"Si el cuerpo grita, es porque el alma ya se cansó de callar": Valeria Santiago, árbol genealógico, biodecodificación y el camino de "Volver a Ti" - Revista Para Ti
 

"Si el cuerpo grita, es porque el alma ya se cansó de callar": Valeria Santiago, árbol genealógico, biodecodificación y el camino de "Volver a Ti"

En Volver a Ti, Valeria Santiago invita a revisar el árbol familiar, los mandatos heredados y las lealtades invisibles que nos atan a la repetición. En esta entrevista habla de cuerpo, culpa, pertenencia y del coraje de elegirse sin romper el amor.
Lifestyle
Lifestyle

Hay personas que llegan a ciertas herramientas no por curiosidad, sino por cansancio. Cansancio de sostener, de repetir, de funcionar sin habitarse. En ese punto estaba Valeria Santiago cuando empezó a mirar su historia familiar con otros ojos: no para culpar, sino para comprender.

En Volver a Ti, su primer libro, Valeria pone en palabras lo que muchas sienten en el cuerpo: mandatos heredados, lealtades invisibles, silencios que pesan más que las palabras. Desde la psicogenealogía y la sanación ancestral, propone un recorrido profundo pero amoroso para dejar de sobrevivir y empezar a habitarse.

En esta entrevista íntima y honesta, habla del precio de ser “la fuerte”, del miedo a dejar de ser necesaria, de la culpa que aparece cuando una se corre del lugar esperado y de la importancia de volver al cuerpo como territorio de verdad. “Si el cuerpo grita, es porque el alma ya se cansó de callar”, dice. Y desde ahí, invita a mirar el árbol familiar sin reproche, pero con responsabilidad emocional.

Valeria Santiago en el evento presentación de su libro
Valeria Santiago en el evento presentación de su libro

-¿Recordás el primer momento en el que sentiste que había algo en tu historia familiar que necesitaba ser mirado? 

-Sí, lo recuerdo, no fue un “momento lindo”, fue un momento un poco incómodo. Empecé a notar que en mi familia había temas que no se nombraban, historias que se repetían… pero se respiraban. Como si hubiera un silencio heredado que se te mete en la piel. Yo lo sentía en el cuerpo: esa sensación de estar “bien” … pero por dentro estar en alerta. Ahí entendí algo: si el cuerpo grita, es porque el alma ya se cansó de callar, me sentía agotada, cansada y algunos días sin ganas.  

-Antes de dedicarte a la psicogenealogía y la sanación ancestral, ¿qué estaba pasando en tu vida? 

-Estaba funcionando. Y ojo: funcionar no es vivir. Yo resolvía, sostenía, cuidaba, sufría, me hacía cargo… y mientras tanto me iba apagando. Me di cuenta de que había aprendido a ser fuerte por necesidad, no por elección. Y cuando una se vuelve “la fuerte”, paga un precio: se vuelve experta en contener a todos y amateur en habitarse. 

-¿Llegaste a estas herramientas desde una crisis, una pregunta personal o una sensación de no encajar? ¿Hubo algún hecho, síntoma o repetición que funciono como punto de quiebre? 

-La sensación de no encajar fue la puerta, sentía que no pertenecía, que siempre estaba al margen. El punto de quiebre fue entender que yo no estaba apagada: estaba repitiendo. Repetía lugares, vínculos, culpas, mandatos. Había una frase interna que me perseguía: “VOS PODES” Y un día el cuerpo me dijo: “hasta acá”. Ahí empecé a buscar respuestas reales, no frases lindas. 

-¿Hubo una experiencia personal – una constelación, una sesión, un número, una frase- que te marcó un antes y un después? 

-Sí. Una constelación donde vi algo muy simple y brutal: yo estaba ocupando un lugar que no era mío. Estaba sosteniendo por amor… pero era un amor mezclado con miedo. Salí con una frase grabada: “No cargues lo que no te corresponde.” Parece sencilla, pero cuando la entiendes y tomas conciencia de verdad, te cambia la vida. 

-¿Qué miedos aparecieron al correrte del lugar esperado en tu familia? 

-El miedo más grande no fue “quedar sola”. Fue algo peor: dejar de ser necesaria, de ser indispensable. Porque cuando tu valor en el sistema familiar fue “servir, salvar, sostener”, correrte de ahí se siente como traición. Aparece culpa, aparece el “¿y ahora quién soy si no hago de sostén?”. Y también aparece un miedo primitivo: perder amor por elegirte. 

-¿Qué precio emocional se paga cuando una persona empieza a cuestionar mandatos familiares que nadie más se anima a mirar? 

-Se paga la incomodidad de ser la primera. La que rompe el patrón siempre queda expuesta: te miran raro, te minimizan, te dicen “estás exagerando”, “eso ya pasó”, “¿para qué remover?”. Pero lo más duro es interno: se te cae una identidad. Porque cuestionar mandatos no es solo cambiar hábitos: es cambiar el personaje que te garantizaba pertenencia, es ponerte mascaras continuamente y hacer de distintos personajes.  

-Decís que revisás (las raíces invisibles) que nos atan a repeticiones familiares. ¿Cómo se manifiestan las repeticiones en lo cotidiano? 

-Se manifiestan como “mala suerte” repetida. Mismas parejas, mismos finales, misma sensación de no ser elegida, mismo miedo al dinero, misma culpa al poner límites, mismo cansancio. También se ve en frases heredadas: “en esta familia somos así”, “mejor cállate”, “no confíes”, “primero los demás”. El árbol habla en hábitos, y el cuerpo lo traduce en síntomas. 

-¿Por qué muchas veces repetimos historias que conscientemente juramos no volver a vivir? 

-Porque el inconsciente no entiende promesas: entiende lealtades. Vos podés jurar con la mente, pero si adentro seguís buscando pertenecer, repetís. Repetimos por amor, por culpa, por miedo, por fidelidad a alguien que sufrió. A veces repetimos para “reparar” lo irreparable… y terminamos pagando con nuestra vida lo que no pudimos cambiar en la de ellos. 

"Volver a ti", el libro que acaba de publicar Valeria Santiago
"Volver a ti", el libro que acaba de publicar Valeria Santiago

-¿Qué suele pasar cuando alguien mira su árbol con amor y no con reproche? 

-Pasa algo poderoso: deja de pelearse con su origen. Y cuando dejas de pelearte con tu origen, recuperas energía, lugar y alegría. El amor no es justificar: es comprender sin odio. Mirar con amor te permite soltar la carga sin romper el vínculo interno. Ahí aparece la madurez emocional: “Esto fue así. Me dolió. Y, aun así, elijo vivir distinto.” 

- ¿Es posible honrar a nuestra familia sin justificar el dolor que hubo en ella? 

-Totalmente. Honrar no es decir “estuvo bien” sigo cargando los dolores y sufrimientos. Honrar es decir: “Fue duro. Fue real… HONRAR es no voy a repetirlo.” Es decir: “honro la vida que tengo a través de ellos, pero la vivo diferente” 
Podés amar a tu familia y a la vez poner límites. Podés agradecer la vida recibida sin romantizar el sufrimiento. Esa es una de las decisiones más sanas: cortar el hilo invisible (del dolor) sin cortar el amor. 

-Muchas personas confunden honrar con resignarse. ¿Como explicás la diferencia?  

-Resignarse es “esto me tocó, me aguanto” “Es lo que hay en mi vida, en mi familia”. Honrar es “esto pasó, lo miro con respeto y elijo otra forma de vivirla con aceptación, respeto y amor”. Resignarse te achica. Honrar te ordena. Honrar te devuelve adultez. Es la diferencia entre arrodillarte ante el pasado o tomarlo como raíz para crecer. 

-En  "Volver a Ti" hablás de reencontrarnos con el cuerpo. ¿Qué lugar ocupa el cuerpo en la sanación ancestral? 

-El cuerpo es el territorio donde la historia se imprime. Hay memorias que no están en la cabeza: están en la respiración, en el estómago, en la garganta, en el pecho. El cuerpo no miente. El árbol puede haber callado generaciones, pero el cuerpo lo cuenta todo. Por eso la sanación ancestral no puede ser solo entender: tiene que ser sentir, liberar, integrar. 

-¿Qué señales da el cuerpo cuando vivimos una vida no coherente con nuestra historia? 

-Te acelera. Te tensa. Te apaga. Te inflama. Te deja sin aire. Te pone en modo supervivencia, aunque estés “bien”. Y también te muestra algo sutil: la falta de presencia. Podés estar en una cena, en un trabajo, en una relación… y por dentro sentirte lejos, excluida y no tenida en cuenta. Esa desconexión es un mensaje: estás viviendo para sostener, no para habitar la calma.  

- ¿Por qué la presencia es tan central en los procesos de sanación emocional? 

-Porque sin presencia no hay elección, hay reacción. La presencia es el punto exacto donde dejas de repetir y vivir en modo automático. Es el “segundo” en el que tu sistema nervioso deja de correr y puede escuchar. Presencia es volver al cuerpo, y volver al cuerpo es volver a vos. Sin eso, todo lo demás se vuelve teoría bonita. 

-La confianza aparece como uno de tus pilares. ¿Confianza en qué: en la vida, en el proceso, ¿en uno mismo? 


-En vos. En tu cuerpo. En tu intuición. En que tu vida no está dirigida por tu historia. También confianza en el proceso: hay cambios que primero se sienten como caos, porque estás desarmando una estructura vieja. La confianza es esa mano interna que te dice: “aunque tiemble, aunque el miedo te invada….. es por acá”. 

-Volver a Ti es una guía práctica. ¿A quién sentís que está especialmente dirigido este libro? 

-A la mujer que se sintió “la oveja negra”, la distinta, la que cargó demasiado. A la que se acostumbró a sostener y ya no sabe descansar. A la que ama a su familia, pero se está asfixiando adentro. A la que quiere cortar repeticiones sin volverse una persona dura. Es para la que está lista para dejar de sobrevivir y empezar a habitar. 

-¿Qué ejercicios o herramientas pueden resultar más movilizantes para quien recién empieza a mirar su árbol? 

-Los ejercicios de identificación de mandatos (“qué frases me gobiernan”), los de lealtades invisibles (“a quién intento salvar”), y los de presencia corporal (respiración, chequeo emocional, registro somático). Y algo clave: aprender a mirar el árbol sin juicio, con preguntas correctas. Porque una buena pregunta abre más que mil respuestas. 

-¿Qué te gustaría que una lectora sienta cuando termina de leer y “vivir” tu libro? 


-Que no está sola. Que no es “demasiado”. Que su sensibilidad no es un problema: es un radar. Me gustaría que sienta alivio, claridad y fuerza. Pero una fuerza distinta: no la fuerza de aguantar… sino la fuerza de elegirse sin culpa. 

-Si una persona siente que no encaja en su familia, ¿qué le dirías hoy desde tu experiencia? 

-Le diría: no viniste a encajar, viniste a ser.  Que tal vez no encaja porque está llamada a crear algo nuevo. Y que ser distinta no es desamor: muchas veces es misión. Y también le diría algo muy práctico: buscar ayuda, buscar espejo, buscar acompañamiento. No se atraviesan estas vivencias con orgullo, que no deje que el ego domine la vida. 

-¿Qué significa hoy para vos “volver a vos”? 

-Es salir del personaje, es dejar las caretas que nos ponemos. Dejar de sostener para merecer. Volver a mí es estar en el cuerpo, escucharme, respetar mis límites, honrar mi historia sin quedarme viviendo ahí. Volver a mí es sentir paz sin culpa. Y sí: a veces volver a vos es decepcionar expectativas ajenas… para no seguir traicionándote a vos misma. Una frase que me acompaña cada día….”LA PREOCUPACION NO CURA NADA…….TE ROBA LA VIDA”. DEJAR DE SOSTENER VINCULOS, SITUACIONES, PERSONAS ES VOLVER A VOS.  

Valeria fundó la Comunidad SEMILLA, un espacio de acompañamiento y crecimiento personal donde trabajamos sanación profunda desde la raíz, árbol genealógico, las lealtades familiares, emociones heredadas, patrones repetitivos y el vínculo con el cuerpo y el sistema nervioso.
No es solo una membresía es una experiencia continua para que la persona entienda de dónde viene lo que le pasa, libere las cargas que no le corresponden, tome su lugar y crea una vida más consciente. Se usan herramientas integrativas como la genealogía, constelaciones familiares, biodecodificación numerología y recursos de reprogramación mental. Link:
https://klouser.app/group/comunidad-semilla-1

Acá podés conseguir el libro "Volver a ti".

Suscribite al newsletter de Para Ti

Si te interesa recibir el newsletter de Para Ti cada semana en tu mail con las últimas tendencias y todo lo que te interesa, completá los siguientes datos:

 
 

Más Para Ti

 

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig