Edificio de la Bolsa de Comercio: la historia del icónico palacio de la city porteña – Revista Para Ti
 

Edificio de la Bolsa de Comercio: la historia del icónico palacio de la city porteña

Edificio de la Bolsa de Comercio: la historia del icónico palacio de la city porteña
Mariela Blanco nos invita a conocer la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, un lugar que forma parte de la historia política, económica y cultural del país.
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La Bolsa de Comercio de Buenos Aires es una organización sin ánimo de lucro fundada en 1854 que, a lo largo de su historia, ha acompañado el desarrollo económico del país.

El palacio de la calle Sarmiento 299 -ideado por el arquitecto Alejandro Christophersen-  hoy podría considerarse como un espacio vivo de nuestra cultura.

En los comienzos de la obra del edificio, estalló la Primera Guerra Mundial pero, asimismo, fue inaugurado el 12 de julio de 1916 con materiales traídos de Europa y Estados Unidos.

La entrada principal de la BCBA acompañó el desarrollo de la city porteña y se convirtió en una postal clásica del centro financiero de la Ciudad.

Christophersen se ocupó de cada detalle de esta construcción de estilo clásico y académico con detalles de época de gran lujo en el interior. Creó las decoraciones internas de los salones, la escultura decorativa, la gran reja que encierra los ascensores, los artefactos de luz, faroles, arañas, los buzones y hasta la concepción del mobiliario de los despachos.

El Palacio Bursátil posee 12 pisos, un sótano en 3 niveles, un gran hall de 20 metros de altura, y 3 entradas. Hay 9.000 metros cuadrados de oficinas, 8 ascensores, una escalera principal y 2 secundarias.

Todo ello de un puro estilo Luis XVI, estilizado y sobrio, aunque adaptado a la necesaria funcionalidad que su destino requirió a principios del siglo XX y por varias décadas.

En el ingreso, se pueden ver puertas de bronce fundido que pesan alrededor de cinco toneladas.

En cada vértice interno de la nave central del edificio se aprecian esculturas en mármol de Carrara del Siglo XIX. Las obras representan “Las cuatro estaciones”.

Llaman la atención las pizarras usadas hasta 1984 cuando se trasladó el Recinto de Operaciones a un nuevo edificio. Y claro que nadie que llegue hasta aquí se perdería la foto del Reloj y la Rosa de los vientos.

Esta última servía para indicar a los corredores la dirección del viento, del cual dependían los barcos que traían los “commodities” del exterior.

Hay también un vitraux realizado especialmente para el edificio que ayuda a componer la imagen institucional de la Bolsa, dado que su simbología siempre estuvo asociada al mundo bursátil.

En el primer piso, se observa el tapiz de Bruselas titulado “Europa”. Forma parte de una colección de cuatro obras.  Este ejemplar es el único que se encuentra fuera del Viejo Mundo.

En la pared frontal de la Escalera de Honor se exhibe el tapiz flamenco en el cual se representa la escena en la cual Cleopatra recibe a Marco Antonio en los patios del Palacio de Alejandría.

Las obras de arte siguen. En la Sala de Mesa Directiva se encuentra una obra de Benito Quinquela Martín.

Luego, se exhiben libros contables y máquinas que no tienen tanta antigüedad. Sin embargo, los más jóvenes podrían sorprenderse al ver la tecnología utilizada para la operatoria bursátil y que hoy forma parte de la colección de objetos históricos.

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