Fundada por la soprano Regina Pacini, esposa del expresidente Marcelo Torcuato de Alvear, la Casa del Teatro nació con una misión noble: ofrecer vivienda y apoyo económico a intérpretes y trabajadores del teatro que habían entregado su vida al escenario. Hoy, más de treinta huéspedes encuentran allí un hogar que resguarda, además, un valioso capítulo de la historia artística argentina. Por eso, en otro capítulo de "Historias de Cemento" junto a Cementos Avellaneda redescubrimos un icono de la cultura argentina.
Ubicada en la avenida Santa Fe 1243, esta joya fue diseñada ad honorem por el arquitecto Alejandro Virasoro, pionero en el uso del hormigón armado en el país. Con materiales innovadores para la época —acero inoxidable, mármoles, luz fluorescente— y una inspiración en las formas aerodinámicas de la tradición americana, Virasoro creó un edificio único que culmina en una pirámide escalonada incaica, uno de sus rasgos más distintivos según el estudioso Francisco Liernur.

Un icono de la cultura argentina
Sus pisos guardan vida y actividad: en la planta baja, locales comerciales, biblioteca, museos y áreas administrativas; en el segundo y tercer piso, el Teatro Regina; en el cuarto, la capilla; más arriba, las habitaciones del pensionado, el comedor, la cocina y salas de uso común. También alberga al Instituto Nacional del Teatro.
Tip Cementero por Cementos Avellaneda
El proyecto fue elaborado en 1927 por el arquitecto Alejandro Virasoro. La piedra fundamental se colocó el 16 de febrero de 1928 y la inauguración tuvo lugar diez años después. La resolución de la fachada se basa en el desarrollo de un esquema piramidal que se desprende por encima de la línea de coronamiento de los edificios de renta franceses y racionalistas que se suceden a lo largo de la avenida Santa Fe, lo que facilita su individualización y su fluida integración al entorno.

La inauguración, el 4 de enero de 1938, fue una verdadera fiesta del arte y la política. Marcos Caplan ofició de chef junto a figuras como Iris Marga, Luisa Vehil y Maruja Gil Quesada, mientras Regina Pacini y destacados invitados, entre ellos el presidente Agustín Pedro Justo, celebraban el nacimiento de este refugio cultural.

Ocho décadas después, la Casa del Teatro sigue siendo un símbolo de solidaridad, arte y arquitectura, y un faro que ilumina la memoria viva del espectáculo argentino.