Este próximo Día de la Madre, muchas mujeres recibirán flores, desayunos o mensajes llenos de cariño. Sin embargo, detrás de esos gestos tan merecidos, hay una realidad que también necesita visibilizarse: la triple jornada que enfrentan las mujeres profesionales en la Argentina.
En 2025, ser madre se ha convertido en un verdadero acto de equilibrio entre lo económico, lo emocional y lo logístico. Por eso, más allá de los regalos, este es un buen momento para reconocer que la salud emocional y la autonomía de las mujeres no son un lujo, sino un pilar esencial para el bienestar familiar y social.
Madres, profesionales y cuidadoras: las tres jornadas
Ya no hablamos solo de la mujer dedicada al hogar que la cultura popular idealizó. Hoy, la madre argentina es —al mismo tiempo— sostén económico, cuidadora emocional y física de su familia, y gerente doméstica, responsable de organizar los tiempos, las rutinas y la vida cotidiana de todos.
Según la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (INDEC), las mujeres dedican casi tres veces más horas que los hombres a las tareas de cuidado no remuneradas. Esa brecha se traduce en agotamiento real: correos respondidos a medianoche, horas de sueño robadas y proyectos personales que quedan postergados.
El peso del mandato heredado
Durante décadas, nuestras madres y abuelas vivieron bajo un mandato: el de la mujer que se define por su abnegación y éxito en el hogar. Muchas postergaron sus sueños profesionales, convencidas de que su principal función era ser “madre-esposa”.
Hoy, las mujeres lograron ocupar un espacio legítimo en el mundo laboral, pero la sociedad aún no terminó de equilibrar la balanza. Se espera que sean profesionales exitosas y madres perfectas, sin que el entorno se adapte a esa nueva realidad.
Como coach ontológica, he escuchado a muchas mujeres describir esta sensación de “doble” o “triple jornada”. La emoción que más se repite es la misma: el tiempo personal parece desvanecerse.
Reconocer esta realidad no implica victimizarse, sino darle lenguaje a lo que muchas viven sin poder nombrar. El primer paso hacia la transformación es tomar conciencia. Desde el coaching ontológico, aprendemos a observar nuestras creencias, resignificar los mandatos heredados y elegir nuevas formas de ser y actuar.
Tres claves para transformar la triple jornada
- 1. Visibilizar la tarea de cuidado. Reconocer el valor del trabajo invisible. Las familias deben aprender a ver las horas dedicadas a la gestión emocional y logística como un aporte esencial. Hablar de eso también es cuidar.
- 2. Negociar activamente. El diálogo transforma vínculos. Conversar sobre los límites laborales y la distribución de responsabilidades no es un reclamo: es un acto de equidad y respeto.
- 3. Redefinir la presencia. “Estar presente” no siempre significa estar todo el tiempo. La verdadera conexión surge cuando emoción, cuerpo y lenguaje están alineados. Estar disponibles emocionalmente vale más que llegar exhaustas.
Cuidarse también es amar
La salud emocional no es un lujo, es la base sobre la cual una madre puede construir el futuro que sueña. Por eso, en este Día de la Madre, el homenaje más profundo no está en los regalos, sino en dejar atrás el mandato de la madre sacrificada y crear un entorno que habilite el bienestar y la autonomía.
Es hora de que la sociedad esté a la altura de las madres que la sostienen: mujeres reales, protagonistas de su tiempo, que buscan equilibrio, libertad y una vida con propósito.
Fuente: Por Laura Ríos: Contadora Pública, Senior Coach, tesorera y miembro de la CD de la Asociación Argentina de Coaching Ontológico Profesional (AACOP).
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