En el especial de San Valentín de Para Ti, el amor se puso en juego —literalmente— con un formato íntimo y original: una caja misteriosa llena de objetos que hablan de la historia compartida de cada pareja. Sin pistas previas, solo recuerdos, gestos y emociones a flor de piel. Los primeros en animarse fueron Ailu Tokman y Andrés Simón (@lasrecetasdesimon), una dupla que combina ternura, complicidad y mucha cocina. Son creadores de contenido que encontraron en la cocina, el humor y la complicidad cotidiana una forma muy propia de contar —y vivir— el amor.
Juntos desde hace más de 5 años, construyeron una relación que también se volvió parte de su universo digital: entre recetas, charlas descontracturadas y momentos compartidos, su vínculo creció con la misma naturalidad con la que se muestran ante cámara. En este juego especial, aceptaron el desafío de abrir la caja y dejar que los objetos hablen por ellos.
Desde el primer objeto, quedó claro que lo de ellos no es solo amor: es identidad compartida.

Provenzal: cuando dos se vuelven uno
Apenas sacan un frasco de provenzal seco, Ailu no duda. No tiene que ver con cocinar —aunque ambos viven entre recetas—, sino con algo más simbólico. “Para mí es por nuestros tatuajes”, dice segura. Y acierta.
Ella lleva tatuada una cabeza de ajo. Él, una ramita de perejil. Juntos, provenzal. Un condimento simple, cotidiano, pero cargado de sentido. “Y juntos somos provenzal”, resumen, entre risas.
Lo más lindo: cada tatuaje esconde, casi imperceptible, un guiño al otro. Una hojita de perejil en el ajo de Ailu. Un intento de cabecita de ajo en el tatuaje de Andy. Imperfecto, real, compartido.

Cocinar con una estrella… como si fuera una amiga
La caja sigue hablando y aparecen fotos de uno de los momentos más inesperados que vivieron como pareja: la visita de Rosalía a su casa para grabar videos cocinando juntos.

Lejos de la solemnidad que podría imponer una estrella internacional, todo fluyó con naturalidad. “Fue muy descontracturado, como charlar con una amiga”, cuentan. Rosalía se sumó a todo: salteó rellenos, probó sandwichitos de miga, se enamoró del chipá. La escena fue tan simple como poderosa: cocinar, compartir, disfrutar. Exactamente lo que ellos hacen todos los días.
Cartas que dicen lo que a veces cuesta decir en voz alta
El clima se vuelve más íntimo cuando aparecen las cartas. Primero, la que Andy le escribió a Ailu. Una de tantas —“una o dos por año”, aclaran— donde él vuelve a recordarle lo que siente y lo que proyecta: “Te amo más cada día y sé que así va a ser para siempre”.
Después, la respuesta de Ailu. Palabras que hablan de amor, pero también de refugio: “Gracias por hacerme sentir contenida, apoyada, amada y sobre todo segura, porque vos sos mi lugar seguro”.

No hay grandes gestos teatrales. Hay algo mejor: verdad.
Entre condimentos, tatuajes imperfectos, recetas compartidas y cartas escritas desde el corazón, Ailu Tokman y Andrés Simón muestran una forma de amar que se construye en lo cotidiano. Un amor que se cocina a fuego lento, que se escribe, que se tatúa, que se comparte.
Y quizás ahí esté la clave de este juego y de este San Valentín: entender que, a veces, el objeto más simple de una caja misteriosa puede decirlo todo.
Producción audiovisual: Candela Petech y Martina Cretella
Producción redes: Florencia Franchi
Dirección de arte: Roshi Solano
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