El flequillo tiene el poder de transformar un corte clásico, rejuvenecer la cara y darle personalidad a cualquier look sin necesidad de hacer un cambio radical.
Pero también tiene su trampa. Porque no todos los flequillos funcionan igual para todas. Y ahí es donde aparece la duda que todas tuvimos alguna vez: ¿me va a quedar bien?
La clave está en elegir el tipo correcto. No solo según la tendencia, sino también según la forma de tu cara, la textura de tu pelo y tu estilo de vida. Porque sí: hay flequillos que son divinos… pero requieren más mantenimiento del que quizás tenés ganas de sostener.
Para entender mejor cómo elegir, consultamos con el estilista Marco Bustamante, quien nos explicó que el secreto no está en copiar un look, sino en adaptarlo. “El flequillo correcto puede resaltar lo mejor de tus facciones y equilibrar lo que quieras suavizar”, asegura.
Además, hay algo importante: el flequillo no se mira solo de frente. También cambia el perfil y la caída del pelo en general. Por eso, antes de decidir, conviene pensar el look completo.
A continuación, una guía clara (y necesaria) para entender los distintos tipos de flequillo y encontrar el que realmente va con vos.
Flequillo cortina: el más versátil y favorecedor
El flequillo cortina, ese que se abre al medio y cae suavemente hacia los costados, es, según el estilista Marco Bustamante, una de las mejores opciones para quienes quieren cambiar sin arriesgar demasiado.

Tiene ese efecto effortless que rejuvenece y suaviza las facciones, además de ser fácil de peinar y mantener.
A quién favorece: a caras alargadas (porque los acorta visualmente) y también a rostros cuadrados, ya que ayuda a armonizar las líneas.
Flequillo tupido: clásico, intenso y con personalidad
Es el flequillo de siempre: recto, espeso y a la altura de las cejas. Tiene mucha presencia y puede transformar completamente cualquier corte.

Marco Bustamante recomienda este estilo cuando se busca un cambio más marcado, ya que enmarca el rostro de forma contundente.
A quién favorece: especialmente a rostros ovalados y alargados, porque equilibra las proporciones.
Flequillo recto: preciso y protagonista
Similar al tupido, pero más estructurado y geométrico. El flequillo recto es una apuesta fuerte, ideal para quienes buscan un look más sofisticado.

A quién favorece: a rostros con facciones delicadas. Según el especialista, ayuda a resaltar ciertos rasgos, como la nariz, por lo que es importante evaluarlo bien antes de cortar.
Flequillo largo y abierto: el favorito de las indecisas
Es ese flequillo que apenas roza los pómulos y se integra con el resto del pelo. Súper natural, liviano y muy adaptable.

A quién favorece: prácticamente a todos los tipos de cara. Es ideal para caras redondas o cuadradas porque estiliza y enmarca sin endurecer.
Flequillo ladeado: práctico y siempre vigente
Un clásico que nunca falla. Se adapta a distintos peinados y es muy fácil de mantener, lo que lo convierte en uno de los más elegidos.

A quién favorece: es bastante universal, pero funciona especialmente bien en rostros pequeños o con facciones marcadas.
Baby bangs: corto, jugado y trendy
Corto, irregular y con mucha actitud. No es para todas, pero cuando funciona, es pura personalidad.

A quién favorece: a quienes quieren un cambio radical o refrescar el rostro. También ayuda a iluminar miradas cansadas.
Flequillo desflecado o picado: liviano y natural
Más liviano, con movimiento y menos estructurado. Es perfecto para quienes buscan un look relajado y moderno.

A quién favorece: a todo tipo de rostro, especialmente si se busca suavizar facciones sin marcar demasiado.
Cómo elegir el flequillo ideal (y no arrepentirte)
Antes de tomar la decisión, Marco Bustamante recomienda mirar más allá del frente: el perfil también importa. El flequillo cambia cómo se ve el rostro en su totalidad, no solo de frente.
Además, hay que tener en cuenta:
- La textura del pelo
- El tiempo que estás dispuesta a dedicarle al peinado
- Y, sobre todo, tu estilo personal
Porque el mejor flequillo no es el que está de moda… es el que te hace sentir bien.
Fuente: Marco Bustamante (@marcobustamante.studio).


