La despedida silenciosa de Messi en la Selección antes del Mundial 2026
 

La despedida que nadie quiere nombrar: por qué este partido de la Selección se siente distinto

La despedida que nadie quiere nombrar: por qué este partido de la Selección se siente distinto
El 31 de marzo, Argentina juega en La Bombonera un amistoso antes del Mundial 2026. Pero no es un partido más: hay algo en el aire que emociona.
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La camiseta celeste y blanca vuelve a aparecer sobre la silla. El horario ya está en la cabeza. El grupo de WhatsApp se activa sin que nadie tenga que decir demasiado.

El 31 de marzo de 2026, a las 20:15, la Selección Argentina jugará un amistoso frente a Guatemala en La Bombonera. Será el último partido como local antes del Mundial 2026.

La despedida que nadie quiere nombrar: por qué este partido de la Selección se siente distinto

Pero no es un partido más. Hay algo que se siente distinto. Más de uno, seguro, lo siente pero, quizás, no se atreve a confesarlo.

No es un partido más: es un momento que se empieza a despedir

Nadie lo dice en voz alta. Nadie quiere ser el primero.

Pero en cada pase, en cada pelota que toca, seguramente aparezca esa sensación difícil de explicar: de que estamos viendo algo que, en algún momento, va a dejar de pasar.

La despedida que nadie quiere nombrar: por qué este partido de la Selección se siente distinto

Lionel Messi, el capitán… nuestro capitán. Ese futbolista que los rivales ven invencible y que, sin embargo, siempre se mostró más humano que cualquiera.

Nunca ocultó su malestar cuando las cosas no le salían. Y lejos de disimular la tristeza cuando lo que pasaba no era lo que esperaba, dejó ver lágrimas en sus ojos y hasta llantos desconsolados.

La despedida que nadie quiere nombrar: por qué este partido de la Selección se siente distinto

Pasó en la final de 2014 frente a Alemania en Brasil. Pasó en su despedida del Barcelona. Pasó también en aquella final de la Copa América en la que una lesión lo obligó a salir antes de tiempo. Argentina ganó y salió campeón, pero él no le quería fallar a sus compañeros, quienes se mordían la lengua para no llorar con él y le daban consuelo.

Porque, en el fondo, todo vuelve siempre a lo mismo. Él quería jugar a la pelota. Es lo que siempre dijo y lo que sigue diciendo: que ama jugar a la pelota.

La despedida que nadie quiere nombrar: por qué este partido de la Selección se siente distinto

Este Leo es el mismo que se fue de la Selección cuando el peso era demasiado grande. Y el mismo que volvió porque sintió que no podía fallarle a los millones que seguían creyendo en él. Los chicos, los que siempre lo bancaron, sobre todo, su familia.

Messi: lo que pasa cuando el fútbol se vuelve emoción

Ver a Messi es otra cosa.

Es emocionarse hasta las lágrimas. Es saltar de la silla cuando conecta un pase. Es ver cómo esa zurda —casi infalible— acaricia la pelota y la lleva a lugares que parecen imposibles.

Lionel Messi, el capitán… nuestro capitán. Ese futbolista que los rivales ven invencible y que, sin embargo, siempre se mostró más humano que cualquiera. Nunca ocultó su malestar cuando las cosas no le salían. Y lejos de disimular la tristeza cuando lo que pasaba no era lo que esperaba, dejó ver lágrimas en sus ojos y hasta llantos desconsolados.

Pasó en la final de 2014 frente a Alemania en Brasil. Pasó en su despedida del Barcelona. Pasó también en aquella final de la Copa América en la que una lesión lo obligó a salir antes de tiempo, mientras Argentina, una vez más, gritaba “campeón”.

Porque, en el fondo, todo vuelve siempre a lo mismo. Él quería jugar a la pelota. Es lo que siempre dijo y lo que sigue diciendo: que ama jugar a la pelota.

Es la piel de gallina en una jugada en una baldosa. Es un penal que parece sencillo pero que, en sus pies, se convierte en una obra de arte.

En milisegundos, la pelota sale, vuela, y termina donde tiene que estar.

Lionel Messi, el capitán… nuestro capitán. Ese futbolista que los rivales ven invencible y que, sin embargo, siempre se mostró más humano que cualquiera. Nunca ocultó su malestar cuando las cosas no le salían. Y lejos de disimular la tristeza cuando lo que pasaba no era lo que esperaba, dejó ver lágrimas en sus ojos y hasta llantos desconsolados.

Pasó en la final de 2014 frente a Alemania en Brasil. Pasó en su despedida del Barcelona. Pasó también en aquella final de la Copa América en la que una lesión lo obligó a salir antes de tiempo, mientras Argentina, una vez más, gritaba “campeón”.

Porque, en el fondo, todo vuelve siempre a lo mismo. Él quería jugar a la pelota. Es lo que siempre dijo y lo que sigue diciendo: que ama jugar a la pelota.

Y en ese instante, pasa algo más. No lo ves simplemente, lo sentís.

De la presión a la felicidad: la historia que cambió todo

Parece que hubiera sido en otra vida, pero para Leo hubo un momento en que todo pesó demasiado. Las críticas, las finales perdidas, la exigencia constante. Todo eso que lo llevó a alejarse.

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Y hubo otro momento —inolvidable— en el que todo cambió. El "maleficio" pareció comenzar a romperse aquel julio de 2022, cuando la pandemia nos hacía ver una Copa América en Brasil sin público pero con un Messi hecho un fuego. Asomaba una Selección, de su mano, que se convertiría en mito.

Un discurso de arenga previo, aquel dirigido a un Dibu Martínez flamante papá que "no le pudo hacer upa" a su beba recién nacida por atajar para el seleccionado. Vino la gloria, la primera copa de varias.

Luego, el sueño hecho realidad. Aquel del 18 de diciembre de 2022, en Catar, cuado Messi levantó la Copa del Mundo (antes le robó un beso) y la historia encontró su lugar.

La despedida que nadie quiere nombrar: por qué este partido de la Selección se siente distinto

Una final versus Francia que parecía saluda de un guion de cine, con destino favorable para la albiceleste. Una victoria y un alivio que Leo le dedicó a su familia y a todos los que nunca dejaron de creer.

La despedida que nadie quiere nombrar: por qué este partido de la Selección se siente distinto

Ahí se terminó de soltar, tras aquello que se había activado al ganar la Copa América en Brasil.

Y desde entonces, lo vimos disfrutar. Jugar con alegría. Volver a ser ese chico que se divierte con la pelota.

Y nosotros, con él.

Un ritual argentino que se repite cada vez

Muchos sabemos que ver a la Selección no es solo ver fútbol. Es compartir un sentimiento que nos une, que borra las grietas y que nos vuelve más fuertes que nunca.

Por eso las ganas de reunirse, de compartir y de repetir ese ritual cada vez que se da.

La despedida que nadie quiere nombrar: por qué este partido de la Selección se siente distinto

Es ver a nuestros hijos emocionarse como nos pasó a nosotros. Es entender que hay algo que se transmite, que pasa de generación en generación. Y que será así por un largo tiempo.

Messi, en ese ritual, ocupa un lugar único. Ese ícono que se convirtió en tal sin proponérselo. Que trabajó incansablemente acompañando ese talento que con el que nació. Ese que vio su familia, por el cual decidió acompañarlo desde el principio, sacrificando mucho. Desde sus padres y hermanos, hasta esa abuela eterna a la que Leo le continúa dedicando cada gol.

Leo es todo esto y más: lo que hace dentro de la cancha y lo que representa afuera de ella. Valores, familia, trabajo, humildad.

Una despedida que nadie quiere nombrar

Seguramente nadie se atreva a decir la palabra.

Seguramente haya muchas despedidas, en distintos momentos, con distintos protagonistas.

La despedida que nadie quiere nombrar: por qué este partido de la Selección se siente distinto

Pero habrá una que será distinta.

Una que será entre él, la pelota y la camiseta celeste y blanca.

Porque aunque llegue el día en que ya no juegue más con la Selección, hay algo que no se va a terminar nunca.

La despedida que nadie quiere nombrar: por qué este partido de la Selección se siente distinto

Es una historia de más de 20 años. Con giros inesperados, con lágrimas y con una alegría difícil de medir.

Una historia que tuvo como punto más alto aquel festejo inolvidable que quedó en la memoria de todo un país.

Y que vuelve cada vez que Messi entra a la cancha.

Antes del Mundial, un momento para mirar distinto

Este partido ante Guatemala, en La Bombonera, funciona como una especie de pausa.

Un momento para mirar distinto. Para registrar. Para quedarse un poco más.

La despedida que nadie quiere nombrar: por qué este partido de la Selección se siente distinto

Tal vez por eso emociona.

Tal vez por eso emociona.

Porque no es solo lo que va a pasar en la cancha.

Es todo lo que ya pasó… y lo que está por transformarse.

Porque hay algo que, en realidad, no se termina. Cambia de forma. Se resignifica. Se vuelve recuerdo, relato, legado.

Pero no deja de estar.

La despedida que nadie quiere nombrar: por qué este partido de la Selección se siente distinto

Porque hay historias que no se apagan con un último partido. Y la de Messi con la Selección —con la gente, con la emoción colectiva— es una de ellas.

Eterna.

 
 

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