Joana Marcús: la escritora juvenil catalana que conquistó a miles con sus historias
 

Joana Marcús: "Nadie se hace escritora sin haber pasado por momentos difíciles"

Joana Marcús: "Nadie se hace escritora sin haber pasado por momentos difíciles"
Joana Marcús, la joven escritora catalana que empezó a conquistar lectores en Wattpad a los 13 años, se consolida como una de las voces más auténticas y exitosas de la literatura juvenil actual. En su paso por Buenos Aires, revela cómo la sensibilidad y las emociones moldean su escritura y su vida.
News
News

25 años, catalana, escritora y un fenómeno en ventas. Pocas palabras para comenzar a hablar de Joana Marcús, una de las plumas más exitosas de la actualidad porque, en tiempos digitales la cantidad de ejemplares que es capaz de vender es impresionante.

A los 13 años empezó a escribir en Wattpad y publicó su primera historia en una plataforma digital con un seudónimo (y sin imaginar lo que vendría): millones de lectores, premios literarios y récords de ventas. Hoy, con 25 años, vive en Mallorca, estudia Psicología y es la mente detrás de fenómenos como Antes de diciembre y la trilogía Meses a tu lado.

Con una comunidad fiel que creció con sus personajes, y una voz narrativa que conecta con las emociones adolescentes, se consolidó como referente de la literatura juvenil contemporánea.

En su paso por Buenos Aires, habiendo agotado los tickets de los encuentros pautados con fans, Joana Marcús compartió detalles de su proceso creativo, de su vida cuando no es "la escritora" y, sí, de su amor por Leo Messi, como buena catalana.

-Eras muy chiquita cuando empezaste a escribir...

-Sí, empecé con 13 años. ¡Qué fuerte, eh!Ahora que lo veo con perspectiva, me doy cuenta de que sí, era muy joven. Claro, porque ya pasó. Tenías 13 y ahora tenés 25... Sí, ¡soy una señora ya!

-¿Qué cosas te llevaron a sentarte a escribir?

-Creo que nadie se hace escritora sin haber pasado por momentos difíciles. Y ni siquiera tiene que ser una gran desgracia. A veces simplemente no encontrás tu lugar en el mundo. Eso me pasaba: no tenía un confidente, alguien a quien contarle lo que me estaba pasando. Además, vengo de un pueblo muy chiquito y la mayoría de mis amistades eran más grandes, así que estaban en otra etapa. No me sentía identificada.

El único refugio que encontré fueron los libros. Y me acuerdo de la primera vez que leí algo escrito por alguien de mi edad. El personaje sentía exactamente lo mismo que yo. Me hizo sentir acompañada. Ahí pensé: “Ojalá yo pudiera hacer sentir esto a alguien”. Y empecé a escribir con esa intención.

La sensibilidad como motor creativo

-Se puede sentir mucho, tener ganas de decir cosas... pero se necesita cierta una magia para contarlo. ¿De dónde creés que viene esa sensibilidad?

-Siempre me sorprende que me digan que les transmito tanto, porque ¡yo siento que hablo fatal! Y eso se refleja en mi escritura: es directa, muy personal. Mi mamá dice que a veces lee mis libros y siente que me está escuchando. Es mi forma de hablar tal cual.

Eso tiene su lado negativo: es poco poético. Pero también lo positivo: es muy natural. Parece que el personaje realmente te está hablando, porque usa las palabras de alguien de su edad. Igual me gustaría lograr un poco más de prosa, la verdad.

-Bueno, pero eso también se puede construir. La sensibilidad del artista está.

-Sí, eso es verdad. Y se ve también en lo que pasa con las lectoras. Me cuentan que las salas se llenan rapidísimo. No lo entiendo. Pensé que la primera vez fue especial porque coincidía con la feria y había mucha gente. Pero ahora vengo sola, independiente, y se agotaron igual 700 entradas. ¡Viva Argentina! Yo me quiero quedar a vivir acá.

Joana Marcús: "Nadie se hace escritora sin haber pasado por momentos difíciles"
Joana Marcús junto a las ediciones especiales de su bilogía, Extraños

-Me decías que te inspirás en lo que te pasa. ¿Qué sentís cuando terminás una historia y tenés que empezar otra?

-Leyendo mis libros podés entender perfectamente en qué etapa estaba. Por ejemplo, estos los escribí con 17. Los personajes siempre están buscándose, un poco perdidos, que era como me sentía justo antes de empezar la universidad. Abrumada con las decisiones que se supone que una tiene que tomar.

Cada libro representa algo que necesito soltar, algo que me urge escribir para ver si alguien más me entiende. No es que me siento a decir: "Ahora quiero escribir una novela de fantasía". Es más: “Estoy sintiendo esto, necesito un personaje que también lo sienta”. Y desde ahí nace la historia.

¿Y qué sentiste cuando viste que tus historias llegaban así, como lo habías intencionado?

-Plenitud. Fue de las pocas veces en mi vida en las que sentí que estaba yendo por el camino correcto, tomando buenas decisiones. Es difícil conectar con la vida de una de esa manera. Pero en ese momento fue: “Vale, esto merece la pena”. Hay altibajos, pero en el conjunto, todo tiene sentido. Sentí que estaba donde debía estar. Y tengo que seguir escribiendo para volver a sentir eso.

El proceso creativo: inspiración y rutina

-Decías que de chica no tenías con quién compartir lo que sentías. ¿Eso cambió?

-Sí, por suerte. Además de mis amigos de toda la vida, tengo amigos escritores. Y aunque no nos demos cuenta, siempre buscamos gente que esté viviendo lo mismo que nosotras, sobre todo cuando pasás por cosas tan abrumadoras como la fama. Tengo amigas escritoras que están pasando exactamente por lo mismo. Te entienden mejor que otros.

Ya no dependo tanto de los libros para desahogarme, pero igual necesito escribir. Hay cosas que no salen en una conversación natural. Solo las podés escribir. Cuando no escribo me siento vacía porque no estoy sintiendo lo suficiente... pero al mismo tiempo, estoy llena de emociones que no sé clasificar. Por eso necesito escribir siempre.

-¿Es un hábito diario?

-Sí, todos los días. Además, soy disléxica, y si dejo de escribir, siento que la herramienta se oxida. Así que, mínimo, una frase por día necesito escribir.

-¿Tenés algún ritual para escribir?

-No. Voy mucho por sensaciones. Hay días que no estoy inspirada y no pasa nada. Hoy en día hay una presión de producir constantemente, pero creo que si no estás conectada con lo que escribís, el lector tampoco lo va a estar.

Prefiero esperar a sentirme inspirada. Si escribiera forzada, me dejaría de gustar. Y me daría mucho miedo que eso pase. Soy inconstante, sí, pero nunca entregué tarde. Así que dentro de todo, funciona.

-¿Te cuesta despedirte de los personajes?

-No tanto. Aunque escriba finales trágicos, para mí los personajes siguen viviendo más allá. Es como cuando los hijos se van de casa: te queda un poco la sensación de “¿y ahora qué?”. Pero como no son hijos, son personajes, puedo crear otros. Entonces, siempre hay uno nuevo esperándome.

No soy nostálgica. Nunca releo mis historias. Solo las revisito si alguien me habla de ellas. Es como un ex: te quiero mucho, pero ya está, no funcionó. Cumpliste tu rol en mi vida.

-Sos muy joven y ya tenés una carrera enorme. ¿Sentís que encontraste tu lugar en el mundo?

-No sé si una encuentra su lugar. Creo que lo vas moldeando hasta que se convierte en tuyo.
Por ejemplo, las giras eran lo que más me costaba: mucho viaje, mucha energía social... y yo soy bastante introvertida. Entonces empecé a poner límites: en lugar de 40 países al año, hago 10. Prefiero hacer dos firmas de 500 personas que una de 1000.
Eso es cuidarme, y también es crear mi lugar.

-Eso suena muy propio de esta generación, más consciente, más amable consigo misma.

Sí, porque si no te cuidás vos, ¿quién lo va a hacer? Y muchas veces en la literatura juvenil se busca a alguien que te cuide, que te dé tu lugar en el mundo. Pero eso lo tenés que construir vos primero. Sos la única que se conoce de verdad, y ni siquiera del todo. Así que tenemos que entendernos mejor, ser más buenos con nosotros mismos.

-Hay un mensaje muy lindo ahí para quienes te leen.

-Ojalá. Intento que se queden con eso, aunque no siempre lo logro.

Más allá de la escritora: su vida personal y gustos

-¿Y vos, qué hacés cuando no escribís?

-Soy muy aburrida, te lo juro. A veces hago cosas locas como puenting con mi mejor amigo, porque estamos un poco tronaos. Pero en general, soy de estar en una terraza con amigos, leer, hacer senderismo con mi perrita. Viajes tranquilos. Después de tanta energía en el trabajo, en mi vida privada necesito paz.

-¿Y te gusta comer? ¿Sos foodie?

-Cero. No me gusta cocinar. Me parece un trabajo desagradecido: pasás horas cocinando y en cinco minutos se lo comieron. Tengo un robot de cocina que hace todo. Se llama Patty, como Robert Pattinson. Era otra época de mi vida, ¿viste? Patty me lo resuelve todo.

-¿Una peli que te haya marcado?


-Hace poco vi Sinners. Pensé que iba a ser una película de terror del montón, pero tiene una profundidad increíble. Conecté muchísimo con la trama. Y me encanta ir al cine, sobre todo a la función de las 4 de la tarde, cuando no hay nadie. Somos tres personas que nos quedamos sentadas hasta que termina el último crédito. ¡Hermoso!

-Te veo muy relajada, no te cargás con mandatos. Eso cuesta a veces, sobre todo siendo tan joven.

-Creo que me ayudó haber estado expuesta desde muy chica a internet. Hay tantas opiniones distintas que entendés que no podés conformar a todos. Entonces, la única base que tenés es tu propia opinión. A veces acertás, a veces no, pero al menos sabés que defendés algo en lo que creés. Y muchas cosas las aprendí sobre la marcha. No tenía referencias, no conocía a otras autoras. Todo fue adaptándome, pero siempre manteniendo mis propios estándares.

-Hoy con las redes, todos estamos un poco expuestos. ¿Qué pensás de eso?

-Que como sociedad tendemos a evitar lo feo. Y no nos damos cuenta de que las emociones negativas también nos forman. Hay que abrazarlas, no evitarlas. Nos marcan y nos hacen crecer.

-¿En qué momento de tu producción estás ahora?

-Estoy más relajada. En 2022 publiqué cinco libros. No lo volvería a hacer. La gente piensa que entregás el manuscrito y ya está, pero no: hay muchos meses de proceso. Ahora quiero hacer uno por año, o dos si es una bilogía. Eso me da más tiempo para disfrutar. Hoy estoy escribiendo mucho, sin nada definido, pero conectada. Que también es importante: los escritores también disfrutamos de escribir.

-¿Te da miedo perder ese disfrute?

-Mucho. Es mi mayor inseguridad.

-¿Proyectás tu vida a futuro?


-No tanto. No me imagino cómo voy a ser yo. Pero sí pienso a veces: si un día tengo nietos, ¿qué pensarían de las decisiones que tomé? Quiero que se sientan orgullosos. Eso me influye más que cualquier otro tipo de proyección.

-¿Te imaginás haciendo otra cosa artística?


-No. Para mí es la escritura. Y en castellano. En mi día a día hablo catalán, así que el castellano funciona como una forma de disociar, de separar el trabajo de la vida personal. Me ayuda.

-¿Venís de una familia numerosa?


-Para nada. Mis padres son los menores de sus familias, con mucha diferencia de edad. Mis primos son mucho más grandes. Lo más cercano es mi hermana, que tiene 4 años más. Así que siempre fui bastante independiente.

-¿Vivís sola?

-Sí, desde hace unos años. Ya viví con mis padres, ya viví con compañeros... muchos más de los que debería. No lo disfruté. Ahora que vivo sola, lo disfruto muchísimo. Lo único es que mi perrita está con mis padres, porque viajo mucho. Pero creo que está bien: así ellos no están solos.

-¿Y Patty?


-¡Patty me espera! Pero no necesita tanto amor, solo comida.

-¿Te gusta el fútbol?

-No soy fan, pero como mucha gente a mi alrededor lo es, estoy bastante al tanto. Y sí, soy fan de Messi. Todos los que hablamos catalán crecimos con él. Primero viene Messi, después todo lo demás.

Suscribite al newsletter de Para Ti 

Si te interesa recibir el newsletter de Para Ti cada semana en tu mail con las últimas tendencias y todo lo que te interesa, completá los siguientes datos:

 
 

Más Para Ti

 

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig