Graciela “Gachi” Ferrari, de 71 años, fue una de las figuras más reconocidas de la televisión argentina durante las décadas del 70 y 80. Su carrera comenzó en el modelaje, donde fue elegida Chica Para Ti, y luego se consolidó como conductora de programas infantiles que marcaron a toda una generación de niños argentinos. Entre ellos se destacan Telejuegos, Jardincito, El club de Anteojito y Antifaz y El Libro Gordo de Petete, donde se convirtió en un rostro familiar en los hogares argentinos.
Extracto de la nota de Gachi Ferrari con revista Forbes que compartió Chismesdeker
Además, tuvo roles en telenovelas y cine durante los 70, como Pobre diabla (1973) y Mi cuñado (1976), consolidando su imagen como actriz y conductora antes de dejar la televisión.
A mediados de los años 80, su vida dio un giro inesperado cuando conoció a Lando Simonetti, empresario italiano que había trabajado en Estados Unidos. Ferrari decidió dejar la pantalla y acompañarlo en un proyecto compartido.

“Yo vivía en Boston, trabajaba en Timberland, estaba muy bien, pero volví a la Argentina por mi relación con Gachi. Ella dejó su trabajo en televisión para acompañarme, para darme sostén anímico. Necesitábamos comer”, confesó Simonetti a Forbes, en una entrevista que dio el matrimonio para hablar del éxito de La Martina, la marca que fundaron hace 43 años.

Gachi Ferrari y su historia de amor con Lando Simonetti que se convirtió en un proyecto de vida
La historia de amor se transformó rápidamente en un proyecto de vida. “Lo primero que nombrás siempre es a Gachi. Porque sin ella, esto no existiría. No fue solo un proyecto profesional: fue un proyecto de vida”, aseguró Simonetti. Desde el principio, la pareja combinó pasión y compromiso: “No había un plan romántico ni una idea épica: había urgencia”, agregó.

Ferrari también destacó su rol fundamental en los comienzos del emprendimiento: “Nunca me imaginé que esta iba a ser mi vida. Siempre lo seguí a él porque es una cosa maravillosa. Hoy diseño, no sola porque tenemos un grupo de diseñadores, pero era algo que nunca imaginé hacer. Lo mío era modelaje, televisión y chicos. Pero es algo que hoy veo y digo que espectacular… Nosotros no hacemos esto por plata sino porque nos gusta”, contó a Forbes.

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La Martina es hoy una exitosa empresa familiar
El camino no fue sencillo. Simonetti recordó los primeros pasos: “Con crédito… y con Gachi. A mí no me conocía nadie en Argentina. Íbamos a los proveedores de tela y yo decía: ‘No tengo plata, necesito pagar a 60, 90, 120 días’. Me daban crédito por ella, no por mí. Yo era el tano que vivía con Gachi”. La confianza mutua y el vínculo afectivo fueron clave para superar los obstáculos iniciales y consolidar un proyecto familiar sólido.

Hoy, más de cuatro décadas después, la pareja sigue activa en su emprendimiento, que también involucra a la segunda generación de la familia. “Es un proyecto familiar. Mi hijo trabaja full time, el hijo de Gachi también. Tengo nietos grandes… Para mí el negocio tiene que ser familiar”, afirmó Simonetti.

A sus 71 años, Gachi Ferrari continúa combinando su experiencia, creatividad y liderazgo, manteniendo viva la pasión que comenzó junto a Lando. “Seguimos trabajando y no estoy convencida de dejar ya porque nos divierte y nos gusta. Nosotros no hacemos esto por plata sino porque nos gusta”, concluyó Ferrari.
“La Martina nace por amor”, sintetiza la historia de una pareja que transformó su vínculo personal en una marca global, demostrando que pasión, familia y visión a largo plazo pueden ser la base de un proyecto exitoso y duradero.
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