Viaje en motorhome: llevó a su abuela a recorrer Europa
 

Le dijeron que su abuela de 100 años tenía los días contados: el viaje en motorhome que lo cambió todo

A Fiona Lauriol le dijeron que a su abuela Dominique, de 100 años, le quedaban apenas días de vida. Pero una decisión inesperada —subirla a una motorhome y salir a recorrer Europa— transformó por completo ese destino. Su viaje juntas se convirtió en una historia de renacer, amor y segundas oportunidades.
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Cuando a Fiona Lauriol le avisaron que a su abuela Dominique, de 100 años, le quedaba apenas “una semana de vida”, algo en ella se negó a aceptar ese final. La francesa fue a visitarla a la residencia donde vivía, en las afueras de París, y encontró a una mujer apagada, que había dejado de comer, que casi no hablaba y que miraba al vacío. Todo indicaba que estaba esperando el final.
Pero Fiona vio un gesto mínimo, una chispa escondida que le dijo que su abuela todavía estaba ahí.

Un gesto de amor que desafió cualquier pronóstico

Lejos de resignarse, Fiona tomó una decisión que cambiaría sus vidas: sacó a Dominique de la residencia y se la llevó a su casa, en la región de Vendée. Lo que vino después sorprendió incluso a los médicos. Dominique empezó a recuperar fuerzas, volvió a comer —“el chocolate ayudó”, según contó Fiona—, ganó peso, caminó con andador y recuperó la curiosidad que parecía perdida.

Le dijeron que su abuela de 100 años tenía los días contados, pero el viaje lo cambió todo
Fiona con su abuela Dominique, en plena travesía: la tristeza dio paso a las risas y el disfrute.

Ahí nació una idea tan inesperada como transformadora: subir a su abuela centenaria a una motorhome y recorrer Europa juntas.

Un viaje que empezó cuando todo parecía haber terminado

Fiona adaptó una motorhome vieja para que fuera cómoda y segura para Dominique: cama baja, protecciones, elementos esenciales para vivir sobre ruedas. Sus padres las acompañaban de cerca, en una camioneta.

Le dijeron que su abuela de 100 años tenía los días contados, pero el viaje lo cambió todo
La abuela Dominique con su hija, que junto a su esposa acompañaron a la motorhome de Fiona manejando una camioneta.

Los primeros días fueron complejos. Dominique rechazaba la medicación y escupía la comida. La relación entre ambas tampoco era idílica: durante años, la abuela había llamado a Fiona “fea” o “solterona”. Pero los kilómetros empezaron a hacer su trabajo. Dominique, en lugar de apagarse, rejuvenecía.

Le dijeron que su abuela de 100 años tenía los días contados, pero el viaje lo cambió todo
El libro que escribió Fiona con su experiencia de viajar con su abuela de 100 años.

A las pocas semanas llegó el giro: al pasar por Lourdes, Fiona sintió que “algo se encendía dentro de ella”. Dominique volvió a reír, a hablar y a interesarse por el mundo que la rodeaba. A partir de ahí, comenzó el verdadero viaje.

Le dijeron que su abuela de 100 años tenía los días contados, pero el viaje lo cambió todo
La motorhome antigua que Fiona adaptó para llevar a su abuela: juntas recorrieron 15 mil km.

Más de 15.000 kilómetros, un libro y una segunda vida

Lo que siguió fue un recorrido inolvidable por España, Portugal, Italia y otros rincones de Europa. En total, más de 15.000 kilómetros. El viaje, que empezó como una despedida, terminó convirtiéndose en un renacer para Dominique.

Le dijeron que su abuela de 100 años tenía los días contados, pero el viaje lo cambió todo
Le dijeron que su abuela de 100 años tenía los días contados, pero el viaje lo cambió todo

Cada parada sumaba una experiencia nueva: mirar el mar, sentir el sol en la cara, escuchar música, reencontrarse con pequeños placeres que parecían perdidos. Fiona cuenta que ese contacto con la vida cotidiana —simple, sensorial, humana— fue lo que transformó a su abuela.

De esa aventura nació también un libro, 101 ans mémé part en vadrouille (es español: Una abuela de 101 años se va de excursión), donde Fiona narró la travesía, las dificultades y la profunda conexión que construyeron en la ruta.

El último capítulo: una despedida en paz

Dominique falleció el 29 de junio de 2020, a los 103 años. Pero, según Fiona, se fue en paz, “con una sonrisa tranquila y el corazón lleno”, después de haber vivido una segunda vida en movimiento.
Ese viaje no solo cambió su destino: también se convirtió en un mensaje poderoso sobre el amor, la dignidad y la fuerza de un gesto que desafía cualquier pronóstico.

Fotos: Facebook

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