A finales de los años 50, Dolores Hart (87) era una de las jóvenes promesas de Hollywood. Había debutado en el cine y ya formaba parte de una generación de estrellas en ascenso. Pero un episodio marcó su nombre en la historia del cine: fue la actriz que besó en pantalla a Elvis Presley en la película Loving You.
Todo parecía indicar que su carrera estaba destinada al estrellato. Sin embargo, en 1963 sorprendió al mundo al tomar una decisión radical: abandonar Hollywood, cancelar su compromiso matrimonial y entrar en un convento benedictino.

De estrella de cine a vida religiosa
El giro en su vida fue total. Hart dejó atrás los sets de filmación y la vida pública para ingresar a una comunidad religiosa en Estados Unidos. Con el tiempo se convirtió en la Madre Dolores Hart y pasó a ser conocida como la “monja de Hollywood”.
Pero su vínculo con la industria cinematográfica nunca se rompió por completo. Antes de retirarse del cine, la actriz ya había sido aceptada como miembro de la Academy of Motion Picture Arts and Sciences, lo que le permitió mantener un lugar único dentro del mundo del espectáculo.

De hecho, Hart es la única monja que tiene derecho a voto en los premios Oscar, una particularidad que la mantiene conectada con la industria décadas después de haber dejado la actuación.
Su historia llegó a los Oscar
La sorprendente historia de su vida —del glamour de Hollywood al silencio de la vida monástica— despertó tanta curiosidad que fue llevada al cine.

El documental God Is the Bigger Elvis retrata su decisión y su vida dentro del convento. La producción incluso fue nominada a los Premios Oscar en 2012.
Una decisión que nunca consideró una renuncia
A pesar de haber dejado atrás una carrera prometedora en el cine, Hart siempre explicó que su decisión no fue una huida del mundo del espectáculo.
Según contó en distintas entrevistas, su ingreso a la vida religiosa fue más bien un “hallazgo”, una vocación que terminó dándole sentido a su vida.

Hoy, desde una abadía en Connecticut, la mujer que alguna vez compartió pantalla con Elvis Presley continúa vinculada al cine de una manera singular: participa en la votación de los premios más importantes de la industria, uniendo así su pasado cinematográfico con su presente espiritual.




