Después de muchos años vinculada al mundo de la moda, Cecilia de Bucourt, hija de la exmanequinn Tini de Bucourt, atraviesa una etapa de transformación profunda. Hoy, enfocada de lleno en la actuación, vive un presente marcado por la introspección, la búsqueda de sentido y nuevos desafíos profesionales que la llevan a filmar su primera película protagónica en Europa.
En esta entrevista íntima, repasa su recorrido, sus aprendizajes, el impacto de la meditación, la maternidad, el dolor y los sueños que hoy la impulsan.

Cecilia de Bucourt, en cuerpo y alma
- Después de muchos años vinculada a la moda, hoy estás enfocada de lleno en la actuación. ¿Qué te llevó a elegir este camino y cómo vivís este momento profesional?
- Después de muchos años vinculada a la moda, este camino hacia la actuación llega como una consecuencia muy orgánica de todo lo que viví antes.
Hace poco más de un año comencé a profundizar en el trabajo del Dr. Joe Dispenza, un científico, investigador y autor que combina neurociencia, física cuántica y meditación para estudiar cómo la mente, el cuerpo y las emociones pueden generar cambios reales en nuestra vida. Ese trabajo fue clave para mí, porque me llevó a un nivel de introspección y de escucha interna que nunca había experimentado.
Durante una de las meditaciones, en mi primer retiro con él en México, apareció con mucha claridad una idea que me sorprendió: estudiar actuación. No era algo que estuviera buscando ni deseando conscientemente en ese momento. Sin embargo, como hago siempre después de meditar, lo escribí en mi diario, sin juzgarlo ni entenderlo del todo.
Al regresar a Nueva York, casi de manera inmediata, me anoté en mi primera clase de actuación. Y ese mismo día sentí algo muy fuerte: una certeza profunda de que ese era el lugar donde quería estar ahora, en esta etapa de mi vida. Fue una sensación muy clara de alineación, como si todo lo anterior (el modelaje, el diseño, la fotografía) hubiera sido una preparación para llegar ahí.

A partir de ese primer curso decidí formarme de manera seria y profesional, estudiando en distintas escuelas y con maestros muy sólidos en Nueva York. El verano pasado sentí la necesidad de ir un paso más allá y viajé a Madrid para estudiar actuación en La Central de Cine. Ahí confirmé algo muy importante para mí: actuar en español es el idioma en el que puedo expresarme con mayor profundidad, verdad y libertad emocional.
Durante mi estadía en Madrid, a través de una amiga muy querida, la ex modelo y autora Lily Sciorra, conocí al guionista y director Joaquín Gorriz. Después de leer un guion suyo y compartir algunas conversaciones creativas, me ofreció el papel protagónico de su próxima película. Fue un momento de enorme sorpresa y gratitud: sentí que estaba dando el primer paso concreto hacia una nueva vida profesional. Esa película se filmará en Madrid este julio.
Hoy vivo este momento con mucha entrega, humildad y entusiasmo. Siento que todo lo que hice en mi vida sigue estando presente en mí, pero ahora al servicio de la actuación.
- Vas a protagonizar una película en el extranjero. ¿Qué podés contarnos de este proyecto y qué representa para vos trabajar afuera en esta etapa de tu vida?
- Este proyecto representa muchísimo para mí, no solo a nivel profesional sino también personal. Es una película de terror que se va a filmar en Madrid en julio, dirigida por Joaquín Gorriz. Más allá del género, lo que realmente me atrajo fue la profundidad del personaje. Es un rol protagónico con un abanico muy amplio de emociones, que me permite explorar zonas muy distintas como actriz.

Es un personaje intenso, complejo y desafiante, y ese tipo de trabajo es el que más me interesa en este momento de mi carrera. Me atraen especialmente los personajes que no son lineales, que atraviesan conflictos profundos y que exigen una entrega emocional fuerte. Siento que ahí es donde puedo poner en juego no solo la técnica, sino también la experiencia de vida.
Trabajar en el extranjero en esta etapa de mi vida tiene un valor muy especial. Después de haber vivido y trabajado en distintos países desde que era adolescente, hoy siento que tengo una madurez y una conciencia que enriquecen mi trabajo actoral.
Actuar en español, volver a Europa y hacerlo con un rol protagónico se siente como una síntesis muy potente de todo mi recorrido y, al mismo tiempo, como un nuevo comienzo. Lo vivo con enorme gratitud, responsabilidad y entusiasmo, y con la certeza de estar haciendo el tipo de trabajo que realmente quiero.
- Empezaste a trabajar como modelo a los 14 años y te fuiste sola a Japón. Hoy, siendo mamá de una adolescente, ¿cómo mirás a esa Cecilia tan joven que asumió responsabilidades de adulta tan temprano?
- Cuando pienso que empecé a trabajar como modelo a los 14 años y que me fui sola a Japón, realmente lo siento como si hubiera sido otra vida. Hoy lo miro con mucha distancia, pero también con mucha ternura. No sé explicarlo del todo, pero desde muy chica tuve un sentido de responsabilidad conmigo misma muy fuerte, casi instintivo.

Durante esos años de modelaje fui extremadamente cuidadosa. No salía de noche, no tomaba alcohol y las drogas estaban completamente fuera de mi mundo. Era una chica un tanto tímida y reservada, y creo que eso, de alguna manera, me protegió. Entendí muy temprano que estaba sola y que tenía que cuidarme, tanto emocional como físicamente.
Hoy, siendo madre, miro esa etapa con otros ojos. Me parece una locura empezar una carrera tan demandante siendo tan joven. Dejé el secundario tradicional, tuve que rendir libre los últimos años y, socialmente, no fue fácil. Me perdí momentos muy propios de la adolescencia: la diversión, los amigos, salir, equivocarse sin tantas consecuencias. Desde los 14 años empecé a sostenerme sola y aprendí a ser adulta muy rápido.
Cuando miro hoy a esa Cecilia tan chica, no la juzgo. Al contrario: la admiro profundamente por su fortaleza, por su resistencia y, sobre todo, por su amor propio. Hizo lo que pudo con las herramientas que tenía, y gracias a eso estoy hoy acá, con una conciencia mucho más grande, pudiendo elegir de una manera más libre y alineada con quien soy.
- Viviste muchos años en Nueva York. ¿Qué te dio esa ciudad y cuánto de esa experiencia sigue influyendo en quién sos hoy?
- Nueva York me dio muchísimo. Es una ciudad donde todo puede suceder, donde la excelencia está al alcance en prácticamente cualquier rubro. Si querés estudiar danza, encontrás los mejores estudios; si querés formarte como actor o actriz, hay una oferta inmensa y de altísimo nivel; si querés trabajar en finanzas, arte o moda, es un lugar que te empuja a ir siempre un poco más allá. Es una ciudad que exige, pero también devuelve.

Tengo un recuerdo muy vívido de cuando empecé a estudiar Diseño de Modas en el Fashion Institute of Technology. Iba en bicicleta por la Séptima Avenida, miraba hacia el cielo y sentía una electricidad en todo el cuerpo. Esa sensación tan fuerte de que me iba a comer el mundo, de que todo era posible. Nueva York tiene esa energía: te enciende, te estimula, te empuja a soñar en grande.
Al mismo tiempo, es una ciudad intensa. Creo que para vivir en Nueva York hay que ser fuerte y tener muy claras las intenciones, porque da muchísimo, pero también puede quitar mucho. Te enfrenta constantemente con tus límites y con tus deseos reales.
Hoy, en esta etapa de mi vida, siento que no viviría fija en Nueva York. De hecho, uno de mis planes, ahora que mis hijos están más grandes y ya no falta tanto para que se independicen, es no estar establecida en un solo lugar. Estoy tramitando mi ciudadanía española, lo que me permitirá pasar más tiempo en Europa. Mi idea es ir y venir entre Europa y Estados Unidos.
De todos modos, mis decisiones siempre estarán profundamente ligadas a mis hijos. Son lo más importante de mi vida…y yo siempre voy a estar cerca de donde ellos estén.

- A lo largo de tu vida te reinventaste muchas veces: modelo, fotógrafa, diseñadora y ahora actriz. ¿Sentís que hoy estás más conectada que nunca con lo que verdaderamente deseás?
- Sí, sin duda siento que hoy estoy más conectada que nunca con lo que verdaderamente deseo. A lo largo de mi vida me reinventé muchas veces, y cada etapa fue honesta y necesaria. Pero en este momento hay algo diferente: una conexión mucho más profunda conmigo misma.
Como mencioné antes, el trabajo de meditación que realizo a diario, inspirado en las enseñanzas del Dr. Joe Dispenza, fue clave en este proceso. Medito todos los días y, desde que inicié este camino, presto más atención a mis deseos y a mi intuición. No le tengo miedo a los cambios ni a equivocarme y, sobre todo, no le tengo miedo a lo desconocido.
Siento que mi energía está cambiando. No porque antes no fuera buena, sino porque hoy me siento más consciente y más alineada con quien soy verdaderamente. Eso también me volvió más selectiva en mis vínculos, en los proyectos que elijo y en la forma en la que decido estar en el mundo.
Hoy mis decisiones nacen mucho más del corazón que de la expectativa externa. Y esa claridad es lo que me permite elegir la actuación no como una reinvención más, sino como un lugar donde puedo integrar todo lo que soy y expresarme con verdad.

- ¿Qué aprendiste de vos misma en todos estos cambios?
- Aprendí que los cambios son necesarios para la evolución personal. Cuando miro hacia atrás, entiendo que todos los cambios que hice a lo largo de mi vida, y los que sigo haciendo hoy, forman parte de mi esencia como persona.
Aprendí a escucharme y a confiar en esa voz interna que muchas veces no se puede explicar con lógica. También entendí que la valentía no siempre está en empezar algo nuevo, sino en animarse a soltar lo que ya no resuena, incluso cuando desde afuera parece funcionar.
Aprendí a respetar mis tiempos, mis procesos y mis deseos. Y sigo aprendiendo a soltar el control y a confiar en lo desconocido, sabiendo que, si mantengo una energía coherente, voy a atraer a mi vida lo que realmente me conviene.
Cuando uno está conectado con lo que siente, las decisiones se ordenan solas. Hoy aprendí que el verdadero éxito, para mí, tiene que ver con vivir en un estado de gratitud y alegría por estar viva.

- En enero de 2023 a tu mamá, Tini de Bucourt , le diagnosticaron un cáncer de ovario en estadio cuatro con metástasis. ¿Cómo atravesaste vos, como hija, ese momento tan duro?
- Fue un momento muy movilizante cuando a mi mamá le diagnosticaron la enfermedad. Como hija, lo primero que aparece es el amor, la preocupación y la necesidad de acompañar, y eso hice.
Fue un período que me confrontó mucho con la fragilidad, con el valor del tiempo y con la importancia de estar disponible emocionalmente. También fue una experiencia que me obligó a fortalecerme internamente.
Hoy lo miro como una etapa que me marcó profundamente y que me hizo revisar prioridades.
- ¿Qué te enseñó esta experiencia sobre la vida, el tiempo y los vínculos?
- Esta experiencia, más que enseñarme, reafirmó algo que yo siempre sentí: que la vida es frágil y que el tiempo es profundamente valioso. Nada está garantizado, y eso te invita a vivir el ahora y a no postergar lo importante.
También me hizo reflexionar mucho sobre los vínculos. Aprendí que el amor no es solo un sentimiento abstracto, sino algo que se construye y se cuida en el tiempo, con presencia, respeto y responsabilidad de ambas partes. Los vínculos necesitan atención, escucha y coherencia para poder sostenerse de una manera sana.
Hoy valoro mucho más los lazos que se basan en el cuidado mutuo, en la honestidad emocional y en el deseo genuino de estar. Creo que amar también es saber poner límites, elegir lo que hace bien y soltar lo que no.

- ¿Cómo está hoy tu mamá y cómo acompañan este proceso como familia?
- Mi mamá es una mujer muy fuerte y con una actitud muy positiva frente a la vida. Creo sinceramente que esa forma de pararse ante lo que le toca vivir es algo que la ayuda mucho en este camino.
- Después de todo lo vivido, en lo personal y en lo familiar, ¿qué cosas sentís que hoy son realmente importantes para vos?
- Hoy siento que lo realmente importante para mí es elegir desde el presente y con una mirada puesta en el futuro. Creo profundamente que nuestros pensamientos crean nuestra realidad, y que esa realidad termina moldeando quiénes somos, nuestra personalidad.
Sé que soy la arquitecta de mi propia vida, con la responsabilidad y también con el derecho de vivirla de una manera que sea coherente con mis deseos más auténticos. Para mí hoy es fundamental cuidar mi energía, elegir vínculos y proyectos que me expandan y dedicar mi tiempo a aquello que me haga bien.
- ¿Qué sueños te gustaría concretar en esta nueva etapa, tanto a nivel profesional como personal?
- En esta nueva etapa me gusta pensar en tirarme a lo desconocido y arriesgarme sin miedos. Tener intenciones claras, sí, pero sin rigidez. Creo que cuando nos armamos una película demasiado estricta sobre cómo deberían ser las cosas, a veces dejamos pasar oportunidades que la vida o el universo nos está ofreciendo. Para mí hoy es muy importante mantenerme abierta, curiosa y confiada.

A nivel profesional, como actriz, mi deseo es sentirme inspirada. Quiero hacer proyectos que me desafíen, que me permitan explorar un gran abanico emocional, trabajar con personas sensibles y talentosas, viajar y contar historias que tengan sentido y profundidad. Me interesa un trabajo que sea significativo, que deje algo.
También hay un sueño muy claro para mí: algún día poder trabajar en una película argentina. Amo profundamente el cine argentino, crecí viéndolo y soy una gran admiradora de sus historias, su sensibilidad y su identidad. Sería un honor poder formar parte de ese universo.
En este camino quiero también destacar la generosidad de Gastón Pauls, a quien conozco desde la infancia. En estos primeros pasos como actriz ha sido muy generoso conmigo, compartiendo su mirada, su experiencia y su apoyo. Lo valoro muchísimo y estoy muy agradecida por ese acompañamiento tan humano.
En lo personal, mi mayor sueño es seguir amando la vida como la amo hoy. Seguir creciendo, aprendiendo y sorprendiéndome. Sentir que estoy viva, presente y agradecida. Soy la persona mas alegre y feliz que conozco…y seguir sintiéndome así, es el deseo mas grande que tengo para conmigo misma.

Agradecemos a @kmanagement y a Alejandro Blanco por la ropa en las fotos y la producción.
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