A tan solo un día de la muerte de Noelia Castillo, la joven española de 25 años que accedió a la eutanasia, se conoció un documento que generó controversia y puso en duda su decisión.
Se trata de un manuscrito fechado el 29 de julio de 2024, en el que la joven dejaba constancia de que “se arrepentía de su solicitud y pedía más tiempo”, en relación con el procedimiento que tenía previsto para el 2 de agosto de ese mismo año.
Tiempo después, la joven oriunda de Barcelona aseguró que ese escrito no reflejaba su voluntad real. Según declaró, lo habría firmado bajo presión y en un estado de somnolencia.
De acuerdo con su testimonio, dos mujeres pertenecientes a una “comunidad religiosa” ingresaron a su habitación y, “aprovechando que estaba muy dormida le hicieron escribir eso al dictado”.

Este relato fue clave para el análisis judicial posterior, que puso en cuestión la validez del documento.
Qué determinó la Justicia
En la sentencia del 14 de marzo de 2025, facilitada por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña al medio Maldita.es, se detalla que profesionales del Hospital Residencia Sant Camil de Sant Pere de Ribes tomaron intervención al recibir el manuscrito.
Según consta en el fallo, la propia Noelia había asegurado que “le habían hecho firmar el papel en unas circunstancias en que no era consciente de lo que hacía y que estaba totalmente decidida a la eutanasia”.
Ante esta situación, la directora médica solicitó la presencia de un notario para que la joven pudiera expresar su voluntad de manera formal.
Finalmente, la jueza resolvió no considerar el manuscrito como prueba válida al entender que “consta acreditado que no era consciente de lo que estaba escribiendo, al dictado de otras personas, dado su estado de somnolencia”.
El rol del manuscrito en la causa
El contenido del documento estaba escrito en primera persona y decía: “Por medio de la presente hago constar que estando señalada para el 2 de agosto la realización de la eutanasia y hallándome en un estado de confusión, solicito al objeto de poder madurar mejorar mi decisión un aplazamiento de 6 meses para la realización de dicha prestación”.
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Este escrito fue utilizado por la organización Abogados Cristianos, que impulsó una demanda en representación del padre de la joven con el objetivo de frenar el procedimiento. Entre sus argumentos, señalaron supuestos “cambios de opinión” y cuestionaron la capacidad de Noelia para decidir.
Sin embargo, la Justicia desestimó esos planteos. En enero de este año, la magistrada rechazó la solicitud y avaló la voluntad expresada posteriormente por la joven, al considerar que “tiene conservadas sus capacidades para tomar todo tipo de decisiones, incluida por tanto la decisión de someterse a la eutanasia”.
De este modo, el manuscrito quedó sin efecto en el proceso judicial, mientras el caso continúa generando debate en torno a la autonomía personal y los límites en decisiones vinculadas a la salud y el final de la vida.


