El shampoo se elige por el cuero cabelludo y el acondicionador por la fibra del pelo. Una experta explica por qué esa diferencia es clave al elegir productos.
Mirá También

Under eye blush: la tendencia de maquillaje con rubor protagonista que suma un toque festivalero
Por qué el shampoo “de moda” no siempre funciona en tu pelo
En los últimos años se instaló una forma muy efectiva de vender cosmética capilar, explica GEorgina Buscaglia, especialista en color y cuidado del pelo: "Destacar lo que el producto no contiene. Sin sulfatos, sin siliconas, sin parabenos. El mensaje suena tranquilizador, casi como si automáticamente fuera mejor".
Sin embargo, afirma, muchas veces ese discurso responde más al marketing que a lo que realmente necesita el pelo.
“En realidad no existe un shampoo perfecto para todas”, dice la experta y agrega: “Cada cuero cabelludo y cada fibra tienen necesidades distintas, y entender esa diferencia es la clave para elegir mejor”.
Según Buscaglia, uno de los errores más comunes es elegir todos los productos pensando solo en el largo del pelo.
“El shampoo se elige por el cuero cabelludo, porque está pensado principalmente para limpiar la piel del cuero cabelludo, no para tratar el largo”, señala.
Por eso, el primer criterio debería ser observar cómo es tu cuero cabelludo: si es graso, normal o más bien seco o sensible.
“Si es graso, necesitaremos una limpieza que ayude a equilibrarlo. Si es más seco o sensible, la fórmula tendrá que ser más suave”, detalla .
Un buen shampoo, explica, es el que deja el cuero cabelludo limpio, liviano y confortable, sin sensación de pesadez ni de tirantez.
Cómo elegir el acondicionador o la máscara según tu fibra
A diferencia del shampoo, el acondicionador o la máscara se eligen por la fibra del pelo.
“Es en la fibra donde realmente trabajan estos productos”, indica Buscaglia. Ahí entran en juego distintos factores: si el pelo está teñido, decolorado, seco, natural o sensibilizado.
Por eso es muy común escuchar una frase que muchas mujeres repiten: tener el cuero cabelludo graso pero el pelo seco.
“Eso es perfectamente posible”, explica la especialista. “En ese caso, el shampoo se elige según ese cuero cabelludo graso, y la máscara o el acondicionador según la condición del largo”.
En otras palabras, cada producto cumple una función diferente dentro de la rutina.
La señal más importante: cómo responde tu propio pelo
Más allá de las promesas del marketing, hay algo muy simple que muchas veces se pasa por alto: la sensación que deja el producto en el pelo.
“Si después de usar una máscara sentís que el cabello queda más suave, más dócil, se desenreda mejor y se ve más flexible, es muy probable que ese producto esté funcionando bien para tu fibra”, explica Buscaglia.
Eso no significa que sea el producto más famoso o el mejor del mercado. Simplemente significa que funciona para vos.
La especialista remarca que cada pelo tiene su propia historia: genética, procesos químicos, herramientas de calor, clima y hábitos de lavado.
Por eso, agrega, es difícil pensar que un mismo producto pueda ser ideal para todas.
Escuchar más al pelo y menos al marketing
En el universo de la cosmética capilar existen tantos productos como tipos de fibras, procesos y pieles.
Según Buscaglia, aprender a observar cómo responde el cuero cabelludo y cómo se comporta la fibra del pelo es una de las mejores herramientas para elegir bien.
Porque cuando un shampoo refresca el cuero cabelludo o una máscara vuelve el pelo más dócil, el propio pelo ya está dando una respuesta.
Y muchas veces, esa respuesta vale más que cualquier promesa de la etiqueta.
Fuente: Georgina Buscaglia, especialista en color y cuidado del cabello - @exhalapeluqueria

