Bajo los cielos del mundo: Los Bares de Ruina de Budapest, Hungría – Revista Para Ti
 

Bajo los cielos del mundo: Los Bares de Ruina de Budapest, Hungría

Considero que planificar un viaje es el escenario posible donde voy sentando las bases -expectativas, curiosidades, anhelos- de lo que finalmente, constituirá el descubrimiento de un nuevo camino. Así, al recrear las emociones que quedaron grabadas en mi memoria, concluyo cada uno de mis paseos mirando el firmamento, agradeciendo a oportunidad de haber conocido un nuevo destino y llevar de la mano al lector por los mismos caminos que he recorrido bajo los cielos del mundo.
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Mientras hacemos turismo en los diferentes lugares del mundo, vamos descubriendo todo aquello que nos provoca curiosidad y así como en Berlín del Este cenamos en una auténtica taberna donde se reunían los disidentes en épocas de guerra, en Budapest lo que despertó nuestro interés fue el ambiente de fiesta que se respira en la noche húngara dentro de los populares Bares de Ruina.

¿De qué se trataban estos bares descuidados? ¿Por qué se los llamaba de ruinas? Dónde se los podía localizar? ¿Quiénes iban a esos sitios? 

Ruin pub.

A pesar que su nombre en inglés es Ruin pubs, los bares de ruina no están tan deteriorados como esperaba, ya que en ese caso no se permitiría alquilarlos. Para decorarlos grafitean sus paredes, cuelgan del techo bicicletas rotas, adaptan el mobiliario con trastos antiguos, bañeras o carrocería de autos viejos que sirven como sofás.

Antiguos Trabant de la época sovietica que utilizan como sofás dentro de los bares.

Antiguamente los primeros ruin pubs que funcionaban en edificios abandonados no eran lugares estables, ya que se desmantelaban en cuanto la policía tenía constancia de su existencia, dado que eran considerados clandestinos e ilegales.

Tras la caída del comunismo, muchos inversores comenzaron a comprar viviendas económicas en el centro de la ciudad con la idea de revenderlas, pero ante el costo que suponía mantener esos edificios abandonados, varios grupos de jóvenes estudiantes decidieron reutilizarlos y hacerse cargo de la administración de los mismos alquilándolos a precios muy accesibles. 

Kert.

Y de esa forma, en el desolado barrio judío -después de la deportación de sus residentes durante la guerra- se asentaron estos bares que se convirtieron en uno de los atractivos turísticos más concurridos de la noche joven de Budapest. Comenzaron a llenarse de estudiantes bohemios e intelectuales y hoy en día se han convertido en uno de los emblemas de la ciudad, cuyo encanto radica en su decoración pintoresca y desorganizada.

Todo parece ser un depósito de objetos reciclados, con mucho graffiti en sus paredes, mesas con sillas de colores, tuberías industriales que resultan una encrucijada cuando debes transitar momentos simpáticos e irrisorios al momento de encontrarte con un amigo. Iniciás el recorrido que se asemeja a un acertijo mientras explorás ese laberinto desordenado lleno de trastos y tablones apilados con sectores privados donde grupos de amigos están bebiendo. Cerrás la puerta de un viejo Trabant para despejar tu camino entre bañeras que sirven de sillas, para llegar finalmente al sitio indicado sorteando varios cachivaches. 

Cualquier trasto o material es utilizado para caracterizar los bares.

Tienen horarios diversos  y muchos son espacios abiertos sin techos, por lo que su asistencia esta supeditada al clima. También funcionan como salas de concierto, centros culturales donde en algunas ocasiones se generan debates políticos, charlas sobre películas de cine, obras de teatro, fiestas y Djs internacionales que animan la noche, mientras podés beber una cerveza y probar algún menú de comida rápida a precios muy accesibles. Los mas conocidos son Púder Bárszínház, Instant, Kuplung, Dürer kert, Szimpla Kert, Fogasház y Csendes Vintage. 

Djs internacionales y grupos de música.

Al día siguiente, fuimos a conocer el Bastión de los Pescadores, por lo que subimos  y bordeamos la colina para llegar hasta las siete torres que simbolizan las siete tribus magiares fundadoras de Hungría. El bastión recibe este nombre en recuerdo de los pescadores responsables de defender las murallas de la ciudad durante la edad media.

Bastión de los Pescadores.

No menos importante es la historia del Puente de las Cadenas, ya que antes de su existencia los viajeros atravesaban el río en transbordador, y en los inviernos en los que río Danubio estaba congelado, se podía cruzar a pie o en coche de caballos.

Cuenta la historia que en el año 1820 el conde Esteban Széchenyi tuvo que esperar una semana entera para poder cruzarlo, hasta que encontró un navegante lo suficientemente valiente como para trasladarlo de Pest a Buda entre las placas de hielo flotante. Fue entonces que ofreció sus rentas de un año para construir un puente permanente sobre el Danubio. Sobre este mismo puente existe una leyenda que dice que cuando el arquitecto encargado de hacerlo terminó el Puente de las Cadenas, dijo que éste era tan perfecto que si alguien encontraba un solo fallo él se mataría. Para su desgracia, un niño descubrió que las esculturas de los leones que protegen la entrada al puente no tenían lengua.

Puente de las Cadenas.
Cambio de guardia.

Dejando a un lado esta leyenda, llegamos al final de nuestra visita conociendo que la capital de Hungría ha sufrido una historia de largas dictaduras y guerras mundiales, pero aun así bajo esos cielos del mundo, continuamos encontrando barrios donde sus bares reconvertidos en espacios culturales que reutilizan piezas de basura para su decoración, con su creatividad y melodías particulares, mantienen vivo el espíritu alegre y de celebración que caracteriza al pueblo húngaro.

Postales de Budapest.

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