La historia que pocos conocen de Christian Petersen: la pérdida que lo marcó y la pasión que lo sostuvo - Revista Para Ti
 

La historia que pocos conocen de Christian Petersen: la pérdida que lo marcó y la pasión que lo sostuvo

Antes de ser chef, Christian Petersen fue un chico atravesado por una pérdida temprana y una furia que no encontraba palabras. La cocina apareció como refugio, como lenguaje y como una forma silenciosa de sostenerse cuando todo parecía desordenado.
News
News

Por estas horas, la vida de Christian Petersen se mide en partes médicos. El reconocido chef permanece internado en terapia intensiva en el Hospital Dr. Ramón Carrillo de San Martín de los Andes, luego de descompensarse durante una excursión al volcán Lanín. El cuadro es delicado y la preocupación es generalizada.

Pero esta no es solo una noticia de último momento. Es también una historia de fondo. Porque antes del presente incierto, antes del prestigio, antes del fuego televisado y los restaurantes, hubo un chico que perdió demasiado pronto a su padre y quedó, durante años, sin un lugar donde apoyar el dolor.

Una pérdida temprana, una bronca sin palabras

Christian tenía 10 años cuando murió su papá. A esa edad, la muerte no se entiende: se siente. Y en su caso, se sintió como furia. La adolescencia llegó envuelta en peleas, expulsiones, conflictos constantes. No era provocación ni rebeldía estética: era un modo torpe y desesperado de expresar una ausencia que no encontraba traducción.

Christian Petersen
La cocina se convirtió en su pasión

Él mismo lo contó tiempo atrás con crudeza: se peleaba todos los días, buscaba el choque, vivía en estado de alerta. Mientras tanto, su madre trabajaba sin descanso para sostener a la familia. La casa seguía en pie, pero algo esencial faltaba.

La escuela no fue un refugio. Lo echaron. Salió a trabajar. Hizo de todo. Se movió, produjo, resolvió. Como si quedarse quieto implicara enfrentarse a lo que dolía. Esa etapa no tiene épica, pero sí una marca: la supervivencia como forma de vida.

El punto de inflexión

El giro llegó de manera casi silenciosa. Un comedor escolar. Una propuesta de ayuda. Platos que había que servir todos los días. La cocina apareció sin promesas de salvación, pero con algo fundamental: estructura. Rutina. Presencia.

Ahí pasó algo decisivo. Cocinar no lo curó, pero lo ordenó. Le dio un lenguaje nuevo para transformar la bronca en acción y el vacío en algo compartible. El fuego dejó de ser impulso y pasó a ser herramienta.

La pasión que sostuvo

Con los años, la cocina se volvió oficio, carrera, identidad. Llegaron los proyectos, la exposición pública, el reconocimiento. Pero el núcleo de su historia no cambió: la cocina siguió siendo ese lugar donde el cuerpo se aquieta y la mente encuentra sentido.

Hoy, mientras atraviesa uno de los momentos más difíciles de su vida, su recorrido vuelve a leerse con otra profundidad. No solo como la biografía de un chef reconocido, sino como la historia de alguien que aprendió temprano que el dolor no siempre se supera, pero puede transformarse.

Y quizá por eso, mientras el país espera por su recuperación, su historia resuena más allá de la gastronomía: como testimonio de resiliencia, de vocación y de esa pasión que, cuando aparece a tiempo, puede sostener incluso en los días más frágiles.

Suscribite al newsletter de Para Ti

Si te interesa recibir el newsletter de Para Ti cada semana en tu mail con las últimas tendencias y todo lo que te interesa, completá los siguientes datos:

 
 

Más Para Ti

 

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig