El juego de roles, que incluye la simulación de actividades adultas como el maquillaje, es una etapa natural del desarrollo en la infancia. Sin embargo, en la búsqueda de regalos para niños y niñas, la seguridad de los productos cosméticos de fantasía se convirtió en una preocupación central para las familias.
La necesidad de ofrecer productos que sean divertidos, pero que al mismo tiempo garanticen la salud de la piel en una etapa de desarrollo tan sensible, dio origen a una nueva categoría en el mercado: el playcare. Este concepto busca redefinir los cosméticos de juego como herramientas seguras y con un impacto emocional positivo.
La historia de una maquilladora que prioriza la salud emocional
Este enfoque consciente surgió a partir de la experiencia de la maquilladora argentina Anush Asturi, quien es una referente en esta nueva tendencia.
Asturi, que atravesó en su infancia desafíos relacionados con el TDAH y trastornos del lenguaje, encontró en el color y la expresión creativa una vía de comunicación esencial. Años después, ya como madre, esa sensibilidad la llevó a crear una propuesta que busca ofrecer soluciones seguras y emocionalmente saludables para las infancias.
La especialista en maquillaje explica que el proyecto surgió como "una solución emocional", y no meramente cosmética. El objetivo es crear herramientas que faciliten momentos de conexión, creatividad y juego seguro.
Playcare: una propuesta educativa que va más allá de la estética
El concepto playcare propone un cambio de foco: no se centra en el embellecimiento, sino en el impacto emocional y educativo del juego.
Asturi, como voz autorizada en este tema, lo resume con claridad: “Mi propósito y misión no es embellecer. Sino es hacer que jugar sea divertido, más seguro y más creativo”.
Esta perspectiva permite que los cosméticos de juego se utilicen como una herramienta de desarrollo con múltiples beneficios:
- Desarrollo de la motricidad fina: La aplicación de productos estimula las habilidades manuales.
- Fomento de la creatividad: Abre un espacio libre y seguro para la experimentación con el color.
- Autonomía y vínculo: Promueve la independencia en el juego y fortalece los momentos compartidos en familia.
- Alternativa a pantallas: Ofrece una actividad lúdica y manual como opción al tiempo frente a dispositivos.
La clave de la seguridad: evitar disruptores endocrinos
El factor crucial al elegir cualquier cosmético de juego es la seguridad de sus componentes, especialmente porque la piel de los niños y niñas es más permeable y sensible.
La tendencia del playcare se basa en la creación de productos libres de disruptores endocrinos. Para lograrlo, la emprendedora trabajó junto a laboratorios internacionales de prestigio, asegurando la calidad y la formulación.
- ¿Qué debés saber? Los disruptores endocrinos son sustancias químicas que pueden afectar el sistema hormonal, incluso en pequeñas dosis. Por eso, es fundamental que los cosméticos de juego sean hipoalergénicos, veganos y cruelty-free, además de estar diseñados para pieles sensibles a partir de los 3 años.
Esta nueva visión sobre la cosmética de juego busca posicionarse como un referente que prioriza el juego consciente, seguro y significativo, alineado con el bienestar emocional de la infancia.
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