Cuando abrió sus puertas en 1943, el Hermitage Hotel ya tenía una misión clara: consolidar a Mar del Plata como destino turístico de primer nivel. El edificio se levantó sobre el terreno donde antes había estado el chalet veraniego del empresario Casimiro Polledo, y su construcción marcó una nueva etapa para el frente costero.
En una nueva entrega de Historias de Cemento, junto a Cementos Avellaneda, repasamos la historia de este ícono que, desde hace más de ocho décadas, acompaña las temporadas de verano y las transformaciones de la ciudad.

Hermitage Hotel: un ícono de la ciudad balnearia
El proyecto original estuvo a cargo del ingeniero Julio Barros, quien diseñó un edificio con influencias normandas y una estética que remitía a la tradición francesa. Las mansardas oscuras, el uso de piedra Mar del Plata en el basamento y la composición simétrica lo integraron naturalmente al conjunto monumental del boulevard marítimo.
Su presencia dialoga con construcciones emblemáticas de la ciudad como el Casino Central y el Hotel Provincial, proyectados pocos años antes por Alejandro Bustillo. Juntos ayudaron a definir la postal más reconocible de la costa marplatense.

En 1956 el hotel sumó un anexo de siete pisos y el Salón Versalles, ampliando su capacidad y reforzando su rol como escenario de encuentros sociales y culturales. Décadas más tarde, nuevas intervenciones incorporaron torres y espacios de convenciones que actualizaron el complejo sin alterar su identidad histórica.

Celebridades, transformaciones y vigencia
Desde mediados del siglo XX, el Hermitage fue mucho más que un hotel. El Salón Versailles, incorporado en 1956, se transformó en uno de los espacios clave de la temporada marplatense. Allí se realizaron espectáculos musicales, funciones teatrales y eventos televisivos que acompañaron el pulso cultural del verano argentino.


Artistas como Luis Miguel pasaron por su escenario en distintas giras, mientras que figuras populares como Carlitos Balá formaron parte de temporadas que marcaron a varias generaciones. Incluso Mirtha Legrand realizó emisiones especiales de su programa desde el hotel, consolidándolo como punto de encuentro entre espectáculo y sociedad.
Ese cruce entre hospedaje premium, teatro y televisión terminó de definir el carácter del Hermitage: un edificio que no solo hospedaba turistas, sino que también producía escena.


Entre temporadas, espectáculos y reformas, el Hermitage Hotel supo adaptarse sin perder su identidad. Desde los años dorados del teatro de verano hasta los eventos contemporáneos, su historia acompaña la evolución misma de Mar del Plata como capital turística.
Hoy, con más de ocho décadas frente al mar, sigue siendo parte activa del paisaje y de la memoria colectiva de la ciudad. Un edificio que no solo forma parte de la postal marplatense, sino también de las historias que cada verano vuelve a poner en escena.
