Una torta salada fácil, versátil y perfecta para resolver cualquier comida con lo que tengas en casa.
Un clásico simple que siempre funciona
Esta torta salada es de esas recetas que te salvan cuando no sabés qué cocinar. Es práctica, económica y muy adaptable. La combinación de queso y cebolla queda suave, sabrosa y con una textura húmeda que la hace irresistible.
Además, podés sumarle lo que tengas a mano y transformarla sin esfuerzo. Es perfecta para una cena liviana, para llevar o incluso para cortar en porciones y guardar.
Ingredientes
- 2 cebollas
- 3 huevos
- 80 cc de aceite de maíz o girasol
- 2 tazas de harina leudante
- 250 g de queso (el que tengas)
- 1 taza de leche
- Sal y pimienta a gusto
- Un poco de aceite para el molde
Opcional:
- Queso azul (para una mitad)
- Cebolla de verdeo, jamón o choclo
Preparación paso a paso
Paso 1: Cociná la cebolla
Cortá las cebollas bien finitas y rehógalas en una sartén con un poquito de aceite. Cocinalas hasta que estén transparentes y suaves. Retiralas del fuego y dejalas entibiar.
Paso 2: Armá la base de la mezcla
En un bowl, batí los huevos junto con el aceite. Sumá la harina leudante y mezclá bien hasta integrar.
Paso 3: Incorporá los ingredientes principales
Agregá el queso (podés rallarlo o cortarlo en cubitos), la cebolla ya cocida y, por último, la leche. Mezclá hasta lograr una preparación homogénea. Condimentá con sal y pimienta a gusto.
Paso 4: Llevá al molde
Volcá la mezcla en un molde previamente aceitado. Si querés, podés sumar trocitos de queso azul en una parte para darle un toque más intenso.
Paso 5: Horneá
Llevá a horno precalentado a 180 °C durante aproximadamente 25 minutos, o hasta que la superficie esté dorada y firme.
Cómo adaptarla a tu gusto
Lo mejor de esta torta es que podés hacerla completamente a tu manera. Probá sumarle ingredientes que tengas en casa para darle otra vuelta:
Podés agregar cebolla de verdeo, trocitos de jamón o choclo para hacerla más completa. También podés jugar con distintos quesos según lo que tengas disponible.
Si querés una versión más intensa, sumá queso azul o algún queso más fuerte. Y si buscás una textura más húmeda, no te quedes corta con la leche.
Para acompañar, podés servirla con una ensalada fresca o incluso inspirarte en otras opciones saladas como una tarta, que podés ver en recetas similares de Para Ti y sumar ideas para variar tu menú semanal.
Para guardar y repetir
Una vez lista, dejala entibiar antes de cortarla. Podés guardarla en la heladera y recalentarla sin problema: mantiene muy bien la textura.
Es de esas recetas que vas a querer repetir, porque es simple, rica y siempre queda bien. Animate a hacerla y ajustarla a tu estilo.
Foto y receta: IG (laramathe)


