A diferencia de la cosmética convencional que solo actúa sobre la superficie, la MTC entiende que lo que ves afuera es el resultado de un flujo interno. "En Medicina Tradicional China, un rostro tenso envejece más rápido que uno expresivo", explica Carolina Winograd, experta en Yoga Facial y Wellness (@kaliope.glow). Por eso, el diagnóstico no es el mismo para todas: tu piel no necesita lo mismo hoy que hace diez años porque tu energía vital ha cambiado. El objetivo de este autocuidado es acompañar esa energía predominante, desmitificando la idea de que para verse bien hay que "paralizar" el rostro.
Al contrario, la clave está en el movimiento. La experta explica a continuación una serie de prácticas según tu edad para que reenfoques tu cuidado facial desde la MTC.
De los 30 a los 40: reset mental y drenaje facial
Si estás en tus treinta, seguramente sentís el peso de la hiperactividad. Es una etapa de mucha exigencia mental y poco descanso real, algo que se traduce en un ceño fruncido permanente o mandíbulas que parecen apretadas incluso durmiendo. Tu prioridad ahora es liberar tensión y favorecer el drenaje para evitar esa hinchazón matutina tan común.
- Yintang (entrecejo): Ubicalo justo entre tus cejas. Presioná suavemente o hacé círculos lentos por un minuto. Es ideal para cuando sentís que la cabeza no para, porque calma la mente y suaviza el ceño de inmediato.
- Taiyang (sienes): Buscá la depresión en tus sienes y masajeá de forma circular mientras respirás profundo. Vas a sentir cómo se alivia el estrés ocular.
- Intestino Grueso 20 (Yingxiang): Situalo a los lados de tu nariz, donde nace el surco nasogeniano. Presioná y soltá varias veces para drenar la inflamación y mejorar la oxigenación de todo el rostro.
A partir de los 40: activar la circulación y el sostén
Al cruzar la barrera de los 40, es posible que notes el rostro un poco más apagado o que empiecen a aparecer estancamientos que se ven como manchas o una flacidez incipiente. Tu energía acá necesita "sacudirse": tenés que mover lo que se estancó para devolver la luminosidad y trabajar el tono muscular.
- Estómago 4 (Dicang): Encontralo a los lados de tu boca, alineado con tu pupila. Presioná suavemente hacia arriba durante un minuto; este punto ayuda a sostener el óvalo facial y mejorar el tercio medio.
- Estómago 6 (Jiache): Está en el músculo de la mandíbula (sentilo apretando los dientes). Realizá un masaje profundo para liberar la tensión acumulada y mejorar la circulación.
- Vesícula Biliar 14 (Yangbai): Sobre la ceja, alineado con la pupila. Usá una presión sostenida para elevar la mirada y reducir esa sensación de párpados pesados que suele aparecer al final del día.
Nutrición profunda y calma para los 50+
A partir de los 50, el enfoque cambia. Ya no se trata de "hacer más", sino de sostener tu energía vital. La piel suele volverse más seca y sensible, por lo que el autocuidado debe ser una caricia que nutra profundamente. "El autocuidado facial, cuando es consciente, no busca borrar la historia del rostro, busca armonizarlo y devolverle vitalidad", señala Winograd.
Probá activando el punto Riñón 27 (Shufu), debajo de la clavícula, para sostener tu energía profunda. También podés trabajar el reflejo facial del punto Corazón 7 (Shenmen) suavizando tus pómulos con pases lentos para calmar las emociones. Volvé siempre al Yintang (entrecejo) para soltar el control y permitir que tu rostro recupere la serenidad. Dedicarte estos minutos diarios no solo va a cambiar cómo te ves, sino, fundamentalmente, cómo te habitás.
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