Tener un patio chico no es una desventaja: es una oportunidad para pensar cada detalle con intención. Con pocos metros y un presupuesto acotado, se puede lograr un espacio lindo, funcional y con onda. La clave está en elegir bien, reutilizar y apostar a recursos simples que transforman sin gastar de más.





1. Menos muebles, mejor elegidos

En patios pequeños, menos es más. Optá por una mesa plegable, bancos livianos o muebles de hierro o madera recuperada. Si cumplen doble función (asiento + guardado), mejor.
Tip deco: pintarlos todos del mismo color unifica visualmente y agranda el espacio.
2. Plantas: pocas, pero estratégicas

No hace falta llenar el patio de macetas. Con 3 o 4 plantas bien ubicadas alcanza. Usá macetas colgantes, estanterías verticales o latas recicladas para liberar el piso.

Plantas ideales para patios chicos:
- Potus
- Helechos
- Jazmín
- Aromáticas (romero, albahaca, menta)

3. Iluminación que cambia todo (y cuesta poco)

Las guirnaldas de luces son aliadas infalibles. También podés sumar faroles con velas LED o frascos reciclados con luces a pila.
Clave: luz cálida siempre.

4. Textiles que suman calidez

Alfombras de exterior, almohadones y mantas transforman cualquier patio. No hace falta que sean caros: podés reciclar telas, fundas o manteles.
Elegí una paleta simple para no sobrecargar.
5. Paredes que decoran

Si el patio es chico, las paredes juegan a favor. Ideas low cost:
- Espejos (duplican visualmente el espacio)
- Cuadros resistentes al exterior
- Palets como jardín vertical
- Ganchos para colgar plantas o luces

6. Un detalle protagonista
Elegí un solo elemento que se lleve el foco: una silla pintada de color, una maceta grande, una guirnalda especial. Eso ordena el conjunto y evita el caos visual.

Decorar patios chicos por poca plata es posible si se piensa en funcionalidad, simpleza y coherencia visual. No se trata de tener mucho, sino de elegir bien. Con creatividad y algunos recursos accesibles, el patio puede convertirse en tu rincón favorito de la casa.

