A menudo, la sociedad nos empuja a creer que el peso es una elección o un reflejo de nuestra disciplina. Sin embargo, la ciencia hoy dice algo muy distinto. En el marco del Día Mundial de la Obesidad, la mirada integradora se vuelve fundamental para entender que no estamos ante un problema de estética, sino frente a una enfermedad crónica que requiere respeto y, sobre todo, un abordaje médico serio.
"Hablar de obesidad como enfermedad crónica no es algo nuevo. Hace muchos años que los expertos en el tema venimos sosteniendo esta mirada. Lo que cambió es que hoy esa definición empezó a instalarse socialmente", explica la Dra. María Virginia Busnelli (MN 110351), médica especialista en nutrición y presidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN). Según indica la especialista, este enfoque deja atrás la idea simplista de que la solución es solo "comer menos y moverse más".
Por qué el cuerpo se resiste a bajar de peso
Uno de los puntos más reveladores que señala la doctora es que el tejido adiposo no es simplemente grasa acumulada, sino un órgano activo que produce hormonas e impacta en todo el organismo, desde el corazón hasta el cerebro. Además, el cuerpo tiene mecanismos de defensa biológicos: cuando bajás de peso, aumentan las señales de hambre y disminuye el gasto energético.
"Por eso sostener el peso perdido es tan difícil sin acompañamiento médico. Reconocer la obesidad como enfermedad permite algo clave: tratarla con ciencia y con respeto", subraya Busnelli. Entender esto es liberador para muchas personas que sienten que han "fracasado", cuando en realidad están lidiando con una biología que intenta proteger sus reservas.
Las inyecciones y el tratamiento integral: ¿qué hay de cierto?
Últimamente, las llamadas "inyecciones para bajar de peso" ganaron una visibilidad enorme en redes sociales. Busnelli aclara que el tratamiento farmacológico no es una novedad, pero que recientemente se han aprobado en Argentina opciones como la semaglutide 2,4 mg y la tirzepatide, que han mostrado resultados muy significativos en ensayos clínicos.
Sin embargo, advierte que "no son inyecciones mágicas: son medicamentos desarrollados para tratar una enfermedad crónica". La especialista es tajante al explicar que estas herramientas están indicadas para personas con un Índice de Masa Corporal (IMC) mayor a 30, o mayor a 27 cuando existen enfermedades asociadas como diabetes o hipertensión. "El tratamiento es crónico y, si se suspende, puede haber recuperación parcial del peso. Lo importante no es solo cuánto se baja, sino cuánto mejora la salud metabólica y cardiovascular", indica.
Para Busnelli, el éxito reside en un plan terapéutico que combine:
- Una intervención nutricional que sea sostenible (no una dieta de hambre).
- Actividad física adaptada a cada realidad.
- Acompañamiento psicológico si es necesario.
- Tratamiento farmacológico o cirugía bariátrica en casos específicos.
El peligro de las soluciones rápidas y el estigma
"Las dietas restrictivas han hecho mucho daño", afirma Busnelli sin vueltas. Durante años, la cultura de la dieta instaló la idea de que si no podés sostener un plan rígido, sos vos la que falla. Pero la doctora explica que estas dietas no funcionan a largo plazo porque generan culpa, pérdida de masa muscular y el inevitable efecto rebote. "La persona termina creyendo que ella es el problema, cuando en realidad el problema es el método", asegura.
Este sentimiento de falla personal alimenta el estigma, y el estigma, según advierte la experta, empeora la enfermedad. Por eso, desestima por completo las promesas de resultados rápidos, los planes "detox" y los suplementos sin respaldo científico que circulan en internet.
Cómo saber cuándo buscar ayuda profesional
La diferencia entre un aumento de peso circunstancial y la obesidad no está solo en la balanza. Busnelli explica que, si bien el IMC es una guía, también se evalúa la circunferencia de la cintura como marcador de riesgo cardiometabólico.
"Si el exceso de grasa ya impacta en la salud (hipertensión, diabetes, dolor articular, hígado graso) o en la funcionalidad, estamos frente a una enfermedad", detalla. También es una señal de alerta cuando intentás bajar de peso repetidamente y no lográs sostenerlo, o si sentís que tu relación con la comida está atravesada por el sufrimiento emocional o el estrés crónico.
Un equilibrio necesario: ni discriminación ni romanticismo
En un tiempo donde se busca no estigmatizar los cuerpos, surge la duda de cómo hablar del tema sin caer en extremos. La Dra. Busnelli propone un camino claro: el respeto absoluto. "El equilibrio está en hablar de salud con respeto. No discriminar significa no juzgar ni reducir a una persona a su peso. Pero no romantizar significa no negar que la obesidad aumenta el riesgo de enfermedades graves", explica.
Para la especialista, la clave es entender que la obesidad no define a la persona ni es un fracaso moral. El objetivo del tratamiento no es alcanzar un ideal de pasarela, sino "recuperar salud, funcionalidad y calidad de vida".
FUENTE: Dra. María Virginia Busnelli Médica especialista en Nutrición (MN 110351) Presidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN) Podcast: "Vir Busnelli" (disponible en Spotify y YouTube)


