El otoño renueva votos una vez por año con tendencias que solamente son opciones. ¡A no olvidar que la última palabra la tenemos nosotras! El vestuario actual requiere de importantes dosis de sentido común con normas de vestir que rigen como un desafío en el día a día. ¿Porqué invertir en prendas que no sabemos cuándo las vamos a usar? Entre la fantasía y la realidad, la última palabra la tiene la ocasión de uso.
FOTO 1: Chaleco + chaleco

Atemporalidad y eternidad a veces tienen el mismo significado si se trata de vestirse con miras al futuro. El estilo masculino se renueva desde que Coco Chanel decidió “robarle” la ropa a su novio provocando, sin querer, una catarata de discusiones que solo lograron plantar con exito una semilla. Desde aquellos días hasta hoy ha pasado mucha agua bajo el puente pero el estilo sigue intacto y más vivo que nunca.

Para los días más frescos las adoradoras de la ropa de hombre podrán hacer uso de la sastrería bajo la lupa de los nuevos códigos, es decir descontracturada y sin la exigencia tradicionalmente conocida. Un chaleco un poco más largo y un pantalón ancho pinzado juegan a ser la nueva versión del look para ir a trabajar.

El detalle de estilismo que le va a dar el toque de hoy es sumar otro chaleco debajo, esta vez de lana, y entallarlo con un cinturón y abrigarse con una bufanda con rombos que marca la diferencia con el rayado sastrero.

FOTO 2: El nuevo cóctel


Cada temporada los nuevos códigos del vestir declinan esa característica autoritaria que supo hacerlos famosos. ¡Y temidos! Si bien existen reglas claras de protocolo o el famoso dress code que ayudan como guía, hoy se impone, a fuerza de necesidad, vestirse con personalidad. En esta época podemos reafirmar que para ser elegantes solo se necesita hacerlo con personalidad y seguridad entendiendo donde vamos.

La hora del cóctel o de una salida arreglada requiere de una modernidad que no desestima el bajo perfil. Al contrario, lo potencia con piezas con carácter desde las formas, las texturas y las mezclas.

Adios a los brillos de un blazer y a las soluciones fáciles como el vestido negro: un tapado voluminoso a juego con un pantalón que llega al tobillo hacen que la velada tenga una nueva mirada y otra sensación de placer.

Las amantes del estilo oriental encontrarán en una blusa tradicional con cuello Mao una de las mejores opciones para desafiar las líneas del hemisferio occidental. Para una mayor sofisticación y excentricidad recomendamos llevar medias caladas con sandalias de color y anteojos traslúcidos cuyo formato desafía lo tradicional.
FOTO 3: una heroína con trench de charol

Las películas fueron, son y serán un aliado de la moda. Podríamos decir que se retroalimentan y se desafían de manera infinita. Una sociedad tácita donde el amor y la química son mas que una chispa.

El vestido blanco de Marilyn Monroe flotando en una calle de Nueva York o el vestido negro de Audrey Hepburn frente a la vidriera de Tiffany; el impermeable de Humphrey Bogart en Casablanca y los trajes de Richard Gere by Armani que rompieron el molde de la sastrería masculina de ese momento; los looks de género fluido de Diane Keaton en Annie Hall allá por los 70 o el smoking de Marlene Dietrich en la década del 30 en la película Morocco.

Todas esos íconos inspiraron e inspiran a los diseñadores de manera automática. El tapado de cuero de Keanu Reeves en The Matrix se reversiona en el trench, el abrigo que resiste tendencias y temporadas y que hoy se presenta de charol con hombros generosos al más puro estilo años 80 y con detalles artesanales que lo magnifican. Una manera de sentirse la heroína en un comic lleno de moda y tendencias.
FOTO 4: Swinging London

La revolución londinense de los años 60 fue una década en la cual el hedonismo se hizo presente con justa razón. El Reino Unido necesitaba dejar atrás la época oscura de la postguerra y Londres se convirtió en el escenario ideal para que un nuevo amanecer llenara diferentes ámbitos de optimismo y alegría. The Beatles y The Rolling Stones, entre otros, coparon la música y Mary Quant con la minifalda convirtió en su escenario a Carnaby Street, la calle donde había que estar porque, allí, todo ocurría.

La revolución cultural llamada Swinging London o Swinging Sixties dio lugar a una liberación que marca un antes y un después en la moda. Y dicha liberación provocó una revolución con la llegada de Twiggy, la bella y delgada modelo que hizo de la minifalda y las botas su uniforme. La liberación sexual sin dudas fue también un elemento de aquellos días que acompañó esos pocos centímetros de tela que continúan renovándose de manera constante y surfeando olas y maremotos de tendencias.

Por eso homenajeamos aquella década fascinante con un look que tiene todos aquellos elementos: vestido mini de lana y paillettes con los laterales que descubren y dejan ver la piel y botas bucaneras elastizadas en el color de la temporada.

FOTO 5: Silueta Victoriana

Fue en los años 80 cuando Vivienne Westwood, la diseñadora británica, tomó el corset, el miriñaque y otros elementos del vestir del siglo XIX como propios. Esa reedición y desestructuración tuvo una cuota extra con ingredientes como el punk y la rebeldía, elementos que pertenecen al ADN de la diseñadora.

Curiosamente los corsets y los miriñaques eran prendas opresivas que bajo la nueva mirada de Westwood liberaron a las mujeres y las llevaron a un nuevo estadío de libertad. De esta manera el corset y el miriñaque, que se usaban debajo de la ropa para dar volumen, tomaron protagonismo como prendas exteriores dando lugar a los estilos punk, new romantic y neo punk que fueron los caballitos de batalla de una de las diseñadoras más controversiales de la moda.

En un intento con éxito de seguir evolucionando las técnicas de construcción de la corsetería, el mini vestido de encaje tiene los “huesos” a la vista: su estructura con ballenas y rellenos para destacar las caderas renacen y toman protagonismo en un modelo ideal para las más fashionistas.

MODELO @selegrandotti_ para @sofmodels
FOTOS @chrisbeliera
ESTILISMO @alegarcia360
MAQUILLAJE Y PEINADOS @ro_somoza para @sebastiancorreaestudio

