“Nada personal”: la muestra que convierte el archivo en arte - Revista Para Ti
 

“Nada personal”: la muestra que convierte el archivo en arte

Una muestra que convierte el descarte en arte y hace hablar a lo que nadie quiso guardar. Libros raros, obras olvidadas y preguntas incómodas: entrá a un mundo donde lo obsoleto tiene la última palabra.
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Una biblioteca de títulos insólitos, fotos de carpetas de archivos recibidos y cuadros hechos a partir de recortes de las imágenes del diario de cada 7 de junio, día del cumpleaños del artista, desde hace 10 años, todo esto se puede encontrar en “Nada personal”, la muestra de Nicolás Martella con curaduría de Joaquín Barrera.

Con siete proyectos desarrollados a lo largo de los últimos veinte años, esta exposición ofrece un recorrido intenso y revelador por la forma en que el archivo —a veces caótico, a veces preciso— puede convertirse en una herramienta crítica, sensible y profundamente contemporánea.

Nicolás Martella y Joaquín Barrera.
El artista se considera archivista, pero también es fotógrafo.
La muestra ocupa cinco salas de Fundación OSDE.
Los materiales de archivo exhibidos provienen de cybers, fotocopias de materiales de estudio, y diarios.

Martella se define como “archivista de lo caduco”. A lo largo de su carrera recorrió cybers en desuso, rastreó archivos en descomposición, fotografió lo olvidado y resignificó materiales descartados. Cada sala de la muestra propone una inmersión en ese universo saturado de imágenes, libros, objetos y papeles al borde de la desaparición. Pero aquí, en Fundación OSDE, todo eso encuentra un nuevo cauce, casi una segunda oportunidad.

La propuesta no ofrece respuestas definitivas, pero sí dispara preguntas inquietantes: ¿Cómo se construye la memoria del futuro? ¿Qué valor tiene aquello que ha sido rechazado? ¿Y cuál es el rol del arte cuando lo nuevo ya no alcanza?

El Paraíso de los Creyentes reúne más de 140 libros cuyo título comienza con “El arte de…”.
Una de las salas reúne fotos olvidadas en los cybers de La Plata.
El Salón de los Rechazados documenta 219 obras no retiradas del Salón Nacional.

Entre los proyectos más llamativos está El Paraíso de los Creyentes, una biblioteca viva integrada por más de 140 libros reales, todos con títulos que comienzan con “El arte de…”. Desde El arte de prensar flores hasta El arte de coleccionar moscas, esta colección funciona como un retrato irónico, y a la vez entrañable, de nuestras obsesiones por encontrar sentido y orden.

Otro núcleo fuerte es El Salón de los Rechazados, una especie de homenaje involuntario a las 219 obras presentadas al Salón Nacional de Artes Visuales… pero nunca retiradas. Apiladas en el subsuelo del Palais de Glace, estas piezas fueron redescubiertas por Martella y convertidas en una reflexión visual sobre lo que el sistema artístico produce y descarta con la misma rapidez.

Algunos de los proyectos exhibidos son inéditos o presentados por primera vez en esta muestra.
La lógica curatorial combina criterios de archivo con montaje expositivo contemporáneo.

En La realidad de la luz, la cámara del artista se posa sobre las paredes vacías del Museo Nacional de Bellas Artes. Doce fotografías en gran formato, acompañadas por chapas de bronce con la numeración original de las salas, resignifican el espacio expositivo como lugar de ausencias y silencios.

Y en Estilo e Iconografía (junto a Manuel A. Fernández), el foco está puesto en una arqueología particular: imágenes de obras de arte sacadas de apuntes y fotocopias de estudiantes, ampliadas y enmarcadas para cambiar por completo su sentido.

La exposición fue concebida a partir de un trabajo conjunto entre artista y curador iniciado años atrás.
Texto curatorial de Nada personal.

Una puesta en escena también es una postura

El catálogo reúne libros cuyo título comienza con "El arte de...".
Fondos de pantalla de Windows.

Martella, que insiste en que “en ninguna parte dice que soy fotógrafo”, pero lo es y deja claro que lo suyo son los proyectos, no sólo los objetos. Proyectos que se toman su tiempo, que mutan, que se completan solo al ser compartidos. Algunos trabajos aquí son inéditos. Otros fueron realizados en colaboración. Todos comparten una misma inquietud: rescatar lo que parecía perdido, y proponer desde ahí una mirada crítica y poética sobre la cultura, la memoria y el paso del tiempo.

Cada sala presenta una puesta específica con una alta densidad visual.
La inauguración fue multitudinaria.

Un gesto político en tiempos complejos

La lógica curatorial combina criterios de archivo con montaje expositivo contemporáneo.
La muestra fue producida por Paula Cibello, Carolina Cuervo, Juana Fonrouge, Nadina Maggi y María Winsnes.

La exposición es también el resultado de años de trabajo conjunto entre el artista y el curador, y un ejemplo de cómo producir cultura en contextos adversos requiere no solo talento, sino también compromiso. En ese sentido, Fundación OSDE se convierte en un espacio clave para dar lugar a este tipo de propuestas, que combinan investigación, estética y pensamiento.

“Nada personal” es, paradójicamente, profundamente íntima. Cada objeto rescatado interpela al visitante. Porque tal vez no se trate tanto de lo que decidimos conservar, sino de aquello que elegimos no desechar.

En la foto Lorena Mendoça, Gerente de Promoción de la Salud y la Cultura, Nicolás Martella y Joaquín Barrera.

Dónde visitar la muestra

La muestra se puede visitar en Arroyo 807, Ciudad de Buenos Aires.

Con entrada libre y gratuita, “Nada personal” puede visitarse en Fundación OSDE (Suipacha 658, CABA) hasta este domingo inclusive. La inauguración contó con música de DJ Ex Mujer y cierra en paralelo con la inscripción al Premio OSDE, que ya reunió a más de mil artistas inscriptos. Una oportunidad única para acercarse a una propuesta que combina arte, archivo y memoria desde un enfoque tan íntimo como colectivo.

 
 

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