Viajar a Mar de Ansenuza —también conocida como Laguna de Mar Chiquita— es encontrarse con un paisaje único, silencioso y lleno de vida. Ubicada en Miramar, provincia de Córdoba, esta reserva natural sorprende por su inmensidad, los miles de flamencos que la habitan y una propuesta turística que combina aventura, historia y descanso.
Cómo llegar a Mar de Ansenuza desde Buenos Aires
El viaje comienza saliendo temprano por Panamericana hasta la ciudad de Santa Fe. Desde allí, se toma la Ruta 19 en dirección a Rafaela y San Francisco. A unas dos horas de Rafaela se encuentra Miramar de Ansenuza, la localidad que da acceso a la laguna. Son alrededor de 3000 habitantes y varias propuestas hoteleras y gastronómicas para todos los gustos.
La escultura gigante del flamenco: el ícono del Casino & Spa Mar de Ansenuza

Al llegar, una de las primeras imágenes que llama la atención es la escultura de un flamenco gigante ubicada en la entrada del hotel Casino & Spa Mar de Ansenuza.
Este símbolo refleja una de las características más importantes del lugar: la presencia constante de flamencos australes y andinos, que habitan la zona y convierten cada paseo en un espectáculo natural.
Todo lo que podés hacer en Mar de Ansenuza
1) Navegación por la laguna para avistar flamencos

Una de las actividades imperdibles es la navegación de alrededor de una hora y media.
A medida que la lancha se acerca a las aves, los flamencos remontan vuelo creando una imagen increíble para sacar fotos.
Todos los pasajeros deben llevar salvavidas sin excepción.
2) Visitar el enigmático Hotel Viena

Quienes disfrutan de la historia encuentran en este hotel abandonado uno de los paseos más interesantes de Miramar. La visita guiada (con entrada accesible) recorre:
- La fachada original
- Habitaciones con mobiliario europeo
- Los pasillos deteriorados por el paso del tiempo

Existen dos hipótesis sobre su origen: que funcionó como hotel de vacaciones o como sanatorio donde se rehabilitaban heridos de guerra del ejército alemán antes de la Segunda Guerra Mundial. El misterio sigue siendo parte del atractivo.

3) Museo de flora y fauna
Ideal para conocer más sobre las especies que habitan la zona y entender por qué la laguna se convirtió en un santuario natural.
4) Playa Grande: flamencos, historia y un paisaje único

A 40 minutos de Miramar está Playa Grande, un lugar donde se ven aún más flamencos y se los puede apreciar de cerca. La zona se inundó en 1977, dejando troncos secos y estructuras sumergidas que hoy crean un paisaje fantasmagórico y bellísimo.
Es un excelente paseo para hacer fotos y conectar con la naturaleza.

Un desvío final: Colonia Vignaud

De regreso, vale la pena hacer un desvío hacia Colonia Vignaud, donde se encuentra una hermosa Iglesia y Escuela Salesiana. Un cierre perfecto antes de volver a Buenos Aires.
Dónde alojarse en Miramar de Ansenuza

El destino ofrece hoteles, posadas y cabañas para todos los presupuestos.
Entre las opciones destacadas:
- Casino & Spa Mar de Ansenuza (@ansenuzahotele) – con spa, vista directa a la laguna y excelente confort.
- Roseus Hotel Boutique (@roseushotel)
- El Mistolar Hotel (@elmistolar)

Por qué vale la pena esta escapada
Mar de Ansenuza es uno de los destinos naturales menos difundidos del país, pero que sorprende por su biodiversidad, su historia y su tranquilidad.
Quedarte tres días permite:
- Disfrutar de la laguna
- Avistar flamencos
- Hacer navegaciones
- Recorrer el Hotel Viena
- Y descansar en un entorno único
Una escapada ideal para quienes buscan naturaleza, misterio y relax en un mismo lugar. Diferenciales: amaneceres rosados y atardeceres inmensos que cambian según la luz del día.
Fuente: Josefina Laurent, IG: @claudioyjosefina
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