Antes, los celos aparecían frente a situaciones concretas y tangibles que podíamos ver o tocar. Hoy, el escenario cambió por completo: con redes sociales como Instagram, los conflictos pueden surgir incluso sin que nada haya pasado en la realidad física. Para el coach personal, ejecutivo y fundador de Coaching Argentina, Santiago Bras Harriott, este fenómeno se volvió extremadamente frecuente.
El peso de los datos: una realidad estadística
La exposición permanente es uno de los factores determinantes. Según la visión de Bras Harriott, “las redes sociales amplifican las emociones. Lo que antes tal vez ni se veía, hoy está expuesto permanentemente”. Esta facilidad de acceso a la actividad del otro ha llevado a los académicos a acuñar términos como el "Vigilantismo de Pareja Online", un comportamiento que crea un bucle de ansiedad difícil de romper.
La ciencia respalda esta preocupación. Investigaciones sobre el comportamiento digital sugieren que el uso intensivo de redes está correlacionado con niveles más altos de conflicto. De hecho, estudios en revistas de psicología indican que aproximadamente 1 de cada 3 rupturas en entornos occidentales mencionan conflictos derivados de interacciones en redes o aplicaciones de mensajería. Además, un alto porcentaje de usuarios admite haber revisado el perfil de un "ex" o las interacciones de su pareja actual, alimentando un ciclo de comparación constante.
Intuición o inseguridad: cómo diferenciarlas
Las redes generan una sensación donde las fotos y comentarios pueden interpretarse de muchas maneras, incluso sin un significado real. “El problema no es Instagram en sí”, explica Bras Harriott y añade: “El problema es cuando la mente empieza a construir historias sin evidencia”. Una de las dudas más comunes en las parejas es saber si lo que sienten es una corazonada real o una falta de seguridad propia.
Según el especialista, la diferencia se nota en el cuerpo y en la forma en que aparece el pensamiento. Mientras que la intuición suele ser clara, tranquila y silenciosa, la inseguridad viene acompañada de pensamientos repetitivos y una necesidad imperiosa de controlar. “Cuando alguien empieza a revisar el celular, mirar seguidores o analizar cada like, ya no estamos hablando de intuición sino de angustia”, explica el coach.
Claves para no caer en el control constante
Para evitar que el entorno digital destruya el vínculo, Bras Harriott propone tres puntos fundamentales para trabajar en la relación:
- No construir historias sin hablar con la pareja: Muchas discusiones nacen de interpretaciones erróneas de un algoritmo.
- Cuidar la autoestima personal: Cuanto más segura se siente una persona consigo misma, menos depende de las redes para validar su vínculo.
- Poner acuerdos claros: Es vital hablar sobre qué conductas incomodan y cuáles son los límites del respeto en el mundo digital.
En su trabajo cotidiano, el especialista ve cómo discusiones enormes empiezan por un simple pulgar arriba en una pantalla. “He visto discusiones enormes empezar por un simple like. Cuando trabajamos la situación, muchas veces descubrimos que el problema real no era Instagram, sino inseguridades que ya estaban en la relación”, cuenta. La solución no parece estar en prohibir aplicaciones, sino en fortalecer la comunicación. “Una relación sana no se sostiene revisando el celular del otro. Se sostiene construyendo confianza, comunicación y respeto”, concluye.
FUENTE: Santiago Bras Harriott, coach personal, ejecutivo y fundador de Coaching Argentina. @santiagobrasharriott


