Athina Onassis nació el 29 de enero de 1985 en Francia y es la única hija de Christina Onassis y del empresario francés Thierry Roussel. Nieta del magnate griego Aristóteles Onassis, es también la única descendiente viva de una de las dinastías más icónicas y trágicas del siglo XX.
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Creció lejos del brillo que envolvía a su familia, especialmente tras la muerte de su madre en 1988, cuando ella tenía solo tres años. Christina falleció de forma repentina mientras pasaba una temporada en Buenos Aires con su íntima amiga Marina Dodero, en un episodio marcado por el misterio y el dolor. Desde entonces, Athina fue criada por su padre y mantuvo una relación distante con la rama griega de su linaje.


La fortuna, las presiones y el rechazo de la Fundación Onassis
Aristóteles Onassis dejó estipulado que su nieta debía heredar no solo su fortuna, sino también su legado cultural. Sin embargo, las cosas no salieron como lo planeó. Si bien Athina recibió el control de parte del patrimonio al cumplir los 18 años, los administradores de la Fundación Onassis —la institución más emblemática del imperio familiar— la excluyeron de la presidencia al considerar que no compartía los valores ni el compromiso con Grecia que requería el rol.



Esa decisión marcó un quiebre definitivo. Athina optó por cortar lazos con buena parte del entorno que la rodeaba por herencia y eligió un estilo de vida completamente opuesto al de su madre y su abuelo: sin escándalos, sin exposiciones y con un perfil absolutamente reservado.
Su gran pasión: los caballos
Lejos del mundo empresarial, Athina encontró en la equitación un refugio personal y profesional. Se dedicó al salto ecuestre de forma profesional, compitió en torneos internacionales y encontró en ese ambiente la estabilidad que siempre buscó.

Fue en ese circuito donde conoció a su exmarido, el jinete brasileño Álvaro “Doda” de Miranda Neto, con quien se casó en 2005. Durante más de una década, vivieron en Europa y Brasil, compartiendo una vida dedicada al deporte. Pero tras años de rumores de infidelidades y conflictos económicos, la pareja se divorció en 2016. El proceso judicial fue largo y complejo, con reclamos millonarios que pusieron en jaque la privacidad que tanto cuidaba Athina.
Desde entonces, volvió a centrarse por completo en su pasión por los caballos y en mantenerse alejada de los medios.
Su amistad con Charlotte Casiraghi
Pocas amistades de la realeza europea son tan discretas como la de Athina Onassis y Charlotte Casiraghi, hija de Carolina de Mónaco. La pasión por la equitación las unió desde chicas, y aunque sus caminos personales siguieron rutas diferentes, mantienen un vínculo de respeto y complicidad.

Ambas compitieron en varios torneos y solían aprovechar esos viajes para compartir tiempo fuera del protocolo y la presión mediática. Sus encuentros, aunque esporádicos, siguen siendo un guiño a una amistad forjada lejos de las cámaras.
Una aparición inesperada
Fiel a su bajo perfil, Athina hace apariciones públicas contadas. Por eso sorprendió verla hace pocos días en una fiesta exclusiva en París, donde coincidió con empresarios y miembros de la realeza europea. Llevó un look elegante y sobrio, y aunque no posó para las cámaras, fue fotografiada por algunos medios internacionales. La imagen generó revuelo, no tanto por su vestuario, sino por el simple hecho de verla fuera de su círculo ecuestre y en un evento social.

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