Es el último depto de la temporada, y como si hubiéramos buscado alguna amiga con jardín para pasar tardes/noches de verano, llegamos al departamento de Miranda Perez Cobo al que empezamos a mostrar desde el exterior hacia el interior, replicando la secuencia en la que ella misma lo eligió.
“El patio es la razón por la que elegí este departamento. Me encanta la idea de que no haya separación entre adentro y afuera; que sea todo uno”, describe el amor a primera vista por este espacio que “habita horizontalmente”. El patio como parte de la casa, una extensión del living.

Ella es Miranda -también Piru o Piranda- diseñadora industrial dedicada a la cerámica en la compañía familiar Castro Corbat fundada por su mamá Ángeles.
El ritual inaugural del departamento


Tras vivir durante nueve años en Palermo, en junio pasado Miranda decidió mudarse a Coghland, en la zona norte de la ciudad, un poco más cerca y más accesible en el camino hacia el taller, en Tortuguitas.
Además, la idea principal a la hora de buscar su departamento fue encontrar un lugar que tuviera luz y la mayor cantidad de verde posible. Nada más ni nada menos quería para su primer departamento sola tras convivir durante mucho tiempo junto a su hermana Maite.
“Quería crear un ambiente cálido y acogedor: un lugar en donde sentirme segura y habitar todo el espacio al mismo tiempo. Me encanta recibir a gente y hacer asados, por eso la planta baja me permite extender el living/comedor y que todo quede integrado”.

Son 75 metros cuadrados aproximadamente, ideado y diseñado a medida por Miranda.
“Lo primero que hice fue mandar a hacer el sillón verde del living... antes de hacer la mudanza”. Otra vez, el patio fue la inspiración. “Me gustaba que, de alguna manera, acompañara al verde del fondo, pero sin perder su protagonismo”.
Y, otra vez, el patio y el fuego. “Antes de entrar a vivir acá también hice un asado con la familia, porque hacer una comida en la casa es una manera de hacer el lugar propio”.
El depto “de cerámica” de Miranda

“Cálido, joven y rodeado de verde”. No somos nosotros, es ella –la chica para ti DEPTO #22- la que define su departamento en pocas y propias palabras. Y alcanza con recorrerlo por unos instantes para darse cuenta de que es el hogar de una nacida y criada ceramista.
“Absolutamente todo lo de cerámica está hecho por nosotros en el taller. Podría decir que tengo una adicción”, confiesa. Y se entrega al vicio (exquisito). “Me encanta cuando salen cosas del horno... A veces son piezas que estás pedidas, pero si puedo, me las voy quedando, y así voy armando mi colección personal de Castro Corbat”.
Decorativas y funcionales, formales o inesperadas, clásicas y experimentales, en colores naturales o intensos, el depto de Miranda Perez Cobo es "la casa de las cerámicas" multiplicadas en todos los ambientes, de las mil y una formas, exhibidas, utilitarias, y tan singulares, para ver una por una, y conocer su historia y confección.
“La cerámica tiene eso que es muy único e irrepetible. Son pequeñas joyitas y tesoros que me guardo. Tengo algunas piezas con las que voy redecorando ciertos rincones o dependiendo de qué tipo de flores compre. Esto además me permite ir cambiando y que la decoración no sea algo estático sino cambiante, como las estaciones”.
Un espacio propio / para compartir

“Me gusta que el espacio principal de la casa sea entre el patio y el living”, asegura Miranda sobre su lugar exacto y preferido del departamento, también diseñado y decorado alrededor de la comodidad y del “joie de vivre” de la anfitriona.

“Soy muy de invitar gente. Entonces la comodidad y tener muebles que acompañen esa idea para mi es lo principal. También me gusta que uno pueda cocinar o lavar pero seguir estando al lado de quienes están sentados en la mesa de comedor; hace que todo esté conectado y que la reunión sea integral”.
Miranda habla por la integración visual y funcional de su depto que circula y fluye desde la puerta de entrada al jardín con imponente enredadera, pasando por la cocina con barra al comedor, junto al living.
El sofá va frente a la biblioteca diseñada por Miranda con inspiración japonesa y detrás, el espacio del piano bajo la escalera que lleva al dormitorio, el único ambiente arriba –tipo loft- del departamento.


Por supuesto, ella toca el piano, y durante nuestra visita delizó los primeros acordes de “Palhaço” de Egberto Gismonti.


“La idea fue combinar materiales y texturas, que haya variedad y que cada pieza tenga su impronta”, describe Miranda el mapa de decoración de su casa. “Me divierte que las casas tengan piezas y objetos a descubrir y que diferentes estilos convivan”.
La trilogía de Miranda: rojo, verde, azul

Gran parte de esos objetos que se van revelando están en el mueble del living, funcional tanto a la exhibición de un diminuto fetiche artesanal como a contener el televisor y “ocultar” el aire acondicionado.
“Fue planeado y también lo más ´jugado´ porque me lo mandé a hacer antes de tener el departamento. Así que fue confiar plenamente en la intuición y en el resultado”.


Miranda disfruta de ir proyectando en su cabeza lo que quiere y va a suceder, y asegura que apenas vio el departamento vacío ya se imaginó cómo iba a quedar.
“Muchos muebles son reutilizados, como la mesa del living, que era un tablón de pinotea espectacular de un escritorio de mi casa anterior. Lo usaba cuando iba a la facultad, y como ya no tengo que sentarme a estudiar lo convertí en mesa baja. Lo mismo con la mesa del comedor: encontré las patas por Marketplace y le coloque el tablón”.
“Me gusta que toda la casa sea útil y aprovechable. Todos los espacios están pensados primero desde lo funcional, y a eso le aplico mi estética”, resume la diseñadora su equilibrado plan visual y de función; la combinación precisa entre lo práctico y útil con lo aesthetic, lo que le gusta y “necesita” tener sí o sí alrededor suyo, en su espacio.
“Soy anti minimalista. Hasta el toilette, que podría haberlo dejado más simple, le fui colocando cuadros, lámparas y objetos que le dan calidez y una impronta personal”.
La diseñadora y ceramista explica que trabajó los sectores de la casa considerando el color como una de las claves. “Usé la gama de los rojos para el sector del piano, los verdes para el living, que es lo más cerca al patio y entonces se une con el exterior, y el azul para la cocina. Todo en pequeñas proporciones, pero con una intención”.

“Por sobre todas las cosas, lo importante en la decisión del interiorismo para mí fue hacer una casa acogedora y cálida, que te invite a estar disfrutando”.
Producción y Texto: Juan Martín Cutro. Fotos: Christian Beliera. Diseño de Tapa Digital y Retoque: Roshi Solano.
































