El estreno de la nueva serie sobre la vida de Yiya Murano en Flow volvió a despertar interés por uno de los casos policiales más impactantes de la Argentina. Acusada y condenada por envenenar con cianuro a tres mujeres –dos amigas y una prima–, Yiya quedó en la historia como “la envenenadora de Montserrat”. Su sentencia original fue cadena perpetua, pero la ley del “2x1” la dejó en libertad tras 13 años.

Cuando Para Ti la entrevistó en 2005, Yiya tenía 75 años, vivía con su tercer marido, Julio Banin, y aseguraba estar reconciliada con su hijo. Insistía en su inocencia y buscaba dejar atrás el caso.
Hoy, a partir del furor por la serie, recuperamos esa conversación íntima, llena de momentos inesperados, humor, contradicciones y silencios.
“Jamás maté a nadie”: la frase con la que abrió la entrevista
Yiya llegó puntual al encuentro, vestida con una blusa multicolor y una falda clara. Conservaba las facciones que habían ocupado las tapas de los diarios en 1979. Llevaba siempre el pelo acomodado para tapar la marca que le dejó una operación de aneurisma realizada durante su detención.

Entró del brazo de Julio, su tercer marido, no vidente. A cada persona que se cruzaba le repetía con entusiasmo:“Me van a hacer una nota en Para Ti.” Ese amor por la notoriedad nunca la abandonó.
Mientras pedía sandwichitos de miga fríos –“los tostados no me gustan”, aclaró–, lanzó su primera frase contundente: “Por la Virgen y por la vida de mi hijo: jamás maté a nadie.”
Su versión de los hechos: contradicciones, ironías y silencios
Durante la charla, Yiya mezclaba anécdotas, chistes y desvíos. Mantenía una postura firme: según ella, todo era una conspiración y las muertes no habían sido provocadas por sus manos.
Hablaba de las víctimas –Nilda Gamba, Carmen Zulema del Giorgio Venturini y Lelia Formisano de Ayala– como si todavía fueran parte de su círculo cercano. En un momento las defendía, en otro hacía insinuaciones sobre su entorno.
Los forenses confirmaron presencia de cianuro en el cuerpo de Zulema, pero Yiya lo relativizaba: “Después me hice experta en el tema. Yo creía que el cianuro eran pastillas. Mirá vos… ahora soy toda una especialista, así que tengan cuidado.”

Se reía. Mucho. A veces de cosas que para cualquiera serían difíciles de digerir.
El dinero, los préstamos y los secretos que admitió sin culpa
A diferencia de los crímenes, no negó su rol como usurera. Lo reconoció con orgullo: “Yo daba diez pesos y vos me tenías que dar treinta.”
Afirmó que las mujeres le habían entregado dinero para colocar en plazos fijos, y que sus deudas nunca justificaban un homicidio.
Sobre su vida privada, fue aún más directa. Contó sobre amantes, regalos y departamentos obtenidos a través de vínculos sentimentales. Entre risas, dijo: “Buena mandarina la que tenés enfrente.”
La relación con su hijo: el dolor que no pudo ocultar
El tema que la quebró fue su hijo Martín. Él había publicado un libro donde aseguraba que su madre le confesó los crímenes. El recuerdo aún la afectaba: “Me arrancó el corazón… Pero un día me llamó, nos encontramos y le dije: ‘Demos vuelta la hoja y empecemos de nuevo’.” La voz se le quebró. Era el único punto donde no usaba ironías.
Su vida cotidiana con Julio: una convivencia particular
La pareja funcionaba con códigos propios. Él la defendía. Ella manejaba todo. Se acompañaban desde la fragilidad.

Salían todos los días, iban a comer, caminaban el barrio. Ella se bañaba tres veces por día. Él jamás dudó de su inocencia.
La muerte de Yiya, la memoria perdida y la reconstrucción del mito
Yiya Murano murió en 2014 sin reconocer a nadie, sin recordar quién había sido y convencida de su inocencia. El paso del tiempo no apagó el interés por su figura. Su historia –entre delito, negación y teatralidad– volvió hoy reeditada en una serie que reabre preguntas.
Por eso, esta entrevista de 2005 muestra un retrato único: una Yiya humana, contradictoria, egocéntrica, dolida, divertida, temeraria y, sobre todo, profundamente consciente de su personaje.
Archivo Atlantida mail: [email protected] Jefa de archivo: Maria Lujan Novella, contacto: 113903-8464
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