La muerte de Alejandro Ruffo en la cárcel volvió a sacudir una historia que ya era imposible de asimilar. El hombre estaba detenido por el crimen de Joaquín, el hijo de Natalia Ciak, ocurrido el 5 de agosto pasado en su casa de Lomas de Zamora.
Tras conocerse que Ruffo apareció muerto en su celda, Natalia envió a Para Ti un mensaje crudo, sincero y profundamente conmovedor, donde habló del impacto que le generó la noticia y de las sensaciones encontradas que hoy atraviesa.
El mensaje desgarrador de Natalia Ciak, en primera persona
“Estoy muy en shock... me llamó Diego, mi abogado, para decírmelo. Me descompuse... es todo demasiado, ¿sabés?... Su vida miserable porque no aceptaba que con Joa no lo necesitábamos y que yo ya no era más manipulable lo llevó a tocar lo más sagrado que una madre tiene: sus hijos.
"Se me vinieron 20 mil cosas a la cabeza... de ese maldito 5 de agosto... ¿por qué no lo llevó al colegio y se mató solo como hizo ahora? Lo que hizo habla de la consciencia plena de su acto ese día.

"Más doloroso aún para mí... que en mi vida le puse un dedo encima a Joa. Y jamás creí estar viviendo algo semejante.
"Esto no es un acto de justicia... es cobardía... es lo que demostraba ser: una persona que no luchaba por nada, que me usó siempre para su beneficio, que no toleró que ya no sea objeto de su manipulación, no toleró mi relación cercana y sana con Joa cuando él jamás se preocupó por tenerla también.

"Nada más que decir. No me da paz... me turba la mente... me deja sin respuestas... quisiera haberlo visto sentado en un juicio con una sentencia firme. Socialmente estaba ya condenado, exceptuando personas de su entorno patéticas como él que apoyaban a su familia por lo que vivían... y defendiendo a un asesino.
"Vivió en su mente su propio infierno y ahora se fue ahí mismo. Siento mucha tristeza e impotencia. ¿Por qué tocaste a Joaqui?
"¿Por qué los hijos se convirtieron en instrumentos de venganza? ¿Qué sociedad estamos aceptando? ¿No hay un clamor social ante estos casos judicialmente repugnantes. Ojalá algún día encuentre paz. Joa está en paz. Lo sé. Lo siento.”




