La desclasificación de millones de archivos relacionados con Jeffrey Epstein -el financista estadounidense condenado por delitos sexuales y luego acusado de tráfico sexual de menores-, volvió a colocar a la princesa Mette-Marit de Noruega en el centro de la escena pública.
Según surge de estos documentos oficiales, existió durante varios años un intercambio de correos electrónicos entre ambos que ahora genera incomodidad y nuevas críticas hacia la casa real del país nórdico.
Los papeles, difundidos recientemente por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, mencionan a la esposa del príncipe heredero Haakon en numerosas ocasiones y evidencian una relación que fue más extensa de lo que se conocía hasta ahora.

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En 2019, la propia princesa había reconocido contactos con el empresario entre 2011 y 2013 y pidió disculpas públicas. Sin embargo, la nueva documentación sugiere que el vínculo se habría prolongado al menos hasta 2014.
En ese contexto, Mette-Marit volvió a expresarse a través de un comunicado oficial difundido por el palacio, en el que asumió responsabilidad por no haber investigado en profundidad los antecedentes de Epstein.

“Debo asumir la responsabilidad por no haber comprendido con la suficiente rapidez qué clase de persona era. Lo lamento profundamente. Es simplemente vergonzoso”, señaló. Sus palabras, no obstante, reavivaron el debate en Noruega, donde parte de la opinión pública considera insuficientas las explicaciones.
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Los correos electrónicos desclasificados muestran un trato cercano y frecuente, con mensajes de tono amistoso y comentarios personales que hoy resultan incómodos para la institución monárquica.

También se desprende que ambos coincidieron en distintas ciudades, entre ellas Nueva York, Miami y Oslo, aunque no existen registros de que la princesa haya visitado la isla privada del financista, señalada como escenario de delitos sexuales.
La aparición de estas comunicaciones vuelve a tensionar la imagen de la familia real noruega, que ya atraviesa un período complejo por otros asuntos públicos y de salud que involucran a sus integrantes. En paralelo, desde el entorno del príncipe Haakon señalaron que no hay evidencias de intercambios directos entre él y Epstein.

Un momento delicado para la monarquía noruega
El caso resurge en un contexto especialmente sensible para la corona. Mette-Marit, de 52 años, padece fibrosis pulmonar desde 2018, una condición crónica que ha limitado parte de su agenda oficial. A esto se suman controversias que involucran a otros miembros de la familia, lo que ha incrementado el escrutinio mediático sobre la institución.

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La nueva ola de documentos no introduce acusaciones penales contra la princesa, pero sí vuelve a instalar interrogantes sobre la naturaleza de ese vínculo y sobre los criterios de cercanía que mantuvo con Epstein en el pasado. Mientras tanto, la casa real busca contener el impacto público con comunicados formales y un perfil bajo, en un escenario donde la transparencia y la credibilidad se volvieron ejes centrales del debate.
Fotos: Fotonoticias
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