrera sólida en el circuito internacional. En 2023 anunció su retiro del tenis profesional, marcando el cierre de una etapa intensa y el inicio de otra más familiar.

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Juntos construyeron una historia que atravesó viajes, torneos, mudanzas y, finalmente, la decisión de priorizar el hogar. Hoy, con su hija Ari como centro de todo, viven un presente distinto, más estable y compartido.
Disney, su segunda casa
Uno de los objetos de la caja los llevó directo a un lugar que ocupa un sitio especial en su historia: Disney. Para ellos, no es solo un destino turístico.
“Es como una segunda casa. Es un lugar que nos hace realmente muy felices”, contó Stephanie, hablando en plural, como suelen hacerlo cuando se refieren a lo que sienten como familia.

Guido sumó otra mirada: “A mí me da tranquilidad. Siento que la gente está con una energía muy positiva. Por lo menos un día podés relajarte y decir: ‘Estoy en un lugar donde todo el mundo está feliz’”.
En sus palabras hay algo más profundo que la fantasía: Disney aparece como refugio, como espacio de pausa en medio de vidas que durante años estuvieron marcadas por el ritmo exigente del deporte profesional.
Redescubrir Disney con Ari
La llegada de su hija transformó incluso esa experiencia. Conocer los parques con Ari fue, según Stephanie, “todo un desafío”.
Respetar siestas, buscar rincones tranquilos para dormirla y reorganizar tiempos implicó redescubrir un lugar que creían conocer de memoria. Pero también les permitió verlo con otros ojos: los de su hija.

“Es muy lindo ir viendo sus reacciones a lo largo del tiempo”, explicó. Ari ya pudo viajar varias veces, y cada visita es distinta. Cada vez, una nueva magia.
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El retiro del tenis y la decisión de priorizar la familia
Uno de los momentos más sensibles de la charla fue cuando hablaron del retiro de Guido del tenis profesional.
Para Stephanie, acompañarlo fue natural: “Él tenía bastante la decisión tomada”. Hubo un punto de quiebre, pero también una certeza que venía madurando. La llegada de Ari y el primer viaje como familia terminaron de ordenar las prioridades.

Guido entendió que no quería seguir pasando tanto tiempo lejos de su hogar. El tenis ya había ocupado una parte enorme de su vida y sintió que estaba listo para comenzar otra etapa. La elección no fue impulsiva: fue consciente, reflexiva y profundamente ligada al deseo de estar presente.
Un casamiento que esperó… y valió la pena
En medio del juego, apareció una foto de su casamiento. Stephanie se la mostró a Ari y le preguntó si le había gustado cuando “mami y papi” se casaron. Para la nena, fue un cuento de hadas: su mamá era una princesa.
La pareja había postergado la boda durante cuatro años. Cuando finalmente llegó el día, Ari estuvo presente. Y eso, según contaron, lo hizo todavía más especial.

Fue la celebración de un amor que ya había atravesado etapas, viajes y decisiones difíciles. Un “sí” con historia.
El futuro de Ari
Pensar en el futuro también fue parte del juego. Stephanie imagina que Ari podría inclinarse por el maquillaje, la moda y las fotos —algo que ya disfruta— aunque reconoce que tiene el carácter del padre.
Guido, con humor, espera un “híbrido”: algún deporte que él pueda entender… y tal vez algo de maquillaje que todavía le cuesta descifrar. Pero, más allá de las preferencias, ambos coinciden en algo esencial: acompañarla en lo que elija.

Cartas simples, amor cotidiano
El momento final llegó con las cartas. Sin discursos largos, sin grandes frases rimbombantes.
“Amo pasar todos los días con vos, sos mi mejor San Valentín”, escribió Guido. “Gracias por todos estos años hermosos de nuestro gran amor. Te amo cada día más”, respondió Stephanie.

En una historia atravesada por torneos, mudanzas y decisiones trascendentes, el amor parece haberse vuelto más simple y más profundo: elegir todos los días estar juntos.
En esta caja misteriosa no había trofeos ni contratos. Había recuerdos, fotos, sueños y palabras. Y, sobre todo, una familia que decidió que su mayor victoria es compartir la vida.
Producción audiovisual: Rocío Bustos y Martina Cretella
Producción redes: Florencia Franchi
Dirección de arte: Roshi Solano
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