La vida sentimental de Brigitte Bardot, la actriz francesa que murió este domingo a los 91 años, fue tan intensa y observada como su carrera artística. Ícono absoluto del cine francés, su historia personal estuvo atravesada por relaciones apasionadas, matrimonios breves y amores que dejaron huella, en una época en la que su libertad afectiva desafiaba las normas sociales.
A lo largo de su vida, Bardot se casó cuatro veces y mantuvo romances que marcaron distintos momentos de su trayectoria, muchos de ellos ligados al mundo del cine, el arte y la alta sociedad europea.


Roger Vadim, el amor que la lanzó a la fama
Roger Vadim fue su primer gran amor y su primer marido. Se conocieron cuando ella era apenas una adolescente y se casaron en 1952. Fue él quien la dirigió en Y Dios creó a la mujer (1956), la película que la convirtió en un fenómeno internacional y redefinió su imagen pública.
Aunque se separaron poco después del estreno, Vadim fue clave en su vida: marcó su entrada al estrellato y su construcción como mito sexual del cine de los años 50.

Jacques Charrier, el padre de su único hijo
En 1959, Bardot se casó con el actor Jacques Charrier, con quien tuvo a su único hijo, Nicolas-Jacques Charrier, nacido en 1960. Fue una etapa compleja y dolorosa para la actriz, que vivió la maternidad con conflictos profundos y una fuerte presión mediática.
La relación terminó en divorcio y dejó una marca emocional que Bardot reconoció en distintas entrevistas a lo largo de los años.
Amores intensos y relaciones breves
Durante los años 60, su nombre estuvo vinculado a figuras como Jean-Louis Trintignant y Sami Frey, romances que reflejaron una vida afectiva libre, intensa y muchas veces incompatible con la exposición constante y el peso de la fama.
En ese período, Bardot vivía en el centro de la escena mundial, perseguida por fotógrafos y convertida en símbolo de deseo, una situación que ella misma describió más tarde como asfixiante.



Gunter Sachs, lujo y glamour internacional
En 1966 se casó con Gunter Sachs, millonario alemán y referente del jet set europeo. La relación fue breve, pero representó una etapa de lujo, viajes y visibilidad internacional. El matrimonio duró apenas dos años, confirmando la dificultad de Bardot para sostener vínculos dentro de un esquema tradicional.

Bernard d’Ormale, el compañero de su retiro
Su último matrimonio fue con Bernard d’Ormale, con quien se casó en 1992 y permaneció hasta el final de su vida. Junto a él, Bardot eligió una existencia más retirada, lejos del cine y de los flashes, centrada en su activismo por los derechos de los animales y en una vida más introspectiva en el sur de Francia.


Una mujer que eligió su propio camino
Brigitte Bardot habló en numerosas oportunidades de sus amores, sus errores y sus contradicciones. Nunca intentó construir una imagen idealizada: su vida sentimental fue parte de su identidad rebelde, de su rechazo a los mandatos y de su necesidad de libertad.

Hoy, tras su muerte a los 91 años, su historia amorosa se lee como el reflejo de una mujer que vivió según sus propias reglas, aun cuando eso implicara incomprensión, escándalo o soledad.
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