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Guillermo Tobal se unió con su familia a un proyecto solidario para hacer mascarillas (y vos también podés sumarte)

El hermano de Eugenia Tobal junto a su mujer y sus tres hijos desde hace unos días forman parte de un proyecto solidario. Compraron una impresora 3D y se pusieron a hacer mascarillas para donar a personal de salud de hospitales. Hablamos con él y nos contó que necesita que más gente se sume. Vos podés unirte: te contamos cómo.
Guillermo Tobal junto a su familia se pusieron a hacer máscarillas para los profesionales de la salud. Foto: IG.

La mujer de Guillermo Tobal, hermano de Eugenia, es veterinaria y estaba necesitando una mascarilla para protegerse mientras está atendiendo en su consultorio en San Martín. Entonces, él le hizo una mascarilla con materiales que encontró en su casa. No quedó muy bien. Así y todo se hizo una foto y la compartió en su cuenta de Instagram. Lo cargaron, le dijeron de todo, pero alguien le mandó un mensaje por privado diciéndole que estaban haciendo mascarillas con impresiones 3D para entregarlas en forma gratuita a hospitales. Y ese fue el principio de una iniciativa solidaria en la cual Guillermo se embarcó junto a toda su familia.

Todos colaboran en este proyecto solidario. Foto: IG.

Guillermo tiene tres hijos -Benja de 10, Davina de 11, y Tati de 14- y todos ayudan a hacer las mascarillas en su casa con la impresora 3D que él compró en cuotas. “Me gustó sumarme a esta iniciativa porque quiero inculcarles a mis hijos lo importante que es hacer cosas para la gente”, le cuenta Guillermo a Para Ti.

“Nos están pidiendo mascarillas de muchos lugares y tenemos un problema: necesitamos más impresoras 3D. Se tardan 4 horas para hacer 2 mascarillas. Además de acetato o placas de radiografías de las que se limpian cuando le pasas lavadina”, comenta Guillermo.

Sobre la mesa del comedor se ubicó la impresora 3D para que la usara toda la familia. Foto: IG.

Guillermo puso la impresora 3D en el medio de su comedor, tiene la casa invadida de placas de radiografía (el insumo para hacer las máscaras) y la máquina no para de funcionar desde hace cinco días, desde que se unió a este proyecto cuyo nombre es #sumatejuntospodemos.

La impresora funciona todo en día en la casa de Guillermo. Foto: IG.

Él es representante legal de la escuela que hace 27 años fundó Ofelia, su mamá, en una zona de bajos recursos de Castelar. También allí trabajan su otro hermano y el cuñado. “Hacemos guardias en la escuela porque hay que estar por si algún chico necesita un libro o que lo ayudemos con la computadora”, cuenta. Y agrega: “Mamá fundó esta escuela y nosotros seguimos trabajando a puro pulmón. Y esto que estamos haciendo en casa es gracias a ella que me enseñó lo que es la solidaridad. Mi mamá seguramente estaría feliz con lo que estamos haciendo. Si estuviera viva hoy, la imagino cosiendo barbijos y limpiando placas de radiografía con lavandina”, asegura Guillermo. “Esto es aportar nuestro granito de arena en la batalla contra la pandemia”, concluye.

Los chicos se turnan para usarla. Foto: IG.

“Se necesitan muchas mascarillas para la gente que trabaja en los hospitales porque no tienen”

Hablamos con el creador de este proyecto solidario que nació hace apenas dos semanas en la zona de Escobar, pero nos pidió que mantuviéramos su nombre bajo reserva (vamos a usar iniciales para nombrarlo en la nota).

“Con mi señora vimos en las redes que en Baradero estaban haciendo mascarillas con una impresora 3D. Yo hasta ese momento no tenía ideas de cómo funcionaban ni como eran estas máquinas. Empecé a googlear para interiorizarme, hablé con la gente de Baradero y decidimos en familia hacerlo”, le cuenta L.A. a Para Ti.

Su familia está conformada por su mujer y sus hijos Mateo de 14 y Ramiro, de 7. “Teníamos unos ahorros para comprarle a Mateo, mi hijo mayor una computadora y él nos sugirió usar ese dinero para comprar la impresora 3D. Nos dijo que “este objetivo era mayor que el de su computadora”. Un orgullo para mí”, dice emocionado.

Personal de salud de un hospital de Pacheco, agredecidos por las máscaras. Foto: IG

“Compramos la máquina y empezamos a producir, pero hay un problema: por día podés hacer solo entre doce y catorce mascarillas. Con lo cual se genera un cuello de botella: me están pidiendo muchas mascarillas y no podemos hacer tantas”, se lamenta.

Desde el hospital Posadas, por ejemplo, le hicieron un pedido de 180 pero es solo para el plantel de una de las especialidades, con lo cual pedirán muchas más. Y además de las impresoras 3D se necesita acetato cristal, un material que es costoso y que no hay, por eso se reemplaza por placas de radiografías de las que se pueden limpiar con lavandina (no de las nuevas) y PLA que es el hilo de plástico con el que se imprime, más el elástico que llevan las mascarillas.

“Empezamos de a poco y comenzó a crecer el volumen de pedidos. De diferentes empresas me donaron impresoras 3D (en realidad me las prestan y luego las tengo que devolver), armamos toda una movida en redes sociales, y en este momento tengo tres impresoras trabajando en casa, en Escobar; tres más en Hurlingham y dos en General Pacheco, más el aporte de la de Guillermo Tobal”, cuenta L.A.

“Pero es tanta la cantidad de mascarillas que se necesitan que no nos alcanza con la producción que estamos haciendo. Nos vendría muy bien que se sumara al proyecto gente de Capital”, dice.

Vos también podés ayudar: Tu granito de arena puede ser una gran aporte en esta pandemia. Si tenés una impresora 3D, que es lo más se está necesitando hoy, placas de radiografías de las que se limpian con lavandina, acetato cristal o PLA (hilo de plástico), comunicate con @sumatejuntospodemos o por www.facebook/#sumatejuntospodemos

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