Sí, es roja, pero no intensa: el esmalte tomate busca ese punto justo entre color, luz y naturalidad.
Cuando el rojo cede el protagonismo
Durante años, el esmalte rojo fue sinónimo de impacto y presencia. Sin embargo, en las últimas temporadas empezó a resignificarse. La manicura tomate aparece como respuesta a una necesidad clara: llevar color sin que se sienta excesivo.

El mito a desterrar es simple: no todo rojo tiene que ser intenso, dramático o protagonista. En las tomato nails, el rojo se vuelve liviano, casi acuarelado, con un acabado translúcido que deja ver la uña natural debajo. Esa transparencia es clave para su impronta naíf y delicada.
El resultado no busca perfección extrema ni contraste fuerte, sino acompañar el gesto, el movimiento de las manos y una estética beauty más relajada.
Cómo se llevan las tomato nails hoy
Las tomato nails se reconocen por su color: un rojo suave, con subtono cálido, que recuerda al tomate maduro pero pasado por agua. No es coral, no es bordó, no es rojo clásico. Es un intermedio fresco y luminoso.

Se llevan, sobre todo, en uñas cortas o apenas medias, con formas simples: cuadradas suaves u ovaladas. El foco no está en el diseño sino en el color y el brillo natural.
Algunas claves que definen esta manicura:
- Acabado translúcido o semi jelly, nunca opaco.
- Brillo sutil, sin efecto gel exagerado.
- Uñas prolijas pero no rígidas, con cutículas cuidadas y aspecto natural.
Es una manicura que funciona muy bien cuando el resto del look beauty va en la misma línea: piel luminosa, rubor suave, labios apenas teñidos y el pelo con movimiento, sin exceso de styling.
Con qué estética combina mejor
El encanto del esmalte tomate está en su versatilidad silenciosa. Acompaña sin competir. Por eso, se adapta a distintos estilos y momentos del día.

Va especialmente bien con:
- Looks relajados, de entrecasa chic o minimalistas.
- Prendas en tonos neutros: blanco, beige, gris claro, arena.
- Estéticas japonesas o coreanas que priorizan lo simple y lo cuidado.
También es una buena opción para quienes quieren salir del nude clásico pero no se sienten cómodas con colores intensos. El rojo aparece, pero en versión amable.
Si la rutina incluye manicura en casa, conviene aplicar capas finas y sumar un top coat transparente para reforzar el brillo sin perder ligereza. Y si la uña está frágil, siempre es mejor consultar con una profesional antes de esmaltar de forma regular.
Un rojo posible, cotidiano y actual
Las tomato nails no buscan llamar la atención, pero se notan. Justamente ahí está su fuerza. En un contexto donde la belleza se vuelve más consciente y menos estridente, esta manicura propone color sin ruido.
Es una tendencia que invita a probar, ajustar y hacer propia. Más que seguir una regla, se trata de encontrar ese rojo que acompañe el día a día, los gestos y el estilo personal.
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