James M. Barrie y la oscura historia real detrás de Peter Pan: duelo, infancia rota y fantasía como refugio - Revista Para Ti
 

James M. Barrie y la oscura historia real detrás de Peter Pan: duelo, infancia rota y fantasía como refugio

James Matthew Barrie perdió a su hermano favorito cuando era niño, y su madre, devastada, nunca volvió a ser la misma. La tragedia lo empujó a detener su crecimiento emocional y volcarse en un universo de fantasía. Así nació Peter Pan, el capitán de los niños perdidos.
News
News

“Todos los niños crecen, menos uno.” Así comienza Peter Pan, el clásico de James Matthew Barrie. Una frase simple y poética que esconde un trasfondo emocional profundo: el deseo de detener el tiempo, de quedarse en la infancia para siempre. Lo que pocos saben es que esa idea no nació de la fantasía, sino del dolor.

James Matthew Barrie tenía tan sólo 6 años cuando vivió un trauma que marcó su vida: su hermano David, el preferido de su madre, murió en un accidente de patinaje. En un intento desesperado por consolarla, Barrie se vestía con la ropa del fallecido e imitaba su voz. Pero no alcanzaba: su madre nunca pudo superar la pérdida.

Desde entonces, el autor de Peter Pan pareció renunciar al crecimiento: se estancó física y emocionalmente, midiendo solo 1,47 m de adulto y refugiándose en mundos imaginarios donde los niños podían volar, pelear con piratas o vivir en árboles.

La invención de Nunca Jamás: un hogar para huérfanos emocionales

Para Barrie, Peter Pan fue mucho más que un personaje. Fue la expresión simbólica de un duelo congelado, de una infancia que no pudo habitar. El autor volcó en su obra “una nostalgia por lo que nunca fue”, y cómo el País de Nunca Jamás es una metáfora de ese universo emocional congelado.

En sus obras, los adultos suelen ser peligrosos, olvidadizos o directamente ausentes. Es que, para él, crecer era casi una forma de traición.

Los hermanos Davies: su familia elegida

En Londres, Barrie encontró un refugio emocional en los hermanos Llewelyn Davies, a quienes conoció en un parque. Pronto se convirtió en una figura paterna para ellos, especialmente tras la muerte de sus padres. Les contaba historias, los llevaba de paseo y más tarde los transformó en los protagonistas invisibles de Peter Pan.

Sin embargo, esa relación también fue objeto de controversia y observación social. Aún así, Barrie los consideró siempre como sus hijos del alma. La muerte de dos de ellos, George y Michael, fue otro golpe demoledor.

Aunque escribió numerosas obras, fue Peter Pan quien lo convirtió en leyenda. Como gesto final, Barrie donó todos los derechos de su obra al hospital infantil Great Ormond Street, que todavía hoy recibe ingresos por las representaciones de la obra.

Murió en 1937, pero dejó un legado emocional y literario que trasciende generaciones. Peter Pan sigue volando, tal vez, porque su autor necesitaba que alguien lo hiciera por él.

Peter Pan no fue solo un cuento infantil. Fue el eco de una infancia rota, un intento de sostener lo irrecuperable, y un manifiesto sobre lo que significa perder, amar y no querer crecer. Barrie fue, en definitiva, el capitán de los niños perdidos —y el más perdido de todos era él.

Suscribite al newsletter de Para Ti

Si te interesa recibir el newsletter de Para Ti cada semana en tu mail con las últimas tendencias y todo lo que te interesa, completá los siguientes datos:

 
 

Más Para Ti

 

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig