En el especial de San Valentín by Para Ti, el amor se puso en juego con una consigna simple y poderosa: una caja misteriosa que guarda objetos capaces de contar una historia de a dos. Después de la primera pareja, fue el turno de Eva Bargiela y Gianluca Simeone, que se animaron a abrirla y a dejar que los recuerdos hablaran por ellos.
Eva es modelo y figura habitual de campañas y producciones de moda. En los últimos años también consolidó una fuerte presencia en redes sociales, donde comparte su día a día con naturalidad. Gianluca, por su parte, es futbolista profesional e hijo de Diego Simeone, aunque supo construir su propio recorrido dentro del deporte, con carrera en distintos clubes del exterior.

Hoy, además de sus proyectos individuales, comparten algo que los transformó por completo: la llegada de su hijo Faustino. La maternidad y la paternidad marcaron un antes y un después en su vínculo, y en este juego íntimo dejaron ver esa nueva etapa con honestidad y emoción.
La maternidad y la paternidad, sin filtro
Ante la pregunta sobre qué fue lo que más los sorprendió de esta experiencia, la respuesta fue directa y real.
“A mí de la paternidad lo que más me sorprendió es el día a día y cómo tenés que estar para el bebé 24/7 porque depende todo de los padres”, confesó Gianluca.

Eva fue todavía más sincera: “Yo me imaginé que era más fácil. Cuando escuchaba que decían ‘no tengo tiempo ni para bañarme’, pensaba: ‘Dale, organizate’. Y no… de verdad no tenés tiempo ni para bañarte. Pero también me sorprendió que no te pesa. El amor es tan grande que ya está, no me baño”.
Entre risas y miradas cómplices, dejaron en claro que el cansancio existe, pero también una felicidad que lo compensa todo.

¿Una familia numerosa?
La caja misteriosa también abrió la puerta a imaginar el futuro. Y ahí no hubo dudas. “Siempre dijimos que nos encantaría tener muchos hijos, hasta tres”, aseguró Gianluca. “Muchos muchos sería tres. Cuatro es un exceso, tres entran en el auto”, sumó Eva, práctica y divertida.
La escena muestra algo más profundo: no se trata solo de una proyección idealizada, sino de un proyecto compartido que ya empezó a tomar forma.

Cuando supieron que eran el uno para el otro
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando hablaron del inicio de su historia. Se conocieron primero a la distancia. Hablaron durante semanas, se contaron rutinas, gustos, miedos. Para Eva, incluso antes de verse, él ya era su novio.
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“El día que nos vimos no nos separamos más”, recordó. Gianluca había vuelto a Argentina y fue a su casa. Pasaron toda la tarde juntos. Después, todo el fin de semana. Después, todos los días.
La distancia inicial, lejos de ser un obstáculo, terminó fortaleciendo el vínculo. “La relación empezó un poco al revés”, explicó ella. Primero se conocieron profundamente a través de conversaciones largas; recién después llegó el encuentro en persona. Hubo sacrificio, viajes, tiempos laborales distintos, pero también una convicción clara: era un esfuerzo temporal para poder construir algo definitivo.

Lo que le dirían a su yo de hace cinco años
El juego también los llevó a mirar hacia atrás. Gianluca fue simple: “Que todo va a estar bien. Que no tenga miedo a lo que venga y que siga trabajando”.
Eva habló de una etapa más turbulenta, de momentos en los que parecía no haber salida. “Le diría tranquila, que todo se va a acomodar”.
Esa idea —que todo se acomoda— atraviesa su historia. La distancia, los cambios, la llegada de un hijo. Todo encontró su lugar.

Cartas que sellan el presente
Como en toda gran historia de amor, hubo cartas. Palabras escritas a mano que sintetizan lo que a veces cuesta decir en voz alta.
Eva le escribió: “Desde que llegaste a mi vida todo tiene más sentido. Gracias por esta hermosa familia y por ser el mejor papá para Faustino”.
Gianluca respondió: “Por seguir formando la familia que siempre soñamos y ser equipo día a día, te amo”.

En medio del juego, entre objetos y recuerdos, quedó claro que la caja misteriosa no guardaba solo anécdotas. Guardaba una historia que todavía se está escribiendo. Una familia joven, un proyecto compartido y la certeza de que, más allá del cansancio y los desafíos, eligen todos los días estar del mismo lado.
Producción audiovisual: Candela Petech y Candela Casares
Producción redes: Ayelén Benítez
Dirección de arte: Roshi Solano
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