Lizy Tagliani, resiliente y honesta: "No tengo miedo a la famosa cancelación porque viví cancelada desde que nací" - Revista Para Ti
 

Lizy Tagliani, resiliente y honesta: "No tengo miedo a la famosa cancelación porque viví cancelada desde que nací"

Conductora de La Peña de Morfi, Lizy Tagliani abre su corazón como nunca. Su infancia en Adrogué, una mamá que fue refugio, el humor como mecanismo de defensa, el impacto emocional de la exposición pública y la maternidad junto a su marido Sebastián Nebot tras la adopción plena de Tati. Un testimonio crudo, conmovedor y luminoso, donde la verdad, el amor y la identidad se imponen por sobre todo.
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Lleva alegría a millones desde la televisión y la radio, pero detrás de la risa hay una historia marcada por la resiliencia, la memoria y una fuerza aprendida desde la infancia. En un año atravesado por una denuncia mediática que la golpeó profundamente, Lizy Tagliani eligió hablar desde el lugar más honesto: su historia personal.

En esta entrevista íntima con Priscila Crivocapich para la sección Protagonistas, la conductora se anima a revisar su pasado, el vínculo inquebrantable con su mamá, las heridas que aún sanan y el presente que la encuentra cumpliendo el sueño más grande de su vida: formar una familia.

La tapa

"Lleva la alegría a cada una de sus casas en la tele, en la radio y hoy la tenemos como Protagonistas en Para Ti. Bienvenida es un placer tenerte, Lizy Tagliani", comenzó diciendo Priscila en una charla amena, donde hubo de todo, desde risas hasta lágrimas. "Ay, gracias, muchas gracias. Me aplaudo sola. Muy feliz, mi primera vez en Para Ti", agradeció la conductora.

LIZZY TAGLIANI
"La gente a veces se me acerca para saludarme y se termina yendo porque los agoto. Yo me pongo a hablar y la gente dice, "Bueno, un beso, qué lindo conocerte" y se va".

Priscila: Me acuerdo cuando te propuse hacer esta nota, te pusiste muy contenta.

Lizy: Muy, muy contenta porque lo primero que me hizo es llevarme a un lugar donde entre las maricuecas hacíamos intercambio de las modelos que iban apareciendo en la revista, empezábamos a sacar el cuero, a ver quién tenía futuro, quién no.

Priscila: Estamos hablando hace 20 años atrás.

Lizy: Sí, en los 90. Y siempre para todas, reconocer quien sabía más de modelos era como que tenía un rango más en la noche y en la salida, en las charlas, era como la marica protagonista de ese momento.

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Con Priscila Crivocapich

Priscila: Y es que fascinaba todo el mundo de la moda, era la época también de (Roberto) Giordano y de las grandes pasarelas.

Lizy: Nos aprendíamos de la revista que había una columna que decía, por ejemplo, película Ghost la sombra del amor, perfume, tal, un libro La Metamorfosis de Kafka (risas).

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"Cuando yo era chiquita ser maricona era casi ser Susana Giménez versión negativa de la realidad, pero muy conocida de manera a veces peyorativa".

"A mí me gusta ser famosa. Podría vivir de ser famosa sin trabajar. De ser Lizy"

Priscila: Para Ti marcó marcó historia en esa época y en el mundo de la moda y quedaba en la retina y en la mente de la gente. Y todo ese mundo de la moda y el mundo artístico, te llevó a hoy estar donde estás. O sea, siempre te gustó la parte del show.

Lizy: Siempre, siempre, siempre me gustó. A mí me gusta ser famosa. Podría vivir de ser famosa sin trabajar. De ser Lizy. Hay gente que, por ejemplo, le gusta actuar y no le gusta la exposición o prefiere aislarse de su vida. A mí al revés, yo preferiría no hacer nada y solo ser famosa y que la gente me conozca. La gente a veces se me acerca para saludarme y se termina yendo porque los agoto. Yo me pongo a hablar y la gente dice, "Bueno, un beso, qué lindo conocerte" y se va.

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"Cuando hablo de los primeros años de mi vida, que pasábamos yo una infancia muy difícil y ella situaciones muy tremendas, nunca lo hizo notar y siempre inventaba un poco historia. Por ejemplo, ¿viste las brusquetas que son una cositas de pan con tomate arriba?"

Priscila: No creo que sea así, pero sí sos generosa. Bueno, eso también es lo que te lleva a que el público te quiera tanto y a que uno se encariñe y que seas tan cálida y tan divertida y el reconocimiento de la gente en la calle, me imagino también.

Lizy: Sí, eso es mágico y me lleva a un lugar cuando yo era chiquitita. Es que siempre fui famosa, por razones que ahora capaz no son tan obvias, pero cuando yo era chiquita ser maricona era casi ser Susana Giménez versión negativa de la realidad, pero muy conocida de manera a veces peyorativa. Y yo siempre me imaginaba que todas esas cosas que me decían las transformaba en positivo. Por ahí estaban diciendo, "Ah, maricón, búa, búa, todas las guarangadas." Y yo adentro me decía, "Ay, mira qué divina, ahí va tal". Yo me imaginaba lo que yo quería escuchar.

LIZZY TAGLIANI
"Me di cuenta que tuve una infancia muy dura de grande. Por eso escribí un libro que se llama La felicidad terrible, porque yo nunca me di cuenta de todo lo que pasaba hasta que a la distancia dije wow, todo esto viví... no lo podía creer".

"Pasé una infancia muy difícil y mi mamá situaciones muy tremendas, pero ella nunca lo hizo notar"

Priscila: Como mecanismo de defensa te creabas una realidad feliz.

Lizy: Sí, exacto. Eso lo hice desde muy chiquita, pero con respecto a la popularidad creo que por eso no me molesta tanto el contacto con la gente, no tengo miedos o fobias a la multitud.

Priscila: Y crearte esa realidad interior tuya, porque estás diciendo que era todo lo contrario, ¿crees que es lo que te lleva hoy a mostrar siempre que sos una persona alegre, una persona feliz?

Lizy: Sí, yo creo que sí. Me parece que eso es fundamental, pero porque en mi casa mi mamá se ocupó siempre de eso. O sea, cuando hablo de los primeros años de mi vida, que pasábamos yo una infancia muy difícil y ella situaciones muy tremendas, nunca lo hizo notar y siempre inventaba un poco historia. Por ejemplo, ¿viste las brusquetas que son una cositas de pan con tomate arriba?

Priscila: Claro. Una tostadita con algo arriba.

Lizy: Bueno, mi mamá lo mojaba con aceite y era la cena, pero nunca me dijo, "No hay para comer". O sea, era a cenar y no se preguntaba. Te sentabas, te daba esa tostada, un mate cocido con leche y cena. O sea nunca lo viví, como no tenemos nada, vamos a comer esto.

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"Me acuerdo que mi mamá un día compró a la vuelta de un colegio que se llama Euskal Echea en Llavallol donde decía Crédito solo con DNI. Dejó un muerto en cada lado, pero eso yo tengo la obsesión de no deber nada".

"Me di cuenta que tuve una infancia muy dura de grande"

Priscila: Trataban de crearse su burbuja de realidad paralela.

Lizy: Claro, esa era mi vieja y eso es lo que trato de hacer siempre, trato de que sea lo mejor posible. De hecho, me di cuenta que tuve una infancia muy dura de grande. Por eso escribí un libro que se llama La felicidad terrible, porque yo nunca me di cuenta de todo lo que pasaba hasta que a la distancia dije wow, todo esto viví... no lo podía creer.

Priscila ¿Y cómo te fuiste dando cuenta de eso?

Lizy: Y qué sé yo, sobre todo por el peso de las situaciones que había pasado, desde el hambre, tenernos que irnos de un barrio porque nos sucedían un montón de cosas. Me acuerdo que mi mamá un día compró a la vuelta de un colegio que se llama Euskal Echea en Llavallol donde decía Crédito solo con DNI. Dejó un muerto en cada lado, pero eso yo tengo la obsesión de no deber nada.

A casa venían 20 veces a cobrar porque no tenía, no es porque no quería pagar. Y me acuerdo que decía, Crédito solo con DNI, bajamos volando de un colectivo llamado 165, me acuerdo literal. Era una esquina. Ella se llevó un suéter amarillo con bordecitos marrón, una pollera plato que en ese momento era de supermoda, un radio televisor así chiquitito de 14 pulgadas rojo, a mí un pantalón de corderoy, un bucito de plush y nos fuimos a mi casa.

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"En esa piecita vivimos cosas fatales y yo siempre fui muy chusma. Siempre me gustaba saber todo, siempre fui como muy adulta".

Llegamos, vivíamos en una piecita que era solo una piecita con chapas, pusimos todo, serían las 3 de la tarde. Al otro día, a las 12 de la noche, entraron y nos llevaron todo, ¿entendés? Pero no tipo robo, o sea, los conocíamos. Es como que se lo sacaban de las manos y mi mamá ese día me acuerdo que empezó a juntar todo llorando. Y juntaba las cosas en un bolso y yo no entendía bien qué pasaba porque era muy chica, 5 o 6 años y digo. "¿qué pasa, mamá?". Y me dice, "¿Ves esa puerta? Vamos a cruzar y no vamos a volver nunca más a este lugar." Y de ahí nos fuimos a la casa de quien era su patrón que después se termina casando, donde ella limpiaba. Nunca más volvimos a ese lugar.

"Mi mamá me metía en un roperito y cerraba la puerta"

Priscila: Pero me imagino que como lo que estás contando ahora debes tener mil historias de toda tu infancia y de lo que debe haber sufrido tu mamá.

Lizy: Sí.

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"Me cuesta el juego, porque tuve entender un montón de cosas y callarme un montón de cosas. Por eso ahora no me calló nada".

Priscila: Siempre lo contás con tanto amor, es como que ella siempre te resguardó o intentó cuidarte lo máximo posible de lo que pasaba del entorno, de los peligros.

Lizy: En esa piecita vivimos cosas fatales y yo siempre fui muy chusma. Siempre me gustaba saber todo, siempre fui como muy adulta. Por eso me cuesta el juego, porque tuve entender un montón de cosas y callarme un montón de cosas. Por eso ahora no me calló nada.

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"Porque hay algo que me marcó mucho con respecto a, por ejemplo, los abusos que yo escuchaba".

Priscila: Igual contás todo y te veo que se te llenan los ojos de lágrimas.

Lizy: Siempre, siempre. Porque hay algo que me marcó mucho con respecto a, por ejemplo, los abusos que yo escuchaba. Tipo una de la madrugada la puerta de chapa de la cocina que estaba con un candado nada más y mi mamá que era una capa total le ponía hasta electricidad a la puerta, ponía un enchufe en la puerta y lo enchufaba y lo ponía así para irnos a dormir, para cuidarnos. Y un día siento que golpeaban a la puerta de chapa, golpeaban, golpeaban, golpeaban y eso fue una constante en mi casa.

Entraba alguien que yo sé el apellido, todo. Yo no entendía qué pasaba en ese momento. Mi mamá me metía en un roperito que tengo la foto, el roperito tenía la puertita con un espejo y cerraba así la puertita y el espejo estaba como manchado como si fuera de humedad. Y bueno, ellos no por voluntad de mi mamá, obviamente…

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"Para mí la libertad es infinita, si no ya no es libertad. Es todo lo que quieras, todo".

"La imagino a mi mamá en esa situación que era para protegerme a mi"

Priscila: Por supuesto, estás contando algo durísimo, tremendo.

Lizy: Sí, sí, porque yo veo esa imagen de grande, ¿entendés? Y digo, "Dios mío, ¿cómo no haber sabido de ese momento y poder haber podido hacer algo?". Y yo encerrada escuchaba cosas y después yo salía de ahí y mi mamá siempre como que no pasaba nada. Enseguida agarraba, ponía su pava de mate, a mí me hacía cascarilla, que yo siempre digo es como el paco de la chocolatada, me preparaba eso y como nada, ¿entendés? Y yo decía, ¡Qué mina tan fuerte!

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"Mi mamá se iba a trabajar a las 5 de la mañana y yo desde los 5 años estaba sola todo el día en mi casa"

Priscila: Sí, pero todo eso quedó grabado en tu inconsciente también ¿no? Porque eras muy chiquita y hoy como que decís como no me di cuenta en ese momento, pero ¿quién se da cuenta cuando es chico de algo así?

Lizy: Sí, en ese momento no le encontraba explicación y además en el barrio no es que sucedían cosas muy diferentes. Entonces no era llamativo, no sabías qué era, pero no era tema de conversación ni de decirlo ni de contarlo. No le encuentro explicación y eso es como una angustia que me la imagino siempre a mi mamá en esa situación que era para protegerme a mí.

Porque era como un trueque de decir hago lo que vos querés, pero que a mi hijo no le pase nada -en ese momento, ella se iba a trabajar a las 5 de la mañana y yo desde los 5 años estaba sola todo el día en mi casa-. Entonces era como para que no me pase nada, era como una especie de pagar una protección por mí. ¿Entendés? Es de película, pero es muy pero fuerte.

Priscila: La realidad supera la ficción.

Lizy: Sí.

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"Nunca hice terapia. Siempre a través del humor y de la gracia y el humor muy ácido y muy negro".

"Nunca hice terapia hasta el episodio de la denuncia que me hicieron públicamente"

Priscila: Es es fuertísimo. ¿Cómo sanaste eso vos? ¿Con terapia?

Lizy: Nunca hice terapia. Siempre a través del humor y de la gracia y el humor muy ácido y muy negro.

Priscila: Y nunca buscaste que te ayuden a sacarte esa angustia o este dejo de culpa que decís, como no me di cuenta.

Lizy: Recién empecé a hacer terapia a raíz de un episodio que me denunciaron públicamente porque en la justicia no había nada.

Priscila: Lo que pasó hace poco…

Lizy: Eso me removió muchas cosas, sobre todo la necesidad de gritar "nada de eso pasó", ¿entendés? Es como si en un momento me pusieran a mí en el lugar de la gente que nos hizo daño a nosotros, como si nosotros hubiésemos sido el abusador de mi mamá.

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"Es como si en un momento me pusieran a mí en el lugar de la gente que nos hizo daño a nosotros, como si nosotros hubiésemos sido el abusador de mi mamá".

Priscila: Claro, claro. Te revolvió toda tu infancia y todo lo que vos viviste.

Lizy: Exacto. Desde el otro lado. Están diciendo mentiras que todavía no lo puedo superar y lo trabajo todos los días. Me pegó muy fuerte, sobre todo porque quien me conoce sabe lo que significaba mi mamá para mí y nuestro nombre para mí. Hoy, te lo juro, estoy pagando mi casa en cuotas. Y solamente por ser el hijo de Tina. Y digo hijo masculino porque en ese momento era el hijo. Y solamente por ser yo Lizy, pero no Lizy la de la tele, Lizy la de Adrogué, la que vos podías confiar en todo. El mayor orgullo de mi vieja era que había encontrado un montón de plata de su patrón y se la devolvió. Y él le regaló, no sé, 1000 pesos y se compró, no sé, la heladera. Su decencia era su mayor fortuna.

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"Lo único valioso, lo más rico que tengo, lo más "millo" que tengo es mi apellido, ¿entendés? Ser quién soy".

"Lo único valioso, lo más rico que tengo, es mi apellido"

Priscila: Él era quien después fue tu papá.

Lizy: Claro, el que me reconoció. Pero su mayor fortuna era la decencia, ¿entendés? La honestidad, el trabajo. Entonces eso lo que me pasó me pegó muy fuerte por ese lado porque sin mi nombre y sin mi decencia no tengo nada. Lo único valioso, lo más rico que tengo, lo más "millo" que tengo es mi apellido, ¿entendés? Ser quién soy.

Priscila: ¿Y esto lo sentís como una mancha?

Lizy: Yo lo que siento es como una herida muy fuerte. O sea, como si me hubiesen atravesado al medio con un hacha. No me mató. Me dejó muy dolida. Pero me la curé. Me la estoy curando y no voy a parar hasta que no me quede cicatriz. O que sea lo más suave posible. Por eso es esta imperiosa necesidad de que necesito que se resuelva en la justicia, ¿entendés? O sea, no me importa si no se habla, no me importa. Ya no me importa si la gente me cree, que gracias a Dios me dio una re mano. Necesito que me curen los que me lastimaron, ¿entendés? Porque de eso se trata la vida, de reconocer y de ser buena gente. No puede ser, no puede importar nada.

Priscila: Con tanta liviandad.

Lizy: Con tanta liviandad. No se puede, es horrible, y con los peores delitos.

Priscila: ¿Qué sentís que fue como todo junto y un ataque a vos?

Lizy: No lo encuentro explicación. Sabía que me podía pasar en algún momento porque nada es gratis, ni el éxito. Creo que logré un montón de cosas que la gente mala, en lugar de celebrarlo, no soporta que no le haya pasado a ellos, pero no por la fama y la plata, ¿entendés? Por todo, porque encontré el amor, formé una familia…

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"Necesito que me curen los que me lastimaron, ¿entendés? Porque de eso se trata la vida, de reconocer y de ser buena gente".

"Dejaron en situación de riesgo a una criatura de 4 años"

Priscila: Hoy sos mamá.

Lizy: Soy mamá. El lugar que más me dolió es ese. Yo decía "¿de verdad están diciendo todo esto con un nene de 4 años en estado de adoptabilidad en mi casa?"

Priscila: ¿Y por qué crees que salió ahora?

Lizy: No se. Pero yo decía, "El día que vos sabés que digo que voy a adoptar, es cuando tenés que ir a decir ..." ¿Entendés? Porque, o sea, te chupó un huevo una criatura de 4 años, la dejaste en una situación de peligro según tu teoría y después, siendo esto mentira, intentás cagarle la vida a esa criatura volviendo por segunda vez al abandono. Porque una gran posibilidad era que me lo saquen. ¿Cómo me van a dar un chico en estado de adoptabilidad? Entonces, que se hayan cagado así en una criatura, no voy a parar y ahí soy mi vieja, ¿entendés? Dura, chaqueña dura.

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"Soy mamá. El lugar que más me dolió es ese. Yo decía "¿de verdad están diciendo todo esto con un nene de 4 años en estado de adoptabilidad en mi casa?""

Priscila: ¿Cómo protegiste a Tati de todo eso?

Lizy: Y con amor. Con amor y tratar de volver de volver a mi casa y como si nada hubiese pasado, ¿entendés? Como mi mamá, que habría la puerta del ropero y era como si nada hubiera pasado.

Priscila: Se te siente con mucho dolor.

Lizy: Es tremendo, Priscila.

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"Tratar de volver de volver a mi casa y como si nada hubiese pasado, ¿entendés? Como mi mamá, que habría la puerta del ropero y era como si nada hubiera pasado".

"Trato es de no ver en mi nene los posibles peligros que enfrenté yo"

Priscila: Hablábamos recién de por ahí no hacer terapia y quizás es una herramienta que te puede ayudar a pasar este momento, a superarlo y también a sanar todas las cosas del pasado. Porque quizás esto termina de detonar todo lo sucedido en tu infancia.

Lizy: Claro, pero bueno, eso lo estoy haciendo ahora en las terapias, después de todo esto que pasó, y fundamentalmente lo que trato es de no ver en mi nene los posibles peligros de todos los que enfrenté yo. Entonces es como doble, ¿entendés? Porque yo, cualquier cosa enseguida me aparece algo mi, porque yo, salvo que mi mamá siempre estuvo conmigo, después muchos peligros los conozco.

Priscila: ¿Qué de todo lo que te transmitió tu mamá, le transmitís hoy a tu hijo?

Lizy: La libertad. La libertad es para mí es la base, pero libertad, libertad. Hay gente que dice, "Bueno, la libertad termina donde comienza la libertad del otro". Bueno, pero para mí la libertad es infinita, si no ya no es libertad. Es todo lo que quieras, todo. Yo soy re libre y soy feliz, pero necesito que Priscila tenga este lugar para su libertad, o sea, que sea mi decisión y respetar al otro y ahí es como el límite de la libertad, es como respetar, darse cuenta que el otro necesita su libertad, que no podemos ocupar los lugares del otro, porque soy creyente de que uno es por el encuentro con el otro, ¿entendés? No puede ser por vos mismo.

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"Trato es de no ver en mi nene los posibles peligros de todos los que enfrenté yo. Entonces es como doble".

Eso una y segundo, la equidad. Eso me lo enseñó mi mamá. Yo a nada prefiero la igualdad, obviamente, siempre. Pero si me pudieras decir por qué me gustaría luchar, es por la equidad. Porque yo siempre vi un ejemplo en la universidad que me quedó grabado que es suponte vos medís 1,80. Yo mido 1,90 y alguien de acá mide 1,50. Y hay un muro y del otro lado tenemos la posibilidad de ver la felicidad. Y a nosotros de diferentes medidas nos dan un cubo, un cajón de manzanas para subirnos si quisiéramos.

¿Somos todos iguales? Sí. ¿Tenemos todas las mismas oportunidades? Sí, todos tenemos el mismo cajón. ¿Todos necesitamos el mismo cajón? No. Porque vos y yo que medimos 1,80 y 1,90 vemos la felicidad. El que mide 1,50 necesita dos cajones. Entonces eso es como mi sueño. Es que hay aprender a entender que obviamente no somos todos iguales, pero dale, la oportunidad es lo más importante. Sin eso no vamos a ningún lado.

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"Hay aprender a entender que obviamente no somos todos iguales, pero dale, la oportunidad es lo más importante. Sin eso no vamos a ningún lado".

"Cuando vos tenés verdad y no tenés el traste sucio, podés ir a cualquier lado"

Priscila: Y vos sentís que esa oportunidad de igualdad que querés transmitirle a tu hijo, ¿la tuviste, la peleaste, más allá de tener tu sueño desde chica, que tenías en claro lo que querías y que hoy la vida te muestra que sí, que seguiste un objetivo y que acá estás, sos Lizy. ¿Crees que también tuviste un poquito de suerte?

Lizy: Sí, sin duda. Sí creo en las oportunidades porque, viste que te conté que yo me quedaba sola de chica cuando mi mamá se iba a trabajar hasta la noche. Yo cuando empecé el preescolar en la escuela 56, tenía que atravesar un campito que se cruzaba en colectivo, porque en esa época era muy matorral, no se podía pasar. Y a los 5 años ya tomaba un colectivo sola. Pero Bernarda, la vecina de enfrente, allá en mi barrio son todas tías, te digo por las dudas, si yo digo tía parece que tengo multifamilia.

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Entonces, mi tía Bernarda me llevaba caminando hasta la ruta, que es el Camino de Cintura, esperaba que venga el colectivo, me subía y le decía al chofer que me baje en la otra parada y de ahí yo bajaba sola. Si no hubiese estado mi tía Bernarda probablemente capaz que ni hubiese ido al colegio. Y así todas las cosas son actos de oportunidades que yo las aproveché y que hubo alguien, ¿viste? Vos decime si te cansas que hablé de mi mamá.

Priscila: Pero no. Por supuesto que no. Hablas con tanto amor de tu mamá y se te ve con tanta fortaleza, con tanta fuerza en todo, con tantas ganas también.

Lizy: Sí, ganas es lo que me sobra. Eso me encanta. Tengo mucha fortaleza, que me la transmitió mi mamá, ¿entendés? Y tengo verdad. Entonces cuando vos tenés verdad y no tenés el traste sucio, podés ir a cualquier lado.

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"Yo me peleo, mi marido a veces no duerme toda la noche y yo me doy vuelta, terminó la discusión, me doy vuelta y ronco".

"Es una gran capacidad que tengo incluso en las peleas matrimoniales"

Priscila: ¿Dormís tranquila?

Lizy: Re. Mirá. En los momentos difíciles yo le dije a mi marido "Ay, Dios mío, con todo esto, ¿ahora qué voy a hacer?". Y yo ya me imaginaba que de no comer por los nervios iba a quedar flaca como Priscila... Bueno, comí, no pasó nada. Yo, enojada, con abogado, llorando en el auto sola porque trataba de llegar a mi casa ya toda llorada. O tomando auto de aplicación para poder concentrarme en el teléfono y llegaba, comía, me acostaba, dormía como si nada hubiese pasado y al otro día me despertaba y bla, bla, bla, volvía otra vez. Es una gran capacidad que tengo incluso en las peleas matrimoniales. Yo me peleo, mi marido a veces no duerme toda la noche y yo me doy vuelta, terminó la discusión, me doy vuelta y ronco.

Priscila: ¿Por qué se pelean?

Lizy: Sobre todo porque yo soy muy charlatana y él es muy callado. Entonces, siempre yo digo, "Sebas, ¿viste lo que puse allá en el fondo" y por ahí me dijo, "Sí, lo vi", "¿Qué?", "Sí, que lo vi". "¿Qué?" "Sí, lo vi". "Nada más lo viste, no viste de qué color es, no viste cómo lo puse, viste que lo traje de allá", "Bueno, ya lo vi, ¿qué quieres que te diga?". "Ah, bueno, a vos no te importa, porque obviamente no te importa, porque total ya está ahí, ya lo vas a tener, vas a ir al fondo, vas a encontrar ese coso naranja que puse y entonces no te importa claro yo sigo y ta ta ta ta ta ta ta ta ta ta ta ta" enojada. Cierro circuito de diálogo, me acuesto y él dice, "Pero por qué te enojas tanto."

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"Cuando vos venís acá, somos nosotros. Todo lo que te pase se sana acá. No lo vas a encontrar en ningún otro lado." Y eso me quedó".

Priscila: Te tiene paciencia.

Lizy: Re, espera y después me dice, "Obvio que lo voy a disfrutar. Y obvio que es hermoso lo que pusiste. No encuentro más palabras que decirte", dice.

"Mi mamá me decía: 'Una vez que cruzabas el portón, esta es nuestra familia'"

Priscila: Todas las palabras que no tiene las tenés vos. ¿Y qué te enamoró de Sebastián?

Lizy: La familia, porque es una familia muy numerosa y nosotros éramos mi mamá, yo, y las tías y primos que me dio la vida, ¿entendés? Bueno, tengo dos tías que muchas veces por ahí lo toman a mal, que yo pareciera que somos mi mamá y yo. Pero no es a eso que me refiero, sino que mi casa, una vez que cruzabas el portón, mi mamá siempre decía, "Esto es nuestra familia." Acá estamos nosotros y en ese momento era mi mamá, don José, que es como mi papá, digamos, fue mi papá, dos perras, dos gatos, 20 loros que tenía mi mamá en ese momento. Eso era nuestra familia.

Entonces, mi mamá siempre me decía, "Cuando vos venís acá, somos nosotros. Todo lo que te pase se sana acá. No lo vas a encontrar en ningún otro lado." Y eso me quedó. Y entonces, con Sebastián encontré las mesas largas, se pelean, que una no trajo la ensalada, que dijo que iba a traer, que la otra, después se abrazan todos deseándose buenos deseos, después uno se pone en pedo. Son cuatro hermanos. La mamá son tres hermanas, son un montón, que un poco ese sueño me gustaba de chiquita. Cuando yo acompañaba a mi mamá a la casa de su patrona y estaba todas las horas ahí sentada sin moverme, me encantaba ver las cosas de familia.

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"Nosotros nos dijimos un día, cuando soñamos con tener una criatura en nuestra familia, porque no pensábamos como ser mamá y papá, o sea, nosotros dijimos, bueno, vamos a postularnos y que decida la criatura qué quiere de nosotros, mamá, papá, tío, era acompañar a alguien que necesite una familia solamente, sin roles".

Priscila: Y recién dijiste ellos que son conservadores. ¿Te aceptaron desde el primer momento?

Lizy: Sí, porque Sebastián se ha encargado durante toda su adolescencia de ir allanando el camino. Porque ha sido siempre como un transgresor en su familia con respecto a su vida, más que nada, no otras cosas, después es bastante clásico, de hecho trabaja en una fiscalía, es muy formal. Yo siempre digo, lo más transgresor que hiciste es casarte con una travesti.

Priscila: ¿Y hoy están felices con su nuevo nieto?

Lizy: Ah, lo aman. Mirá yo no sé cocinar. Entonces, todo es como está hecho, la milanesa ya está comprada.

Priscila: ¿Quién cocina?

Lizy: Mi prima que trabaja conmigo. No voy a decir que me ayuda, sino que trabaja en mi casa. Es mi prima Ayelén, que le mando un beso enorme, que la amo. Pero retomando lo de Tati, cuando va a la casa de la abuela, que hace la milanesa y bate el huevo y pone el perejil y coso... Es como otro mundo. Le encanta y se enamoran, se mandan videollamadas. Con Sebas también tienen un amor muy grande, es muy linda la conexión.

"Con Sebastián dijimos que cuando tuviéramos un hijo no nos íbamos a contradecir delante de él"

Priscila: ¿Y con Sebas en en en la parte de la maternidad, paternidad, chocan en algo? ¿Qué le transmite cada uno?

Lizy: Nosotros nos dijimos un día, cuando soñamos con tener una criatura en nuestra familia, porque no pensábamos como ser mamá y papá, o sea, nosotros dijimos, bueno, vamos a postularnos y que decida la criatura qué quiere de nosotros, mamá, papá, tío, era acompañar a alguien que necesite una familia solamente, sin roles.

Y otra cosa que nos dijimos es que nunca nos vamos a contradecir, sobre todo adelante de él o de ella en ese momento no sabíamos que iba a ser un nene. Para que no sepa para dónde correr, ¿entendés? Entonces, sepa que papá es una cosa, que mamá es otra cosa y que pueda decidir y saber cómo moverse en dos ámbitos, pero sin desautorizar uno al otro. Entonces, Sebastián le da almendras con un coso de golosinas.

Priscila: Bueno, claro, la parte saludable…

Lizy: Sí por una cuestión generacional también, tipo educación respetuosa, creo que se llama y yo soy mi mamá, es porque yo lo digo "mientras vivas en mi casa, vas a hacer lo que yo digo". Y ellos son muy lúdicos, juegan. Yo no sé jugar porque nunca jugué.

Priscila: ¿Y hoy lo estás aprendiendo?

Lizy: Sí, lo aprendo, juego con él. Pero tengo 5 años cuando juego con él, porque tipo me ganó y me enojo y termino de jugar. O sea, no lo puedo manejar como adulto. De hecho me dice, "Bueno, mamá, ganaste." Me dice, para que siga jugando.

Priscila: Cosa que pasa al revés, generalmente es como que el niño es el que le cuesta perder.

Lizy: Claro, es que realmente estoy jugando por primera vez. Entonces yo creo que es por eso que me pasa.

Con Priscila
Con Priscila

"Yo ante la duda de que me pase algo prefiero por las dudas no tenerlo"

Priscila: Pero se entiende el punto al que vas. Todo lo que te robaron, digamos, en tu infancia lo estás viviendo hoy con tu hijo y también transmitiéndole ese lindo amor que tuviste de tu mamá, pero desde otro lado.

Lizy: Sí, sí, sí. El contacto. Sebastián es "te quiero, papá te ama", y abrazarse y besarse. Y yo soy "bueno, bueno, listo". Entonces eso lo estoy tratando de conservar porque el Tati es muy cariñoso. Va a La Peña (N. de la R.: el programa La Peña de Morfi) y abraza a todo el mundo, sabe los nombres, no se los olvida. Entonces cuando yo me doy cuenta de esa actitud, enseguida lo abrazo porque no quiero que lo pierda.

Priscila: Bueno, quizás también te está enseñando a sacarte esa coraza que tuviste que formarte, obligada.

Lizy: A no tener miedo. Yo ante la duda de que me pase algo prefiero por las dudas no tenerlo.¿Entendés? Siempre fui así. Digo, "Bueno, ¿para qué voy a insistir ser amiga de Priscila si seguramente se va a terminar en una semana?".

Priscila: A no exponerte al no.

Lizy: Claro. Y eso es un ejercicio grande que hice durante años.

Priscila: Y sin embargo, se te ve una persona tan alegre, tan contenta todo el tiempo, con tanto chiste encima.

Lizy: Bueno, eso soy. Mi forma de comunicarme… Va a ser raro lo que voy a decir, pero hay una frase que cuando yo era chica se usaba que es "Cuanto más te aporreo, más te quiero."

Priscila: Sí, quizás era la manera de mostrar cariño antes. Porque hoy se busca otro camino también.

Lizy: Claro, mi camino es a través de… No quiero ponerle nombre a agresión porque no es agresivo, de hecho amo a toda la gente que amo, la amo así. Es como a través de la broma y de decir barbaridades. (risas)

"No tengo miedo a la famosa cancelación porque viví cancelada desde que nací"

Priscila: Más irónico.

Lizy: Sí, irónico y decirles cosas. Es más, cuando no me pasa nada, ni hablo directamente. Pero también conviví desde la agresión siempre. Entonces, el ejercicio que hago todo el tiempo es no explotar. Al revés que cualquier persona que la llevan a enojarse o a decir barbaridades. Yo tengo la barbaridad naturalmente y hago un ejercicio para volverme más amorosa, no porque sea mala, no porque sea con malicia.

Priscila: Son las formas en las que te criaste y te defendiste. Es eso, y hoy estás aprendiendo otro camino para transitar.

Lizy: Sí, obvio, es una decisión propia, porque los tiempos cambiaron. Pero también me encanta equivocarme, me gusta, no tengo miedo a la famosa cancelación porque viví cancelada desde que nací. O sea, la gente me ha dicho barbaridades desde que nací, así que imagínate que me importan nada. Pero hago un ejercicio para eso y siempre le digo a unos amigos míos que yo digo una barbaridad, ponele que yo digo ahora, no sé, quiero estar flaca. Tengo dos amigos puntuales que me dicen, "Ah, bueno, eso solo lo puede decir Lizy". Y un día les dije: "No lo puedo decir yo solamente. Tenés que decirlo si lo sentís". Porque las cosas que no digo, es porque no están en mí.

Priscila: Ahora, sentís que tu hijo te está enseñando también el amor desde otro lado, o sea, la educación desde otro lado. Porque hoy es como que son otras formas, otro todo.

Lizy: Sí, totalmente. Por suerte, otras formas. Son padres muy jóvenes también sus los padres de sus compañeritos, es como diferente, es todo mucho más más dulce y más amoroso. Yo digo esto siempre: es más lindo desde el amor, desde la dulzura llegar a una broma para que no desaparezca.

"La pobreza no tiene nada que ver con lo económico. Y en eso estamos trabajando con Tati"

Priscila: Por supuesto, el humor va a estar siempre.

Lizy: Vos, si vos hubieses estado en mi época, hubieses sido la flaca escopeta. Y hoy día sería un trauma. Pero si vos hacés una construcción desde el amor hasta llegar a la flaca escopeta, seguramente el recuerdo va a ser más amoroso.

Priscila: Se entiende el punto, pero una cosa es el bullying y otra cosa…

Lizy: Es construir en la relación. Siempre a mi hijo le marco mucho lo del pobre. Cuando la gente se te acerca, mi hijo dice, "Es pobre." Evidentemente alguien le dijo, "Es pobre." Y entonces, yo cuando sea grande voy a comprar mucha plata y le voy a dar a los pobres, dice. Y yo entonces lo que le digo ahora es: "No sabemos si son pobres. Ellos ahora no tienen plata para comprar nada y capaz que no tienen nada de plata, pero no sabemos si son pobres. Cuando seas más grande, vas a comprender lo que es ser pobre".

Priscila: Sí, porque la pobreza …

Lizy: La pobreza no tiene nada que ver con lo económico solamente. Y en eso estamos trabajando en este momento y me gusta aprender con él. Porque mi Lizy nunca tuvo problemas con la pobreza, de hecho vengo de ahí, pero la manera de abordarla hubiese sido muy cruel.

"Si no fuera Lizy Tagliani me gustaría ser La Sirenita o Julia Roberts"

Priscila: Claro, pero tu hijo igual tampoco conoce esa realidad, tu hijo se cría con una mamá famosa, que no le falta nada en su casa, con alguien que ayuda a la mamá en casa.

Lizy: Ah, eso te quería contar por qué no digo que ayuda, sino que trabaja pues servicio doméstico o señoras que trabajan en los quehaceres de la casa, como vos quieras decirlo, pero trabaja. Porque me acuerdo que mi mamá trabajaba en una casa y me acuerdo que doña Leticia tenía una pizzería espectacular que está todavía en Adrogué y la primera vez que tomé café con leche fue ahí. Ella tenía su mesa donde hacía sus números porque no había tanta computadora, era el año 77. Ella hacía sus números y mi mamá limpiaba la casa y a veces iba a limpiar allí en la pizzería.

Entonces un día dice "Tina, ¿qué vas a tomar?" "Un café con leche con medialunas". Por primera vez tomé café con leche con medialunas ahí. Me trae a mí, le trae a mi mamá, nos sentamos con ella en su mesa y viene una señora que se llamaba Carmen de una boutique de Adrogué. Y entra Carmen, espléndida, como unos tapados, toda perfumada, hermosa y Leticia también era hermosa. Y Leticia la presenta: "Ay, es Luisito", dice. "Ay, mira lo que es"

Bueno, me halaga porque me amaba. Ella es Tina, la mujer que me ayuda en la casa" dijo Leticia. Y mamá dijo "No, no. Yo no ayudo. Yo le junto la cagada del pequinés, le hago los cosos, le lavo la ropa. Ayudar es que yo lave los platos y usted los séque, pero usted no hace nada." Y yo pensaba mientras comía digo, "Ay, mamá, nos van a echar, no vamos a terminar el café con leche."

Priscila: Claro, y ahí te quedó grabadó el tema del trabajo. Si no fueras Lizy Tagliani ¿Qué personaje te te gustaría ser?

Lizy: ¿Real o puede ser cualquiera? A ver. La Sirenita. Y si no, me gustaría ser Julia Roberts.

Priscila: Una mujer bonita

Lizy: Sí, yo me reveo. Para mí soy así. Con un príncipe que me rescate. Y me quedó grabada una película que llama El informe Pelícano donde ella llegaba hasta el fondo que digo, soy tan Julia Roberts que ahora voy hasta el fondo. Y el príncipe de La Sirenita que venga igual… Ah no, ya lo tengo, es Sebastián (risas).

FOTOS @chrisbeliera 

VÍDEO @mcretellaph @cande.casares

ESTILISMO @alegarcia360 

MAQUILLAJE @mauriciocamilomaquillador 

PEINADOS @marcobustamante para @supernovapeluqueros 

Agradecemos a @fabianzittaofficial @benitofernandezatelier @adrianbrownofficial @verapasionadas @humacalzados @losvadosdelisen @lunagarzonaccesorios  

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