En los últimos años empecé a escuchar frases que circulan en redes sociales y en campañas de clínicas de fertilidad:
"Congelá tus óvulos y sé madre cuando lo desees",
"Dejá de buscar un padre en cada cita, congelá tus óvulos",
"No freezes tu carrera, freezá tus óvulos".
Se dicen con una soltura que asombra, como si congelar óvulos fuera tan simple como contratar un seguro o abrir un plazo fijo. Cada vez más jóvenes —algunas todavía adolescentes— sienten que criopreservar sus óvulos es casi inevitable, como si fuera un paso obligado en el camino a la adultez.
¿Es realmente así de simple?
Llevo más de nueve años acompañando a mujeres que buscan ser mamás después de los 35. Y también lo viví en carne propia. Lo que aparece, una y otra vez, es la sensación de desconexión: haber delegado nuestra sabiduría cíclica, haber creído que la fertilidad se apaga mágicamente a los 35, como marcan los gráficos que circulan en redes.
Hoy puedo decirlo con certeza: no es así. Nuestros ovarios no son relojes de arena ni granadas a punto de explotar. Sí, hay un proceso natural de pérdida ovárica, pero no ocurre de golpe: empieza desde el útero materno y continúa toda la vida. Lo que verdaderamente acelera el agotamiento no es el calendario, sino la desconexión con el cuerpo, el estrés, el vivir en modo supervivencia.
¿Congelar o confiar?
No estoy en contra de la técnica. De hecho, nació con un fin noble: preservar la fertilidad de mujeres que atravesaban tratamientos oncológicos. En esos casos, congelar podía ser la única esperanza de maternar en el futuro.
El problema aparece cuando se vende como la única solución, o peor, como una obligación. Porque la promesa de “congelá ahora y sé madre cuando quieras” está lejos de la realidad: para llegar a un hijo en brazos hay muchos pasos intermedios, siempre dentro de un tratamiento médico, siempre con incertidumbre.
Preguntas que valen más que una técnica
En lugar de correr hacia el laboratorio, propongo una pausa. Preguntarnos:
- ¿La maternidad es un mandato o un deseo?
- ¿Cómo quiero llegar a la maternidad?
- ¿Qué puedo hacer hoy para cuidar mi fertilidad de manera más integral?
Nuestra fertilidad no vive en una cápsula de nitrógeno. Vive en nuestro cuerpo, en nuestro deseo, en nuestra capacidad de crear. Y puede ser cuidada, fortalecida y amada sin necesidad de congelarla.
El verdadero “regalo de 15”
Hoy, algunas familias proponen el egg freezing como nuevo “regalo de 15”. Pero creo que la verdadera celebración debería ser otra: ayudar a cada adolescente a conectar con su cuerpo, con sus ritmos y con la confianza en su propia sabiduría.
La tecnología es valiosa, sí. Pero nunca debería reemplazar a la intuición ni a la escucha interna. Y las mujeres tenemos mucho de eso: solo necesitamos volver a confiar.
Fuente: Jorgelina Galera, experta en fertilidad natural
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