Hay días que pasan. Y hay días que nos detienen. El Día Mundial del Síndrome de Down es uno de esos. No por lo que se dice, sino por lo que aparece. Por las historias que se hacen visibles. Por los gestos que, de repente, nos obligan a mirar distinto.
Tiago Nunes eligió no dar un discurso. Eligió algo más simple. Y, quizás por eso, más potente. El ex técnico de Universidad Católica, vive un gran presente al mando de Liga de Quito, tras su mal cierre en el conjunto cruzado. El brasileño ha dirigido un total de 43 encuentros en el equipo ecuatoriano, en donde acumula 23 victorias, 9 empates y 11 derrotas.
El pasado 21 de marzo, el entrenador realizó un gesto que paralizó y conmocionó al mundo entero. El ex UC asistió con su hijo a una conferencia de prensa por el Día Internacional del Síndrome de Down, condición con la que vive su sucesor.
“Hoy es un día especial para mucha gente, es especial para mi familia. Es 21 de marzo, Día Mundial del Síndrome de Down. Yo soy un afortunado de tener un hijo maravilloso. ¿No, Pedro?”, señaló Nunes en la rueda de prensa. Lo hizo luego de la victora de Liga de Quito por 1-0 frente a Manta por la sexta fecha de la Liga de Ecuador.
“Somos una familia que entiende que mejorar o empeorar son pequeños detalles, que un partido de fútbol es eso y hay cosas más importantes. Somos todos iguales. Quise compartir un poco de mi experiencia con ustedes”, agregó el brasileño.

“El mundo hoy está lleno de cosas difíciles, de guerras, de problemas… y un poquito de amor marca la diferencia muchas veces. Hablo por experiencia, por ser padre no típico”, cerró.
Unas palabras. Un momento. Una escena con su hijo. Y una frase que, en apariencia, es pequeña: “Un poquito de amor marca la diferencia”.
Durante mucho tiempo, la conversación sobre el síndrome de Down estuvo cargada de distancia. De etiquetas. De miradas incómodas. Pero cada vez que alguien muestra lo cotidiano —el vínculo, el afecto, la vida real— algo cambia.
No es un mensaje grandilocuente. No intenta enseñar. No busca corregir. Solo muestra.Y en ese mostrar, transforma. Porque la diferencia no está en el diagnóstico. Está en cómo miramos.
“Un poquito de amor marca la diferencia”. Y tal vez sea verdad. Tal vez sea más que una frase. Tal vez sea una forma de estar en el mundo.


