La estampida ya se había calmado. Pero había confusión. Miedo. Chicos shockeados y adultos intentando entender qué estaba pasando. Y en medio de todo, en el suelo, yacía inerte el cuerpo de Ian Cabrera, y un gesto inesperado de la mamá de G., el chico que le había quitado la vida.
El relato fue de la misma Mariana Fabbiani que lo había escuchado de una chica de 14 años que fue testigo directo de esa escena casi de película. "Según el testimonio crudo de los chicos que se acercaron en primera instancia y hasta pusieron en riesgo su vida porque no entendían bien qué pasaban, vieron a este chico tirado (se refiere a Ian) con sangre... Yo tengo entendido que estaban esperando a los forenses que vinieran", ¿no es cierto?"..., comenzó a decir la conductora de DDM.
Aclaró que los forenses estaban demoradas porque no se encontraban en San Cristóbal. "En el mientras tanto, -yo no sé si esto es así, por ahí vos me lo puedas confirmar, Pablo (dirigiéndose al movilero)-, estaba la madre del agresor en la en la plaza, sin saber que su hijo era el agresor ,y le pidieron a ella que tapara el cuerpo del chico porque nadie lo quería hacer", comentó Mariana.
"Se generó toda una situación... Inclusive los policías lloraban, o sea, fue toda una situación muy confusa ahí, ¿no? Donde no parecían poder tomar decisiones", enfatizó.
"Sí, no tengo la precisión del dato de la madre del agresor y lo del cuerpo que, por unas horas permaneció allí en el instituto escolar, para después ser trasladado a la morgue judicial de Santa Fe", respondió Pablo Camerlo, movilero de DDM.
"Yo escuché esto, Pablo, este testimonio de una nena que me dejó muy conmocionada, 14 años... Estaba contando justamente la cronología de los hechos, fue quien ayudó a rescatar y me dejó muy impactada", concluyó la conductora.
Un relato crudo. Sin filtro. Desde adentro.
Un gesto en medio del horror
Siempre según este relato —que no fue confirmado oficialmente—, en medio de la espera y la confusión, el cuerpo de Ian habría permanecido en el lugar hasta la llegada de los forenses. En ese momento, y en medio de la desesperación general, habría ocurrido un gesto inesperado.
La madre del agresor, que estaba en el lugar sin saber aún lo que había pasado, habría sido quien se acercó. Y quien, según ese testimonio, decidió intervenir en esa escena. El dato no está confirmado por fuentes oficiales.
En situaciones así, no hay gestos que reparen. No hay acciones que alcancen. Pero hay momentos que quedan grabados. Escenas que, aun en medio del horror, hablan de lo humano. De lo frágil. De lo que somos cuando todo se rompe.
Y tal vez por eso este relato conmueve tanto. Porque aparece ahí, en el peor momento. Cuando todo era caos.


