A pocas horas de la gran celebración en la que Cande Ruggeri y Nicolás Maccari dieron el “sí, quiero”, comenzaron a conocerse los detalles del momento más esperado de la jornada: una entrada cargada de emoción que marcó el inicio de una nueva etapa en la vida de la pareja.
La ceremonia se realizó en un imponente espacio al aire libre, con el lago como telón de fondo. El escenario, rodeado de césped, sillas negras, velos etéreos y arreglos florales, creó una atmósfera romántica y sofisticada. El cielo despejado y el clima cálido acompañaron una tarde pensada para celebrar el amor con comodidad, alegría y mucha emoción.
Para su gran día, Ruggeri eligió un vestido diseñado por Joti Harriague. El modelo, en tono marfil, presentó un corset estructurado y una falda con delicado drapeado. Una capa liviana aportó dramatismo y un efecto etéreo al conjunto, mientras que el largo midi le dio un aire juvenil y moderno, demostrando que el vestido de novia puede reinventarse con estilo propio.

El look se completó con sandalias blancas en punta de Ricky Sarkany, delicadas y femeninas. En cuanto al beauty look, la modelo apostó por un estilismo minimal chic: llevó el cabello recogido en un rodete pulido con mechones sueltos que enmarcaron su rostro y suavizaron el conjunto.
Los accesorios fueron sutiles y elegantes: una gargantilla de miniperlas, aros brillantes y una pulsera discreta. Cada pieza acompañó el vestido con armonía, sin restarle protagonismo.
Una entrada cargada de emoción
El momento culminante llegó cuando Cande hizo su entrada al ritmo de “Perfect”, la reconocida balada romántica de Ed Sheeran. Con los invitados apostados a ambos lados del pasillo, entre aplausos, gritos y sonrisas, la modelo avanzó visiblemente emocionada.

Saltando, levantando el ramo y sonriendo sin parar, recorrió el camino hacia el altar con una energía contagiosa. Nicolás, orgulloso y profundamente enamorado, la acompañó de la mano, mirándola con admiración en una escena que conmovió a todos los presentes.
Uno de los instantes más emotivos se dio cuando Vita, la hija de la pareja, se acercó antes de que llegaran al arco floral y caminó junto a ellos. La imagen simbolizó unión, familia y amor compartido, convirtiéndose en una de las postales más tiernas de la jornada.

El beso bajo el arco de flores selló una ceremonia inolvidable, donde la moda, la emoción y la calidez familiar se combinaron para celebrar el comienzo de una nueva historia.

La celebración reunió a amigos, colegas y figuras reconocidas. Entre los invitados destacados estuvieron Stepahanie Demner, Guido Pella, Lizardo Ponce y Sofía Jujuy, quienes compartieron imágenes y momentos del festejo.

Risas, baile, abrazos y emoción marcaron una jornada que quedará grabada en la memoria de los novios y de todos los presentes.
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