Las nuevas generaciones pasamos cada vez más horas frente a dispositivos tecnológicos: celulares, tablets, televisores, consolas de juegos y computadoras. El trabajo remoto, el uso intensivo de redes sociales y el entretenimiento digital hicieron que muchas de nuestras actividades diarias se realicen sentados y con el cuerpo en posiciones poco saludables durante largos períodos.
Este estilo de vida tiene consecuencias directas en la salud física. Permanecer mucho tiempo frente a dispositivos electrónicos suele favorecer malas posturas, sobrecarga muscular y falta de movimiento, factores que con el tiempo pueden provocar dolores en el cuello, la espalda y en los miembros superiores e inferiores.
Aunque en los últimos años la actividad física comenzó a promoverse con más fuerza desde los medios de comunicación, las redes sociales y las campañas de salud, el sedentarismo continúa siendo una realidad para un gran porcentaje de la población argentina.
Los especialistas advierten que los dolores cervicales, lumbares y en los brazos muchas veces no aparecen de un día para el otro, sino que son el resultado de una combinación de factores: posturas incorrectas sostenidas durante muchas horas, falta de ejercicio, estrés cotidiano, malos hábitos de descanso e incluso una alimentación poco equilibrada.
Para entender mejor cómo estos hábitos impactan en la columna vertebral y cuáles son las consultas más frecuentes entre las mujeres, el doctor Walter Krekun, traumatólogo del IADT y especialista en columna vertebral, explica cuáles son los problemas más comunes y qué medidas pueden ayudar a prevenirlos o tratarlos a tiempo.
Las consultas más frecuentes en mujeres
Por lo general, las mujeres llegan al consultorio por estos síntomas:
• Cervicalgia (dolor de cuello)
• Lumbalgia (dolor en la región lumbar)
• Mala postura y dolores asociados
En relación con la cervicalgia, también es muy frecuente la cérvico-braquialgia, que es el dolor cervical que se irradia hacia el brazo. La causa más habitual suele ser una discopatía, como una hernia de disco o procesos de artrosis y deshidratación discal.
“El estrés, los malos hábitos posturales y el exceso de trabajo muchas veces se manifiestan en la columna cervical”, explica el doctor Walter Krekun.
Para comprenderlo, primero hay que saber que la posición habitual de la columna cervical presenta una curva natural llamada lordosis, que se ubica entre los 20 y 40 grados. En esa posición, la columna se encuentra en una situación biomecánica cómoda.

Cuando aparecen factores como el estrés, la falta de descanso o las malas posturas sostenidas durante muchas horas, la columna comienza a rectificarse, es decir, pierde esa curva natural. Con el paso del tiempo, si no se corrige, esta rectificación suele generar dolor.
Cómo mejorar la rectificación cervical
Así como ciertos hábitos favorecen este problema, también existen conductas que ayudan a revertirlo y recuperar en parte la lordosis cervical.
Los ejercicios aeróbicos y de fuerza son los más recomendados. Pero para quienes no disfrutan del entrenamiento tradicional, también pueden ser útiles actividades como clases de baile o danzas: reguetón, salsa, zumba e incluso tango. Lo importante es que sea una actividad intensa, que implique movimiento y permita transpirar.
El buen descanso también cumple un rol fundamental en la salud de la columna.
Si estos hábitos no logran mejorar los síntomas, se pueden indicar tratamientos como kinesiología o RPG (Reeducación Postural Global). En casos más intensos puede recurrirse a bloqueos para el dolor y, solo en situaciones excepcionales, a una cirugía.
“Más del 95% de estos cuadros se resuelven sin necesidad de cirugía”, aclara el especialista.
En la actualidad, muchas de las mujeres que consultan realizan algún tipo de actividad física o gimnasia. Hace algunos años esto no era tan habitual. Hoy las mujeres entrenan más, pero también pasan muchas más horas frente a pantallas, por lo que el desafío es encontrar un equilibrio que permita mantenerse activas sin generar dolor.
¿Quién consulta antes: hombres o mujeres?
En general, las mujeres suelen acudir a la consulta médica con mayor rapidez cuando aparece un dolor. Sin embargo, son pocas las que lo hacen de manera preventiva: la mayoría consulta cuando la molestia ya está instalada.
En cambio, los hombres tienden a postergar la visita al especialista. Muchas veces recurren primero a la automedicación, lo que puede terminar dificultando el diagnóstico y el tratamiento adecuado.
Qué problemas de columna aparecen según la edad
Las patologías de la columna no son las mismas en todas las etapas de la vida. Conocer cuáles son las más frecuentes puede ayudar a prestar atención a ciertos síntomas y consultar a tiempo.
Entre los 12 y 25 años
Predominan la escoliosis idiopática del adolescente y los trastornos posturales, muchas veces asociados al crecimiento y a los hábitos sedentarios. También ciertos factores emocionales o de carácter influyen en la postura que adopta ese adolescente en su vida diaria.
Entre los 25 y 35 años
La consulta más frecuente es la cervicalgia, vinculada en muchos casos al trabajo frente a computadoras, celulares y otras pantallas. Por eso se recomienda hacer pausas y pararse cada 40 minutos y realizar algunos movimientos de elongación.
Entre los 35 y 45 años
Comienzan a aparecer tanto cervicalgia como lumbalgia, casi en la misma proporción.
En el caso de las mujeres que realizan actividad física y mantienen hábitos saludables, este patrón muchas veces no cambia demasiado respecto de la etapa de los 25 a 35 años.
Entre los 45 y 55 años
La lumbalgia se vuelve más frecuente que la cervicalgia y puede aparecer también la escoliosis del adulto.
Entre los 55 y 65 años
La lumbalgia continúa siendo el motivo de consulta predominante.
Entre los 65 y 75 años
Se combinan la lumbalgia con los trastornos posturales.
A partir de los 75 años
Además de la lumbalgia, aumentan las fracturas asociadas a la osteoporosis.
Ejercicio y postura después de los 50
En mujeres menopáusicas o mayores de 50 años se recomienda especialmente realizar ejercicio aeróbico y de fuerza, ya que ayudan a mantener la masa muscular y proteger la columna.
También es clave fortalecer abdominales y glúteos, y elongar los isquiotibiales (parte posterior del muslo) y los pectorales, grupos musculares fundamentales para sostener una buena postura.
Los “4 NO” del ejercicio
Algunos ejercicios pueden resultar perjudiciales para la columna si no se realizan correctamente o si existe predisposición a ciertas lesiones. Los especialistas en traumatología suelen resumirlos como los cuatro ejercicios que conviene evitar o reemplazar:
- Peso muerto.
- Swing con kettlebell.
- Sentadilla con gran carga sobre hombros o cuello.
- Abdominales inferiores elevando las piernas extendidas.
Una buena postura también mejora la estética
La postura tiene un impacto directo en la imagen corporal y en la percepción de bienestar. De hecho, muchos pacientes coinciden en que al mejorar su alineación corporal también mejora cómo se ven y cómo se sienten.
Sin embargo, los especialistas aclaran que el objetivo no es alcanzar una postura perfecta, sino mejorarla dentro de lo posible. Con ejercicios adecuados y buenos hábitos cotidianos, siempre es posible lograr una mejor postura.
Pie plano y dolor de espalda: lo que dicen hoy los especialistas
Durante muchos años se creyó que existía una relación directa entre el pie plano valgo y la aparición de dolor lumbar. Incluso había estudios antiguos que señalaban que hasta el 80% de los pacientes con pie plano presentaban lumbalgia.
De hecho, era común escuchar a hombres mayores de 50 años contar que habían quedado eximidos del servicio militar por tener pie plano, una situación bastante frecuente décadas atrás.
Sin embargo, investigaciones más recientes muestran un panorama diferente. Actualmente se estima que la incidencia de lumbalgia asociada al pie plano es menor al 20%, lo que indica que la relación no es tan directa como se pensaba anteriormente.
En la infancia, el control de los pies forma parte de la evaluación traumatológica. Cuando es necesario indicar plantillas, esto suele hacerse alrededor de los 5 o 6 años, edad en la que también se realiza el primer control traumatológico más específico.
En los niños que presentan alguna patología ortopédica, los controles suelen realizarse de forma anual o incluso semestral, según cada caso. En cambio, en los adultos la dinámica es diferente: una vez resuelta la patología, generalmente no es necesario realizar controles traumatológicos anuales, salvo que reaparezcan síntomas o molestias.
Cuidar la postura, mantenerse activo y realizar controles médicos cuando aparecen molestias sigue siendo la mejor manera de prevenir dolores y problemas musculoesqueléticos. La detección temprana, tanto en niños como en adultos, permite corregir hábitos y evitar que pequeñas alteraciones se transformen en patologías más complejas.
El doctor Walter Krekun es Médico Cirujano, Ortopedista y Traumatólogo de Columna en niños y adultos. MN 119919

