La conexión entre la moda y el arte siempre fue evidente: la ropa comunica, expresa emociones y refleja identidad. Ambos universos conviven y se retroalimentan. En 2026, esa relación se profundiza con una nueva inspiración: la pasarela le rinde homenaje a los poetas románticos del siglo XIX y da lugar al poetcore, una tendencia que pone en primer plano las texturas suaves, las siluetas etéreas y la creatividad. Una invitación a vestirse como si cada look fuera una hoja en blanco.


Las camisas amplias con mangas abullonadas o con volados son la esencia del poetcore; también lo son el encaje, los vestidos largos y las siluetas relajadas, que aportan personalidad y comodidad. La clave está en tomar inspiración de lo poético y del arte.


La paleta se mantiene simple y armónica: negros, blancos, cremas, grises y tonos tierra. El detalle ligeramente desalineado suma carácter y vuelve única a esta estética, donde predominan los cortes holgados, los cuellos románticos, los bordados y los botones protagonistas. Y si la prenda tiene historia o una vida previa, mejor.


En cuanto a los géneros, cumplen un rol central: el lino, los algodones livianos, la seda y las gasas aportan ese aire etéreo, con una impronta vintage o de época reinterpretada desde lo actual.


Los accesorios también acompañan este universo: anteojos de sol, pañuelos y joyería minimalista completan el look con un guiño intelectual y sutil.


Poetcore propone que quien lo lleve muestre su personalidad, que no se rija por reglas y que cuente su propia historia. Es la esencia de la poesía llevada a la forma de vestirse.

Fuente: Alejandra Boland, Consultora de negocios internacionales de moda

