No son lo mismo: el retinol acompaña; el retinoico trata.
Cuando se habla de vitamina A, suele mezclarse todo
La vitamina A se volvió un básico del skincare y, en redes, aparece como si tuviera un solo efecto. Pero no es así. El retinol es un activo cosmético, suave y de acción progresiva. El ácido retinoico es una molécula terapéutica, más potente y con impacto directo en procesos de la piel.
El problema aparece cuando se espera de un retinol lo que solo puede lograr un tratamiento médico, o cuando se usa retinoico sin supervisión. En ambos casos, la piel se irrita o no mejora.
Qué hace cada uno y cuándo sirve usarlo
Retinol: bueno, pero limitado
El retinol ayuda a mejorar textura fina, dar luminosidad y acompañar rutinas preventivas.
Suma cuando:
- estás empezando con vitamina A,
- tu piel es sensible,
- buscás suavizar detalles leves.
No alcanza cuando hay acné inflamatorio, textura marcada, poros muy reactivos o daño solar acumulado. Ahí la piel necesita otra estrategia.
Ácido retinoico: activo de tratamiento
Actúa sin conversiones y corrige procesos: inflamación, recambio, folículo pilosebáceo, daño por sol y síntesis de colágeno.
Por eso requiere diagnóstico: se ajusta la dosis, la frecuencia y cómo combinarlo. Usarlo sin supervisión suele terminar en irritación o abandono.
Por qué tu piel puede no estar cambiando
Muchas pieles “no mejoran” porque están estimuladas, pero no tratadas.
Las causas más comunes:
- productos elegidos sin diagnóstico,
- barrera irritada,
- rutinas que suman estímulos pero no abordan la causa,
- insistir con moléculas suaves cuando ya se necesita un plan clínico.
La piel es un órgano dinámico y su respuesta cambia según estrés, hormonas, sol, clima, sueño y tolerancia. Por eso dos personas con la misma crema pueden tener resultados opuestos.
La mirada profesional ordena la rutina
El diagnóstico define qué necesita la piel en este momento: si conviene empezar con retinol, pasar al retinoico, reparar la barrera o incluso pausar la vitamina A. La diferencia no está en el envase: está en la estrategia.
Retinol y retinoico son herramientas distintas dentro de la misma familia. Entender qué hace cada uno evita frustraciones y ayuda a construir una rutina que realmente funcione. Con guía profesional, la vitamina A puede transformar la piel sin irritarla.
Fuente: Dra. Florencia Paniego – Médica dermatóloga MN94.996 / IG @draflorenciapaniego
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