Si estás buscando una opción para lucirte en la merienda sin complicarte con técnicas difíciles, esta torta italiana de manzana es para vos. Se ubica justo en el punto medio entre un bizcochuelo tradicional y una tarta frutal, logrando una humedad increíble gracias a las láminas de manzana maceradas que se integran en la masa. Es una preparación noble, económica y con ese toque rústico que tanto nos gusta en la cocina casera de buena calidad.
Ingredientes
Para un molde de 22 cm (rinde aproximadamente 8 porciones):
- 7 manzanas pequeñas (si son ácidas, mejor, para equilibrar el dulzor).
- Jugo de 1 limón y medio (unos 50 ml).
- 3 huevos
- 165 g de azúcar.
- 150 g de manteca (derretida, pero no caliente).
- 200 g de harina 0000,
- 8 g de polvo de hornear
- una pizca de sal.
- Opcional: Azúcar impalpable para decorar.
Preparación paso a paso
Paso 1: Preparar las manzanas Lo primero que tenés que hacer es pelar las manzanas. Cortá una parte en láminas bien finitas y dejalas macerar con el jugo de limón para que no se oxiden y aporten toda su humedad a la mezcla. El resto de las manzanas podés cortarlas en cuartos con tajos superficiales, lo que les va a dar ese aspecto rústico tan especial al final.
Paso 2: El batido clave En un bol, batí los huevos con el azúcar a máxima velocidad. Este es el gran secreto de la esponjosidad: tenés que llegar al punto letra, es decir, que la mezcla quede blanquecina, bien espumosa y que al levantar el batidor puedas "dibujar" sobre la superficie.
Paso 3: Incorporar la manteca Sumá la manteca derretida, pero asegurate de que esté a temperatura ambiente. Si está muy caliente, podés cocinar las proteínas del huevo antes de tiempo y arruinar la emulsión. Mezclá con movimientos suaves para no perder el aire que lograste en el paso anterior.
Paso 4: Integrar los secos Usá un tamiz para incorporar la harina, el polvo de hornear y la sal. Hacerlo de esta manera te garantiza una masa sin grumos y mucho más delicada. Integrá todo con una espátula de forma envolvente, con paciencia y suavidad.
Paso 5: Armado y cocción Volcá la mitad de la masa en un molde de 22 cm (preferentemente desmontable y con papel manteca en la base), distribuí las láminas de manzana y cubrí con el resto de la preparación. Arriba, acomodá los cuartos de manzana que habías reservado. Llevá a un horno precalentado a 180°C hasta que al pinchar con un palito, este salga limpio.
Tips y variaciones
Para que el desmoldado sea perfecto y no se rompa la decoración superior, te recomendamos esperar a que la torta esté tibia antes de abrir el molde. Una vez fría, el toque final de autenticidad se lo das espolvoreando un poco de azúcar impalpable por encima.
Si te sobran manzanas o te quedaste con ganas de seguir horneando, podés probar otras variantes de tartas frutales o incluso animarte a preparar panificados caseros para completar una mesa de té increíble. Esta torta se conserva muy bien a temperatura ambiente, tapada, por un par de días, manteniendo su humedad característica.


