Correr en Malvinas: "En los últimos 200 metros solté todo, se lo dediqué a los caídos, a los veteranos… y grité ‘Argentina’" - Revista Para Ti
 

Correr en Malvinas: "En los últimos 200 metros solté todo, se lo dediqué a los caídos, a los veteranos… y grité ‘Argentina’"

En el territorio más austral y cargado de memoria, Candela Cerrone, una corredora argentina, transformó una maratón en un acto de homenaje, identidad y emoción colectiva. Esta es la historia de lo que significa correr donde la historia todavía late.
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Hay lugares donde el cuerpo corre, pero es el alma la que sostiene cada paso. Las Islas Malvinas son uno de ellos. No es solo el viento que golpea sin descanso ni el terreno que exige más de lo habitual: es la historia, la memoria, lo que pasó y lo que todavía duele.

En ese escenario, donde cada rincón guarda un eco del pasado, Candela Cerrone, una corredora argentina, cruzó la meta llevando algo más que esfuerzo físico. Llevaba nombres, recuerdos y una emoción contenida durante kilómetros. Porque correr ahí no es solo competir: es sentir, es recordar, es honrar.

Y en esos últimos metros —cuando el cuerpo ya no puede más pero el corazón empuja— todo se vuelve inevitable. La emoción rompe cualquier intento de control y se transforma en un grito, en una dedicatoria, en una forma de decir presente.

Candela Cerrone
Candela Cerrone corriendo en Malvinas.

Esta historia no es solo sobre una maratón. Es sobre lo que significa ser argentino en un lugar donde la historia sigue viva.

-¿Qué fue lo primero que sentiste cuando supiste que ibas a correr una maratón en las Islas Malvinas?

-Lo primero que sentí cuando supe que iba a poder correr en las islas Malvinas fue obviamente alegría, ansiedad, emoción y con el tiempo se fue transformando en nerviosismo, responsabilidad, presión, y agradecimiento también de tener esa oportunidad.

-¿En qué momento de la carrera tomaste conciencia de dónde estabas corriendo y de lo que representaba ese lugar?

-Desde el primer momento, desde antes de llegar a las islas. Siempre tuve conciencia, por eso tenía mucha presión y responsabilidad. A medida que me fui enterando de las limitaciones que teníamos -no poder correr con nuestras remeras, colores, ni insignias-, fui más consciente de que tenía que ganarla para que se pueda visibilizar Malvinas, que era lo que quería. Yo quería escuchar a Argentina.

-Se te vio muy emocionada al llegar a la meta. ¿Qué pasaba por tu cabeza en esos últimos metros?

-La emoción estaba todo el tiempo pero no quería que me ganara el pensamiento ni los recuerdos de lo que yo sabía que había pasado ahí, porque se me iba a terminar la carrera por la emoción. Es muy difícil correr un maratón emocionada.

En los últimos metros, solté la emoción que tenía acumulada durante más de tres horas. Cuando me dicen que faltaban 200 metros, no sé qué me pasó por la cabeza, pero viendo el video que no era muy consciente de lo que yo había dicho, me di cuenta que solté todas mis emociones, todo lo que venía censurándome y por eso se lo dediqué a ellos, a los caídos, a los veteranos.

Candela Cerrone
Candela Cerrone

Yo no fui consciente de eso. Me entero un día de y medio después que grité "Argentina" al cruzar el arco. En los últimos 200 m, -que es cuando me filma Maxi Tempra, un argentino que conocí ahí junto con otros tres del grupo Alquimia, que fueron a hacer una posta de 10 cada uno y que se convirtieron en grandes compañeros toda la semana en la isla-, a uno de ellos le pregunto: "¿Cuánto me falta?"... Porque el arco no se ve, es muy raro terminar la maratón dando como la vuelta a la manzana.

Yo no veía el arco de llegada y lo único que me acuerdo, es que Carlitos, uno de ellos, me dice, "Faltan 200 metros, son tus últimos 200 metros". Y ahí me invadió una emoción que no me hizo acordar de nada más que todo eso que dije. Durante todo el recorrido pensé muchas veces en los que estuvieron en la guerra, en la crudeza del lugar, del clima.

-¿Cómo fue correr en un circuito tan particular, con viento fuerte y terreno irregular?

-El circuito es muy particular porque un viento constante porque es todo desértico, no hay ningún tipo de reparo y el terreno es irregular. Tiene mucho desnivel, subidas, bajadas, lomas... fue muy duro.

-¿Hubo algún momento de la carrera en el que dudaste o se volvió especialmente duro?

-No dudé nunca, yo salí queriéndolo ganar de entrada. Pero me sorprende una corredora inglesa mucho más joven que sale en punta primero y yo no conocía nada de ella. Así que lo primero que hice fue ponerme detrás de ella y medirla.

La iban alentando mientras corría
La iban alentando mientras corría

Y en el kilómetro dos, escuchando su respiración y su exigencia dije, "Bueno, no, me pongo delante y hago mi carrera". Y así fue que después me sostuve en primer lugar todo el tiempo sin poder alcanzar nunca a los tres primeros hombres que eran tres soldados en formación e ingleses.

En el kilómetro 30 decae mucho el tercero y me hace creer que puedo alcanzarlo. Luché todo el tiempo para poder alcanzarlo.Hubiese sido épico porque hubiese entrado tercera en la general general, pero bueno, se me escapó por 30 segundos, no pude con él. Pero sí pude con la atleta inglesa y quedé cuarta en la general y primera mujer que era lo que iba a buscar.

-¿Sentís que esta carrera fue diferente a cualquier otra que hayas corrido? ¿Por qué?

-Esta carrera fue diferente a todo. Porque nunca corrí en un lugar tan austral primero, es la carrera más austral del mundo. Pero para nosotros también tiene otro significado. En lo personal trato de de correr por todo el territorio argentino y nunca había podido correr en la provincia de Tierra del Fuego y las Islas Malvinas pertenecen a Tierra del Fuego. El significado de haber corrido era esto que está pasando, pero está multiplicado un millón de veces a lo buscado.

Yo quería que se hablara de Malvinas, y se sigue hablando porque traspasó nuestras fronteras pero también molestó mucho. Primero fui muy bien tratada por los isleños, pero a medida que fueron pasando los días, y fue aumentando la difusión, creció el malestar de ellos.

Candela Cerrone
Candela recorrió los lugares donde tuvo lugar la guerra de Malvinas

De hecho, cuando el gobernador nos recibió a todos los maratonistas, me dijo que era bienvenida para correr, pero no para hacer política. Le aclaré que no hacía política y me respondió que sí, porque yo había gritado que las Malvinas eran nuestras y son de ellos. Fue un momento álgido, difícil. Además fue fuerte desde lo emocional, por el recorrido que hicimos, las trincheras, el cementerio...

-¿Cuándo empezó tu historia con el runnning? ¿En qué momento se volvió tan importante para tu vida"

-Yo corro desde que tengo uso de razón, pero que lo hago de conciencia recuerdo que fue para la primera edición de los Juegos Bonarenses en Mar de Plata. Creo que tenía 15 años.

Soy hija de profesora de educación física, y tengo primos y abuelos deportistas, así que lo mamé desde que nací. Pero descubrí que correr era lo que más me gustaba. Me crié en Mar de Plata, que es una ciudad que no podés no correrla. Hice el profesorado y ahí confirmé más que me encantaba correr.

Ya dentro de mi profesión empecé a enseñar, formé un equipo de corredores -Runner Fox Pinamar- y hace 12 años que exclusivamente solo hago eso: fui dejando todas las otras aristas como docente de educación física y solo me aboqué a esto.

Desde 2018, descubrí el maratón de calle y pasó a ser una pasión imposible de dejar. Y desde ese momento participo en maratones sin parar. Hago dos o tres maratones por años. Y esta vez será inolvidable porque fue distinto a todos, por la complejidad técnica, lo emocional y lo histórico.

Me preparé exclusivamente 4 meses para esto. Era la primera vez que preparaba un maratón en verano, cosa que trataré de no volver a hacer porque me costó mucho. Es muy difícil equilibrar la vida cotidiana cuando entrenás para alto rendimiento. Aunque no me animo a decir que soy un atleta de alto rendimiento.

Soy una corredora amateur que intenta estar a la altura o cerca de un alto rendimiento. Hace años que intento estar entre las 10 mujeres argentinas en el maratón de Buenos Aires y defender mi categoría. La edad no tiene que ser un limitante. Obviamente soy consciente de que, ya no puedo llegar a un juego olímpico, pero sí puedo seguir intentando estar lo más arriba posible y lo mejor preparada para cuando surjan posibilidades.

-Después de esta experiencia fuerte, ¿qué sueños deportivos te quedan por cumplir?

-Ay, no, yo quiero seguir cumpliendo sueños hasta que me muera, porque yo quiero cuido mi cuerpo para poder seguir corriendo toda mi vida. Sé que la vida me va a seguir poniendo sueños.

Candela Cerrone
Candela Cerrone y la llegada que quedó marcada para siempre en las redes.

Yo no busqué Malvinas, ni sabía que existía la carrera. Entonces, quiero estar preparada para todo lo que la vida me proponga y ser una agradecida.

-Si pudieras volver a correr este maratón, ¿qué le dirías a Candela que está en la línea de largada?

-Le diría que se puede. Que siempre se puede. Quiero que esa carrera nos lleve a muchísimos más argentinos allá. Esta vez, creo que éramos 15 entre los que estábamos corriendo y las postas. Se puede ir a las Malvinas. Es engorroso, es caro, sí, pero no es imposible. Me encantaría que muchísimos más pisemos nuestras Malvinas, que nos hagamos presentes.

Yo quiero seguir yendo, así como los dos argentinos que unieron las islas nadando. Quiero ir con una bici y recorrer todo el perímetro de las dos islas. Ya ahora subí casi todos los montes y cerros, me quedan creo tres o cuatro de una de las islas y todos los otros.

-Sabemos que entrenabas muy temprano antes de ir a trabajar. ¿Cómo es equilibrar tu vida cotidiana con el alto rendimiento?

-Me levantaba a las 5.30 de la mañana con mi compañero y alumno de entrenamiento que es Alexis Casco y le metíamos aproximadamente una hora y media, dos todos los días. Después cada uno se volvía a su casa, se bañaba y a trabajar.

A eso también yo le sumaba dos días a la semana de gimnasio para trabajar la fuerza, otros dos días de yoga y Pilates para elongar y mucho cuidado con las comidas.

Lo pude equilibrar porque tengo una familia que acompaña, y alumnos que también me hicieron el aguante en momentos de mucho cansancio físico.

-Tu llegada se viralizó mucho en redes. ¿Te imaginabas que iba a generar tanta emoción en la gente?

-Mi llegada se visualizó un montón. Yo no me imaginé nunca lo que se generó y lo que sigue generando. Yo tenía el fin de querer ganar porque encontraba que era la única forma de que se viera a la Argentina. Hoy me doy cuenta que si no hubiese ganado, en lo personal hubiese sido lo mismo, porque a mí me transformó y me nutrió estar ahí, recorrer nuestras islas, los puntos de batalla, los montes con las posiciones de nuestros soldados, las trincheras.

Candela Cerrone
Candela recorrió puntos donde se libraron batallas

Sirvió ganar para que se hablara de que una argentina había ganado en nuestras Islas Malvinas, siendo hoy territorio inglés, en el Día de la Mujer y habiéndoselo dedicado a los veteranos de la guerra. Eso le dio visibilidad.

-¿Qué mensajes recibiste después de la carrera que más te conmovieron?

-No podría elegir uno porque son y siguen siendo conmovedores, -todavía no estoy al día contestando Messenger, Instagram, WhatsApp, Facebook-. Estoy desbordada y conmovida constantemente porque me llegan mensajes no solo de veteranos, sino de hijos, de madres de caídos, de deportistas, de civiles como yo.

-¿Sentís que el deporte puede ser también una forma de mantener viva la memoria?

-Y sí, siento que el deporte es la forma de mantener viva la memoria, es una de las herramientas. Yo tengo esa. Yo no tengo herramientas ni diplomáticas, ni políticas, ni jurídicas, no tengo esos conocimientos.

El único conocimiento que tengo es el deporte y el saber correr medianamente como para afrontar esto y es la única manera que encontré eh de colaborar con mi granito de arena para que se hable de nuestras Malvinas.

-Después de una experiencia tan fuerte, ¿qué sueños deportivos te quedan por cumplir?

-Me quedarán un montón más porque yo quiero correr hasta que sea muy viejita. Así que siempre voy a encontrar un objetivo acorde a mis posibilidades. El tema es que mis sueños después de esta carrera también cambiaron, mis objetivos deportivos o mi mirada deportiva cambió. Estoy lo estoy procesando ahora, pero siento eso, o sea que definirte un sueño deportivo próximo no puedo porque sigo procesando este último.

-Si pudieras volver a correr esa maratón, ¿qué le dirías a la Candela que estaba en la línea de largada?

-Le diría que siempre se puede. Así que me encantaría que muchos argentinos más vivieran mi experiencia ahí en la isla. Quiero que llenen la isla de nosotros corriendo ahí.

Candela Cerrone
Candela recibió aliento en el lugar y a la distancia

-¿Qué consejo le darías a alguien que quiere empezar a correr pero cree que ya es tarde?

-Nunca es tarde. Yo soy una mujer que voy camino a los 50 años. Y pude ganar, no solo ésta, tuve la suerte de ganar otras generales de maratones. Hace 2 años no sabía si iba poder volver a correr. Correr tiene que ser una bendición y un agradecimiento... Nunca es tarde para nada, no solo para el deporte.

Nunca es tarde para nada, pero hay que trabajar para eso. Los sueños se trabajan, se construyen trabajando los objetivos. Así que si alguien quiere empezar a a correr y cree que es tarde, que arranque de a poquito, pero con disciplina y constancia.

A veces, la constancia y la disciplina le ganan al talento. Vos podés ser muy talentoso, tener todas las condiciones, pero si no tenés continuidad y perseverancia, no llegás a nada.

-Mientras yo corría en Malvinas, tu marido y mi hija te acompañaban simbólicamente caminando en Buenos Aires, ¿cómo surgió esa idea? ¿Qué significó para vos que tu familia estuviera presente de esa manera, aunque a miles de kilómetros de distancia?

-Me enteré de esa idea hermosa días después por la falta de conexión. Mi compañero de entrenamiento, Alexis Casco, y mis alumnos se habían propuesto correr mientras yo estaba corriendo en Malvinas al mismo horario, hacer el maratón a la par mía. Y mi marido estaba en Buenos Aires yendo a despedir a uno de mis hijos que se iba a Cachí, mi hija está viviendo en Buenos Aires, entonces dijeron: "salimos a caminar al mismo tiempo para mandarle energía a mamá". Y ahí salieron mi hija y mi marido acompañándome a la distancia. Fue hermoso ver ese video después.

Sentí ese acompañamiento de mi gente, de mi familia, de veteranos que conozco. Y así yo no sentí que estaba corriendo sola.

-Cuando hablaste con ellos después de cruzar la meta, ¿qué te dijeron?

-Cuando gané, mi marido me dijo: "Yo sabía que ibas a ganar". Estaban muy orgullosos. Mis papás estaban temerosos de que yo vaya allá sola... Y eso que no se enteraron -por suerte- de todo lo que pasó después del triunfo, que fue mucho malestar en las islas a nivel de los isleños, los kelper, el gobernador y demás... Por suerte mi familia no se enteró.

Siento que el esfuerzo no lo hice solo yo, sino que lo hicieron muchos de los que me rodeaban desde Alexis levantándose para entrenar, mi marido acomodándose a estos 4 meses de tanto entreno mío... Uno nunca llega solo a ningún lado. Yo crucé la meta sola visualmente, pero a mí me empujaron un montón para que yo pudiera cruzar esa meta de la forma que lo hice.

-¿Qué te genera pensar que tus hijos vieron este proceso, esa victoria?

-Mis hijos, por suerte, se criaron viéndome competir, viéndome cruzar metas, viendo mi pasión por esto y estoy segura que lo que más pude enseñarles es la perseverancia, la entrega, hacer las cosas con pasión, tener pasión por lo que uno hace... Esa es la enseñanza. Esta victoria llevó a que hablemos de lo que hay que hablar: de las Islas Malvinas, de nuestras islas, de los que estuvieron. No tenemos que perder memoria.

Tengo dos hijos, Miranda y Salvador, y en estos 20 años de maternidad, creo que les enseñé que las limitaciones existen, pero que se pueden sortear, que se pueden vencer y atravesar. Vos podés tener condiciones, facilidades pero si no tenés constancia y continuidad, no logras nada.

Me gustaría que mis hijos se lleven esa enseñanza, que batallen, que luchen, que no se den por vencidos.




 
 

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