Las ojeras son una de las preocupaciones más frecuentes en belleza. Sin embargo, no siempre se trata de falta de producto, sino de cómo lo aplicás.
Cuando elegís mal el corrector, abusás del producto o no preparás bien la piel, el resultado puede ser el opuesto: una mirada más cansada, líneas más marcadas y un acabado poco natural.
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Uno de los errores más comunes es elegir un corrector mucho más claro que tu tono de piel. Aunque la intención es iluminar, el efecto suele ser contraproducente.
Se genera un contraste artificial que resalta la ojera en lugar de disimularla. Elegí un corrector del mismo tono de tu piel o apenas más claro. Si necesitás neutralizar el color oscuro, podés sumar un corrector con subtono salmón o durazno antes.

Errores comunes que pueden acentuar las ojeras
Aplicar mucho producto: más no siempre es mejor. De hecho, el exceso de corrector es uno de los principales motivos por los que las ojeras se ven más marcadas.
El producto se acumula en las líneas y genera un efecto pesado. Aplicá poca cantidad y difuminá bien. Si necesitás más cobertura, sumá capas finas en lugar de una sola cargada.
No preparar la piel antes: la zona del contorno de ojos es más fina y suele estar más seca. Si no la hidratás correctamente, el maquillaje no se va a asentar bien.
El corrector se cuartea y resalta textura. Usá una crema de contorno de ojos antes de maquillarte y dejá que se absorba bien.
Sellar en exceso: El polvo puede ayudar a fijar, pero en exceso puede jugar en contra. Acentúa líneas, reseca la zona y endurece la mirada. Sellá solo lo necesario con una pequeña cantidad de polvo fino, preferentemente en zonas puntuales.
No tener en cuenta el tipo de ojera: No todas las ojeras son iguales. Algunas son más violáceas, otras marrones o incluso hundidas. Si no adaptás el maquillaje, el resultado no es efectivo.
- Ojeras violáceas → correctores durazno
- Ojeras marrones → tonos más cálidos
- Ojeras hundidas → sumar luz, no solo cobertura
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Difuminar mal (o no difuminar): Un corrector mal integrado puede dejar parches o cortes visibles. Se nota el maquillaje y se endurece la expresión. Difuminá con esponja o brocha suave, integrando bien el producto con la base.
Cómo lograr una mirada más fresca
Más allá de evitar errores, hay pequeños trucos que hacen la diferencia:
- Aplicá el corrector en puntos estratégicos, no en toda la ojera
- Sumá un toque de iluminador en el lagrimal
- Usá máscara de pestañas para abrir la mirada
- Elegí texturas livianas y luminosas
Lograr un buen maquillaje de ojeras no se trata de tapar, sino de equilibrar y aportar luz. Con pequeños ajustes, podés transformar por completo el resultado.


