Ubicada en el paisaje de Puertos de Escobar, Barrio Muelles, "Stamp House" –obra de Leone Loray- es un manifiesto de cómo la arquitectura puede generar bienestar y trascender modas, a través del uso consciente de materiales, la integración con la naturaleza y una estética que celebra lo simple.
Es una casa de estilo atemporal -una síntesis entre la arquitectura contemporánea, la estética wabi-sabi y una profunda conexión con la naturaleza alrededor- pensada para ser vivida con pausa y los sentidos despiertos.
1. La importancia del concepto arquitectónico

Desde el primer gesto, la vivienda plantea una relación fluida con el entorno. El volumen superior, envuelto en una celosía de madera vertical, actúa como un velo que filtra la luz y brinda privacidad sin desconectarse del exterior.
Este recurso refuerza el lenguaje sobrio y sereno del conjunto, aportando textura y calidez a la fachada.

El plano inferior, más compacto y contenido, se abre al paisaje a través de visuales controladas, acompañadas por materiales pétreos que anclan la casa al terreno.
2. El encanto de la estética wabi-sabi


Inspirada en la filosofía japonesa wabi-sabi, la arquitectura de esta casa busca belleza en lo simple, lo natural, incluso lo imperfecto.
Las texturas irregulares de la piedra, los vetados del mármol, las maderas sin artificios y la pátina del uso se convierten en protagonistas de una estética que privilegia lo atemporal.
No hay ostentación, sino una búsqueda de armonía, silencio visual y contemplación.
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3. La materialidad como punto de partida

Se priorizaron materiales nobles, honestos y con fuerte presencia sensorial: piedra natural, maderas macizas, mármoles y revestimientos en tonos tierra que conectan con el entorno.
La paleta cromática neutra refuerza la sensación de calma y permanencia, en sintonía con la arquitectura emocional del proyecto. Cada textura invita al tacto y al habitar con los sentidos.
Bonus Track: espacialidad y luz

Los espacios interiores están organizados en torno a una doble altura central que permite una circulación generosa de luz natural. Las visuales se abren estratégicamente hacia la laguna, logrando una constante conexión visual y emocional con el agua.
El mobiliario a medida y los elementos de interiorismo refuerzan el lenguaje arquitectónico, generando un interior sereno, cálido y elegante.


La casa dialoga constantemente con su entorno: galerías semicubiertas, patios internos, parasoles y carpinterías corredizas permiten modular la apertura hacia el paisaje.
La galería, con vistas plenas a la laguna, se convierte en un espacio central que reúne e invita al encuentro, equipado con un living y un comedor informal que invitan a extender la vida hacia el jardín, la pileta y la relación con la laguna.


Definitivamente los espacios de transición entre el interior y el exterior son un must en cualquier casa que vive del entorno.





