Si sentís el pelo opaco, áspero o con las puntas resecas, puede que el problema no esté solo en el clima frío o en los productos que usás después del lavado. El preshampoo se convirtió en una de las rutinas más recomendadas para devolverle hidratación y brillo al cabello desde el primer paso.
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Se trata de un método simple, rápido y accesible que se realiza antes de bañarte y que ayuda a proteger el pelo de los sulfatos presentes en muchos shampoos. Con solo tres elementos podés transformar tu rutina capilar y notar resultados desde las primeras aplicaciones.
Qué es el preshampoo y por qué funciona
El preshampoo es un tratamiento previo al lavado que actúa como una barrera protectora, especialmente en las zonas más sensibles del cabello, desde medios a puntas. Estas áreas suelen deshidratarse con mayor facilidad, por lo que necesitan un plus de nutrición.

La clave está en anticiparse al daño que puede generar el shampoo, evitando que arrastre los aceites naturales del pelo que tienden a dejarlo más seco o quebradizo.
Cómo hacer un preshampoo en casa
Para incorporar esta rutina no necesitás productos complejos ni costosos. Solo vas a usar un óleo capilar, un baño de crema hidratante y un broche de pelo.
Primero, mezclá el óleo con el baño de crema hasta lograr una textura homogénea. Esta combinación va a potenciar la hidratación y sellar la fibra capilar.

Luego, aplicá la mezcla de medios a puntas, enfocándote en las zonas más resecas. Es importante evitar la raíz para no generar exceso de oleosidad.
Una vez distribuido el producto, hacé un rodete y sujetalo con un broche. Dejá actuar durante unos 10 minutos para que el pelo absorba los nutrientes.
El paso final: tu rutina habitual
Después del tiempo de exposición, podés meterte a la ducha y continuar con tu rutina normal de lavado. No hace falta modificar tus productos habituales: el preshampoo ya cumplió su función de proteger y preparar el cabello.

Con el uso constante, vas a notar un pelo más suave, brillante y manejable. Además, es una excelente opción si usás herramientas de calor o si tu cabello está expuesto a factores que lo resecan, como el frío o el viento.
Fotos: Pinterest

